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Planetas Gemelos II
«Los científicos terrícolas tenían que construir una nave más segura que los llevara a Marte en un viaje calculado de 2 o 3 meses, si lograban obtener un combustible de plasma. Con combustible normal tardarían 6 meses o más. Una travesía penosa y difícil de lograr. Lo llamaron “El viaje sin retorno”. Un viaje así nosotros lo hacemos en un día usando los agujeros de gusano; nuestras naves no requieren combustibles como los empleados por los terrícolas.
«Los “iluminados” trataban que todo fuese en secreto, y que el viaje únicamente fuera para sus familiares y amigos. Primero enviarían una avanzada para constatar los problemas a que se enfrentarían, luego viajarían ellos con sus familiares y serían los primeros portadores de bacterias y virus. Pero antes enviarían una nave para dispersar semillas transgénicas en lugares programados, para comenzar a reforestar un área pequeña en el planeta rojo, y tener qué comer a su llegada.
«Ya estaban ensayando los modelos de las casas térmicas inflables y nuevos inventos para obtener agua del rocío nocturno. El proyecto contemplaba que sus cargueros llevasen otro tipo de materiales para hacer casas prefabricadas más resistentes.
«Abducimos cientos de terrícolas: blancos, chinos, negros y otros; no importó que fuesen niños o adultos, fue para hacer experimentos genéticos y regresarlos a su planeta ya preparados por nosotros, pero sin que ellos lo supieran. Les borrábamos toda información.
«En otros casos, raptábamos mujeres para embarazarlas con nuestros modernos métodos y así tener gente que obedeciera nuestras órdenes, modificando su genética. Así comenzaron a proliferar los inventos científicos que asombraban a la humanidad, la televisión, radios, teléfonos, naves, etc. En el último instante les dimos a conocer tecnología avanzada de aparatos de transmisión y recepción de imagen para enseñar cosas positivas a millones de sus habitantes, en vez de que pensasen en guerras y les sirviera para algo útil.
«Pero fue inútil: millones de seres se convirtieron en zombis, ya no pensaban ni dialogaban, descuidaron sus trabajos, se desatendían de todo, fue una especie de locura colectiva. Se enfermaron sus mentes con el teléfono móvil. Se fue perdiendo el diálogo cotidiano entre los humanos, sólo les interesaba el aparato móvil y reírse y gesticular solos, evadiendo todo lo real. Era un escape. A los gobiernos les interesaba esa distracción mental para que siguiesen haciendo negocios turbios sin que nadie se fijara.
«Quiero que recuerden que las fisonomías de los seres de cada planeta habitado siempre fueron diferentes, dependiendo del grado de la fuerza de la gravedad de cada uno: A mayor gravedad, menor estatura de los pobladores; a menor gravedad, la altura de los habitantes era elevada. Por ejemplo, si el satélite de la Tierra conocido como la Luna estuviese habitado, los selenitas medirían más de 2 metros de estatura debido a la baja gravedad. Hay planetas donde la estatura de sus habitantes es de más de 3 metros.
«Las fisonomías dependieron siempre de los climas extremos; para la adaptación de los cuerpos desarrollaban diferentes tipos de pieles, desde muy finas, hasta las corrugadas como un reptil.
«Los humanos siempre pensaron que descendían de una pareja bíblica. Ahí fallaron: de ser así, todos los habitantes de ese planeta hablarían el mismo idioma y tendrían un sólo color de piel. Nunca entendieron que de dos blancos no puede nacer un negro con otro lenguaje, o de dos negros un chino; la genética es diferente en cada organismo, según el planeta. Luego, sus brillantes científicos pensaron que descendían de un mono. Jamás aceptaron que fueron sembrados por civilizaciones muy avanzadas; penosamente, no les dio el raciocinio para eso, ni siquiera antes de sucumbir. La única similitud es que pensaban como monos.
«Recuerden que hace miles de años preparamos a los hijos de mujeres abducidas para que les hablasen del bien y del mal; al último lo crucificaron. Jamás comprendieron cuando él les dijo: “este no es mi reino, yo vengo del Padre del Universo que está en las alturas.” No lo entendieron, como tampoco el transmisor para comunicarnos al que llamaron “Arca de la alianza.”
«Uno de los principales problemas de la siembra que se hizo en la Tierra fueron los dialectos, eso se debió a que la Confederación dejaba a varias parejas diferentes que al encontrarse no se entendían. A partir de ahí comenzaron sus guerras hasta que se autodestruyeron.
«Nuestro planeta Sirus es uno de los más antiguos del sistema. Desde un principio nuestros consejeros trataron, como hasta hoy, de conservar un equilibrio total que nos permite una vida feliz hasta por 400 años de los nuestros.
