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“Lugui Shima”

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ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Me pidieron que hiciera un resumen fotográfico con algunas de mis actuaciones como luchador profesional dentro de mi vida deportiva. Encontré unas cuantas, ya que en esa época de los años cincuenta las fotos eran escasas, con las que haré una reseña sobre los cuadriláteros en Mérida.

La Foto 1, fotografía que inicia estas letras, no sé quién la tomó. Es una foto del recuerdo en la cancha deportiva del Edificio Central de la Universidad Nacional del Sureste -hoy UADY- en la celebración del Primer Campeonato de Lucha Libre del Estado. Estoy ganando la tercera caída con una llave denominada “La tapatía” a mi contrincante “El Gran Dhalí”, siendo el réferi Manuel Bravo, “Manolo Mérida”. Recuerdo que la entrada costaba un peso para el público, estudiantes cincuenta centavos, y damas gratis. Lo que se obtenía de las entradas se usaba para comprar juguetes navideños para los niños de las colonias pobres.

Fue el Primer Campeonato del Estado de Yucatán. Dos años después gané el Campeonato del Sureste, en Villahermosa, Tabasco, al luchador “El Cadáver”, abuelo de los cadáveres tabasqueños II y III, que siguen luchando.

Foto 2 – Iniciaré por decir que esta foto fue tomada en la Terraza “Peraza” de Chetumal, Quintana Roo. Dos años antes habíamos fundado la Comisión de Box y Lucha de Chetumal, así como organizado otros deportes. La capital del entonces Territorio de Quintana Roo solo contaba con 18,000 habitantes. Hicimos el Club de Criquet para nuestras esposas; el Club de Ajedrez “Capa Blanca”: las Asociaciones de frontenis, de tenis, de ciclismo. Fundé la Escuela de Bellas Artes, abriendo cuatro clases: la dirección y pintura y dibujo, a mi cargo; música, José Barrera, bajista de la Banda del Territorio; Literatura, Ernesto Casares; y danza, Edda Miné, una maestra de baile.

Esto pasó hace 63 años, cuando mi hija menor recién nacía en el Seguro Social de Chetumal. La foto es de una función de Lucha Libre contra el “Águila Negra”, que recibe un par de patadas voladoras que me sirvieron para ganar la lucha.

Foto 3 – En la Arena Terraza “Peraza”, de Chetumal, Q. Roo, un encuentro con otro luchador de Yucatán: el “Tigre Vera”. En el encuentro demostramos nuestras habilidades sobre el ring, lo que se comentó por toda la ciudad. Como colofón, al siguiente día me informaron que el gobernador del Territorio me recibiría en su despacho, así que fui a verlo, pues también yo trabajaba en el Palacio de Gobierno. Me recibió el Ing. Castorena, era el Secretario de Gobierno. Me dijo: ‘El gobernador te espera.’ Así fue: el Ing. Aarón Merino Fernández me dijo: ‘Sé que luchaste anoche en la Terraza Peraza, pero debes decirme que es lo que quieres: seguir de luchador o seguir siendo el Director del Catastro de Chetumal…’. Ya nunca más luché en esa capital quintanarroense.

Foto 4 – Los pioneros de la Lucha Libre en Yucatán fuimos cinco luchadores que hicieron del pancracio un deporte-espectáculo profesional. Nuestro maestro fue Eduardo Pinkus Leal, que se inició como “El Duende”. Nos entrenaba en el ring del gimnasio de la Universidad, en su edificio central. Fuimos sus alumnos Moisés Carrillo “El Dandy” Jorge García “Águila Blanca”, Manuel Bravo “Manolo Mérida”, y el que escribe Alfonso Hiram García Acosta “Lugui Shima”. El promotor de la Lucha Libre en Yucatán fue Gonzalo Solís Domínguez, “Fayo”, que era también promotor de Boxeo y Lucha en el Circo Teatro Yucateco. Ahí nació mi afición por la lucha profesional. Los luchadores locales participamos en las luchas preliminares a los consagrados que llegaban de la Ciudad de México. Compartimos encordados con lo mejor de nuestro país en batallas campales como “El Santo”, “Blue Demon”, “Cavernario Galindo”, “Huracán Ramírez”, “Tonina Jackson”, “Médico Asesino”, “Sheik Maralá”, y tantos otros de los encordados y del cine mexicano.

