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¡¡Se quema La Maya!!

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Portada del disco, dirigido por Juan de Marcos González. Discos Corazón (1998).

Juan José Caamal Canul

Escucho en la memoria los acordes y el ritmo del son montuno “Alto songo”, en la versión de Juan de Marcos González, del disco Afro Cuban All Stars intitulado “A toda Cuba le gusta”, Discos Corazón 1998. Menciono esta versión porque existe alguna más con otra letra, y con la orquestación seguro habrá muchas, porque cada arreglista es un universo. Como dije, la otra versión, quizá la tradicional, tiene letra de Luis “Lili” Martínez Grinam, aunque el coro, emblemático de la canción, se mantiene y dice asi:

Alto Songo se quema La Maya

Que venga la bomba

Alto Songo se quema La Maya

Alto Songo

La bomba del Cerro

Alto Songo se quema La Maya

Alto Songo

La Sonora Matancera

Alto Songo

Guía

En Santiago fue lechero

Alto Songo

En Placeta carbonero

Alto Songo

En Cienfuego boticario

Alto Songo

En Cárdenas funerario

Alto Songo

Guía

En mi Cuba caminante

Alto Songo

Guía

Y ahora que en la Habana estoy

Alto Songo

Yo me guio de cantante

Alto Songo se quema la Maya

Alto Songo

se quema la Maya

La Maya

Alto Songo se quema la Maya

Y ¿a qué viene todo esto?, ¿a que existen otras versiones? No, sino que la letra del coro tiene un amplia explicación e historia que por razones de espacio y motivo no viene al caso traer, ni revisar, porque son temas estudiados, novelados, y musicalizados, como se podrá ver y oír en la isla grande del Caribe.

Fue la curiosidad como persona ajena al latir de la vida cubana que me condujo a investigar a partir de una novela recién leída del autor Abilio Estévez, intitulada “El Navegante dormido” – Editorial Tusquets número 659 , que forma parte de una trilogía conformada por dos títulos más: “Tuyo es el reino” y “Los palacios distantes”, ambos también en la editorial Tusquets números 317 y 485. Como en toda escritura de cubanos que se aprecien fuera y dentro de Cuba, se refieren el amor, odio, miedo, locura, devoción, hastío, hacia La Habana, Cuba entera, y el género que la habita.

En “El Navegante dormido” se desarrolla narrativamente el pasado de uno de los personajes, Mamina, negra hija de esclavo liberados. Se queda a vivir en el caserío junto al cafetal La Maya, casa cercana a la sierra conocida como Alto Songo, en la actual provincia de Santiago de Cuba. La Maya debe su nombre a que en esa aldea y sus alrededores crece la mata de maya, un agave parecido al maguey que produce unos frutos llamados piñuelas. Conocido en guajiro cubano como piña de ratón, el nombre científico de la planta es Bromelia pinguin, originaria de Yucatán, planta llamativa que produce una frutilla comestible muy ácida. Es utilizada en los campos cubanos como antiparasitario y para hacer cercas1.

No hace falta aclarar que son primos lejanos de aquellos en la Isla los chomitos2 en esta península, ese fruto que de pronto inunda el mercado Lucas de Gálvez y las calles de Mérida. ¡¡Qué tan lejos y tan cerca estamos!!

Por otra parte, en junio de 1912 se dio un conflicto social y “bulla” racial por las ansias independentistas de aquella zona, desatándose una guerra civil. La guerrita de los negros le llamaron, entre la población civil, negros en su mayoría, y las autoridades de la provincia de Oriente, que ocasionó que incendiaran La Maya, en el Alto Songo. Por supuesto fue un genocidio, una tragedia que quedó grabada en la memoria de los cubanos.

Dice el autor en un fragmento lleno de ritmo y poesía a pesar de la tragedia “La Maya ardió como pueden arder los caseríos fugaces que se levantan con tablas de nagesí, troncos de pipistey, patabanes y las pencas resecas de las palmas reales,” página 180.