«Hoy repasaremos las ventajas conservadas en nuestro planeta para que ustedes las comparen con lo que fue el planeta Tierra, para no caer en el mismo error. Gracias a nuestros sabios consejeros, que no practicaron las nefastas políticas como en el planeta Tierra, nuestra existencia se ha basado simplemente en la lógica y pensando sólo en el bien común, una cosa tan fácil.
«Algunos terrícolas, con su desmedida ambición y sus guerras por siglos, nunca dieron paz a sus pueblos. Estos siempre vivieron temerosos, la mayoría pobres y enfermos, predominando la esclavitud y la hambruna. Al principio fueron encadenados por los poderosos. Al pasar los siglos, y aumentar los pobladores, la esclavitud se disfrazó con algo que se llamaba “empleo”.
«En los últimos tiempos, sus amos fueron conocidos como directores, jefes, o patrones, que les daban la libertad a los 30 o 40 años de servicios, cuando ya eran unos ancianos, estresados, con precaria salud y no rendían lo suficiente. Empleaban entonces a jóvenes para seguir trabajando de acuerdo a sus intereses. Nuestras esferas invisibles filmaban todo.
«Pasando a otra cosa, nosotros nos transportamos usando bandas móviles en todo nuestro entorno, mismas que se mueven con la energía de nuestros soles y no requerimos de ningún vehículo terrestre, sólo nuestras naves espaciales y algunas naves de uso local que se mueven a base de magnetismo.
«En la Tierra se movían en vehículos rodantes utilizando carburantes que sacaban de lo más profundo de sus capas terrestres, causando una terrible contaminación ambiental, muertes, enfermedades y calentamiento global por los gases de sus automotores, aviones, chimeneas de industrias contaminantes que vertían toneladas de residuos tóxicos en el aire y la basura industrial sobrante a los ríos o mantos freáticos. Hasta hoy no sabemos el porqué de esa actitud. Los que debieron cuidar el ambiente, recibían dinero para callar, sin importar el daño.
«Habían inventado; gracias a uno de nuestros abducidos, vehículos movidos por electricidad para no emplear esos nocivos productos derivados de una substancia llamada petróleo. Lamentablemente, la ambición de los vendedores del petróleo, coludidos con sus corruptos gobiernos, no permitió el uso de este avance tecnológico, en vista de que mermaría su poder y las utilidades monetarias.
«En la Tierra había familias con 8 hijos o más, no hacían nada para evitarlo, eran sus abejitas trabajadoras para el futuro, sin pensar en la hambruna. En el caso de nosotros, nuestra población nunca crece, pues sólo se autoriza un hijo de probeta cuando alguien fallece. No tenemos cementerios como en la Tierra, nuestros muertos se convierten en fertilizantes, la base de nuestra existencia para que siempre tengamos alimentos.
«Desde luego, los robots son de gran importancia: ellos siembran y cosechan en nuestro espacio haciendo todo el trabajo. También son de gran utilidad en las casas, ayudando a que las parejas de Sirus gocen de su existencia, preparando alimentos, dedicados a limpieza y purificación de cada hogar, y como servicio sexual cuando son requeridos.
«En el planeta Tierra nunca planificaron los natalicios y la sobrepoblación fue uno de los factores importantes para que millones murieran de hambre. Las cosechas se perdían por el calentamiento global, las lluvias ácidas habían cambiado su ciclo. Ellos mismos lo propiciaron por su desmedida ambición.
«En sus últimos años, en todo el planeta Tierra se comenzaron a sentir leves temblores que marcaban sus detectores sísmicos, pero para los cuales sus científicos no sabían el motivo. Estaban acostumbrados a que los temblores cada cierto tiempo causaran desastres en alguna zona en especial, igual tsunamis o tornados.
«La Tierra ya estaba cansada de tanta agresión de los terrícolas y se preparaba para un terremoto desastroso, con estallamiento de volcanes y ruptura de la capa terrestre en el que expulsaría fuego de sus entrañas, o sea, reviviendo el pasado. Nosotros lo habíamos detectado, pero no podíamos intervenir. Sus mentes estaban viciadas.
«Años antes, los terrícolas se dedicaron a talar los árboles que tenían en su mundo, para convertir la flora en pisos de concreto, expulsando y matando a las aves que ahí anidaban, rompiendo para siempre el sagrado hábitat de una cadena. Olvidaron que esos árboles contribuían a darles oxígeno, frutos para alimentarse, hojas medicinales, frescura y propiciaban las lluvias para evitar el calentamiento que cambió su forma de vida.
«Reconocemos nuestra culpa por no darles mayor capacidad intelectual.»
Fernando Augusto Rivas Castillo
[Continuará la próxima semana]





