Lo de Lugui Shima me lo puso Eduardo Pinkus. Un sábado llegué al Circo Teatro, entrando como siempre por la puerta de artistas. Venía de la academia de artes marciales, pues fui fundador del primer Dojo de Judo en Mérida, junto con Otho Ríos. Con mi Judogui en la espalda, entré al Circo Teatro Yucateco y me dice Pinkus: ‘¿Qué traes en la espalda?’ ‘Mi judogui,’ le dije, ‘vengo de entrenar.’ Entonces me dijo: ‘Hoy debutas. Nos salvaste la función.’ Yo no entendía el por qué hasta que: ‘No nos llegó un ‘Cadáver’ de Tabasco, el camión no salió de Ciudad del Carmen, y nos falta un luchador. Así que te pones tu judogui.’ ‘Pero no tengo zapatillas.’ ‘Pues sales descalzo, haces katas de artes marciales, y te apoyamos a salir adelante.’ Cuando estaba sobre el ring, escuché del sonido local: “En esta esquina y en la otra esquina, el esteta del ring, “El Dandy”, haciendo pareja con el destacado y fino oriental Lugui Shima”. El sobrenombre de Shima se me quedó para los que me vieron luchar y para mis condiscípulos de Educación Superior.

Pasé una vida deportiva como encargado y entrenador del gimnasio universitario, en especialidades como levantamiento de pesas, gimnasia en aparatos, entrenador de futbol de segunda división de la Universidad. Posteriormente, juez de gimnasia artística. Cuando se le dio la representación como delegado del INDER, Instituto Nacional del Deporte y Recreación, a Víctor Alayola Rosas, se me nombró Coordinador General del Deporte y Recreación en el Estado de Yucatán.

Foto 5 – Esta es la portada de mi libro “Remembranzas del Boxeo en Yucatán”. Lo terminé cuando dejé la presidencia de la Comisión de Box y Lucha Libre de Mérida. En ese trienio de trabajo organizativo del box local e internacional, además de llevar la responsabilidad, posiblemente única en el mundo, de tener seis campeones mundiales de boxeo en México, todos ellos yucatecos, nuestra Comisión fue premiada a nivel mundial por tener el mejor cuerpo médico especializado. Le salvó la vida a un boxeador en el ring, “Pulgarcito Leal”: un médico internista dictaminó en el ring que se le llevara en camilla a su camerino. Ahí se le hicieron pruebas y el neurólogo Rene Herrera dijo que había que operar de inmediato, solicitó un quirófano al Seguro Social, y pidió personal de apoyo. Después de unos 15 minutos que tardó la ambulancia de la Cruz Roja hasta el hospital, “Pulgarcito” ya estaba en quirófano y, después de dos cirugías craneales, el pugilista se mantiene vivo, trabajando en el comercio de los empresarios del box. Es el único pugilista salvado que vive con este percance; en todas las funciones contamos con una ambulancia. Eso lo pude hacer en ese entonces pues también era el tesorero de la Cruz Roja local.

José Sulaimán Chaigñon era el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, siendo comisionado para cinco peleas de Campeonato Mundial y una de Asociación Mundial de Boxeo de Panamá. Este libro fue revisado por el director de la Editorial Voz de Tinta, el escritor Jorge Pacheco, y está a la venta en “Amazon”, con entrega a domicilio.

Estas cuartillas son dedicadas a la Lucha Libre, con mi agradecimiento a los nuevos luchadores, a los que me acompañaron y están en la relación de fallecidos; a mis compañeros de la Comisión de Box y su cuerpo médico. Sin olvidar a quien lea mis escritos semanales en el Diario del Sureste. Gracias por seguirme leyendo, cuando ahora poca gente abre un libro para leer, siendo uno de ellos por mi disminución visual y mis casi 90 años. Seguimos dejando huella, como Alfonso Hiram García Acosta y como luchador Lugui Shima.

Foto 6 – El Circo Teatro Yucateco en una noche de sábado en la calle 70 X 57 del barrio de Santiago. Ahí debuté como luchador profesional en 1954, con el sobrenombre de Lugui Shima. El emblemático edificio circular, de hierro, era Plaza de Toros, Teatro, Arena de Box y Lucha, y la mejor carpa de Circo para la acrobacia aérea de trapecio. Allí llegaron las mejores sopranos del mundo a cantar, los mejores circos, nacionales e internacionales como el Orrín donde Ricardo Bell divertía a los yucatecos. En su ruedo toreó Conchita Cintrón. Lo que hoy es la 55 A, eran los toriles de la plaza. Esa ahora calle, junto con el director de la Escuela Modelo, Ariel Avilés, la llenamos con la celebración del Centenario del Circo Teatro Yucateco. Hubo una exposición de pintura, teatro con “Las Pícaras del Cuplé”, bajo la dirección de Miletza Garza. Más de mil personas llenaron toda la calle, con el apoyo del Instituto de Cultura de Yucatán.

Adiós, Circo Teatro Yucateco. Eras parte de la historia del Boxeo, la lucha, más el Circo de los Hermanos Esqueda. Historia pura.

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