En el libro se menciona algo más. La aparición y el paso en 1910 del cometa Halley, lo cual influyó en los ánimos de las personas. Este tema se desarrolla ampliamente en otra novela – “Personas decentes”, de la Serie Mario Conde, de la editorial Tusquets de Leonardo Padura Fuentes –, que rememora el sentir fatalista del pueblo cubano, que consideró ese año como de malos presagios. Los astrónomos habaneros pronosticaron que, a más tardar, el 10 de abril de 1910 sería el último del planeta, por el posible y casi seguro impacto del cometa. Aquellos observadores y estudiosos del universo daban entrevistas; y los periódicos el correspondiente seguimiento al fenómeno. Por “alguna razón inexplicable” en aquel tiempo, el cometa se desvió y la tierra y Cuba subsisten, tal cual las conocemos hoy.

Mientras tanto, los cubanos se dieron a los excesos de todo tipo por la razón antes mencionada: el mundo se iba a acabar. Nada de aquello sucedió. Bueno, sí en la historia que se recrea en la novela: el crimen del 24 de noviembre de 1910 de Alberto Yarini, famoso proxeneta del barrio de San Isidro, en la Habana Vieja. Padura Fuentes es uno de los investigadores acuciosos que ha dado seguimiento y recreado en esa novela. Leímos aquella todavía incipiente investigación, publicada como crónica, intitulada; Yarini, El Rey, páginas 41-47, en la Revista Cuba Internacional del mes de octubre del año 1990, aunque las primeras líneas se publicaron en la revista Juventud Rebelde de 1987, según señala el autor.

Ilustración de López Alistoy, para la crónica Yarini, El Rey, de Leonardo Padura, en la revista Cuba Internacional, octubre de 1990.

He leído otras novelas mexicanas ambientadas en ese tiempo. No mencionan, o no se hace tanto énfasis, al cometa Halley. Sin embargo, para México sí se acabó el mundo, como tal se entendía bajo el régimen de Porfirio Díaz. Si hacemos un poco de memoria, también se suscitaron los hechos violentos de Valladolid, Yucatán, en junio de 1910. Un texto referente es la investigación periodística e histórica “La Primera Chispa de la Revolución Méxicana”, de Carlos R Menéndez.

También he pensado que son escasas mis lecturas para abarcar un tema tan amplio.

El grabador José Guadalupe Posada, más cercano al pueblo, plasmó el sentir y la emoción de ese tiempo en sus grabados, a decir de Luis Cardoza y Aragón en el libro José Guadalupe Posada, colección de arte, UNAM, 1963 “…con Posada, como con el muralismo, sus grabados son recreación lírica o épica de la vida de un pueblo; creación de formas, revelaciones de emociones trascendidas…”, página 19

José Guadalupe Posada, El fin del mundo, Grabado en madera 34.4×22.7. Tomado de Google, Colección Museo Blaisten.

Se dirá, con justicia y objetividad, que en una novela los hechos son ficción. No obstante, están los hechos narrados sobre bases históricas extraídas de otros libros y periódicos de la época, a los cuales se puede recurrir para verificar

José Guadalupe Posada, Corrido: El fin del mundo, Grabado en madera, 34.4×22. Tomado de Google, Colección Museo Blaisten.

Los libros de Historia se deben a la historiografía, a la objetividad y la comprobación; si se quiere, de las fuentes de quienes recurren a esos libros e investigaciones.

Por supuesto, también está un aspecto de la pormenorización del ambiente, que es una circunstancia de la cultura cubana al espíritu supersticioso, siendo esta la gran libertad que ofrece novelizar un tema.

La música de fondo de mi memoria se mantiene durante un lapso y va disminuyendo, vuelve ese ritmo rico y sabroso, como dicen: de un son montuno.

En el folleto que acompaña el disco, en que viene la razón de ser de las canciones y explicaciones necesarias sobre lo que en ella se escuchará, la voz de Juan de Marcos González dice:

“Con Alto Songo, el orquestador ha querido reunir una especie de controversia fraternal a cuatro cantantes de diversas generaciones (Voces primeras, en orden de aparición: Raúl Planas, Pío Leyva, Manuel “Puntillita” Licea, José Antonio “Maceo” Rodríguez) para lo cual se solicitó un nuevo texto al compositor y poeta Lázaro Villa. El arreglo contiene elementos del son montuno con obligatorias referencias a “Lili” Martínez y Arsenio Rodríguez y del chá-chá-chá. Destacan las interpretaciones de los cuatro vocalistas y solos del guitarrista invitado, Ry Cooder”

Alto songo, se quema la maya, alto songo

¡Qué venga la bomba, la bomba de El Cerro!

La Sonora Matancera

Chapottin y Rumbavana

Son los grupos donde planas

Demostró su voz sonera

En el son reto a cualquiera

Con métrica y voz potente

Y Celia Cruz (que está ausente)

Confirmará lo que digo

Que no te engañen mi amigo

Si hay son, planas está presente

 

Me llaman el mentiroso

Eso me ha hecho popular

Y a la hora de cantar

Soy simpático y gracioso

Con mis guarachas y gozo

Aunque siempre cante solo

Mi voz ha llegado al polo

Tan fuerte como una ceiba

Y si canta Pio Leyva

Baila hasta el cojo Manolo

 

Con un marañón que aprieta

Y ‘el paso de bibuiagua’

Mi voz se escucha en las guaguas

Plazas, salones y glorietas

Manuel Licea respeta la música bien estricta

Y en mi corazón se agita

Mi canto con julio cuevas

Donde con malicia nueva

Me pusieron Puntillita, Puntillita

 

Hoy canto por lo que veo

Con cantantes renombrados

Mas no estoy acobardado

Porque yo soy un ‘Maceo’

Y aunque contar no sea un paseo

Cantar con tantos soneros

Tengo un pico majadero

De san Antonio a Maisí

Cantando voy por ahí

Y hay que quitarse el sombrero

 

¡Como Ry Cooder!

Asi se enlazan los libros y la música, nada es ajeno e independiente a los hechos. La Cultura es un gran tejido que incluye o excluye temas y acciones para nuestro deleite.

Queda en la memoria hasta su desvanecimiento los acordes de Alto Songo y el recuerdo trágico de las llamas que se van apagando en el caserío La Maya, que “ardió como pueden arder los caseríos fugaces que se levantan con tablas de nagesí, troncos de pipistey, patabanes y las pencas resecas de las palmas reales.”

Notas

1.- Hay publicados escasos artículos sobre la composición química de la piña de ratón (Bromelia pinguin), sobre todo en dos vertientes: búsqueda de compuestos con actividad anticancerígena en hojas, tallo y raíces; y caracterización de la pinguinaína, enzima proteolítica del fruto. El uso tradicional de Bromelia pinguin. como antiparasitario es reconocido en las regiones rurales de cuba y se han reportado otras acciones terapéuticas para esta planta.3 En este trabajo se realiza una caracterización preliminar farmacognóstica de varias partes de la planta. Lo anterior se conoce por el Estudio farmacognóstico de bromelia pinguin (Piña de Ratón). De Juan Abreu Payrol y Migdalia Miranda Martínez, del Instituto de Farmacia y Alimentos. Universidad de La Habana

 2.- Las piñuelas, conocidas como chomitos, son una fruta silvestre endémica de la península de Yucatán, muy apreciada por su sabor agridulce y su uso tradicional. Crecen en una planta nativa (bromelia, Bromelia pinguin) que suele usarse como cerco en los montes; sus pencas tienen espinas, por lo que su recolección requiere cuidado. La forma más común de comerlas es hervida (sancochada) por 10 a 15 minutos. Tienen un sabor agridulce peculiar. Es importante notar que, si se come cruda o madura, puede provocar sensación de piquetes en la boca debido a cristales de oxalato de calcio. La piñuela es considerada un «superalimento» local por su alto contenido en fibra, calcio, hierro y magnesio. Se utiliza tradicionalmente para mejorar el tránsito intestinal y en la medicina natural para expulsar parásitos. Aunque su consumo ha disminuido en algunas zonas, sigue siendo un sabor nostálgico y tradicional de la cocina de recolección en Yucatán

3.- Este tema de la catástrofe de La Maya, también lo trae, según sé, otro autor en un fragmento de la novela “La canción de Raquel”, del antropólogo Miguel Barnet.

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