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Fauna Marina

La iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) es una especie de reptil escamoso de la familia Iguanidae. Es la única especie de su género emparentado con el género de las iguanas terrestres, y más estrechamente con el género Conolophus (iguana terrestre de las Galápagos).
Se calcula que las iguanas de América del Sur (terrestres) llegaron a las Galápagos mediante un proceso de dispersión transoceánica hace millones de años antes de evolucionar hasta convertirse en la especie actual. Es una especie endémica de las islas Galápagos, habita las costas rocosas de este archipiélago ecuatoriano, si bien es posible verlas en manglares y playas. Es el único lagarto moderno que depende del medio ambiente marino; alimentándose casi exclusivamente de algas marinas.
Se reconocen las siguientes subespecies:
- Amblyrhynchus cristatus albemarlensis
- Amblyrhynchus cristatus cristatus
- Amblyrhynchus cristatus hassi
- Amblyrhynchus cristatus mertensi
- Amblyrhynchus cristatus nanus
- Amblyrhynchus cristatus sielmanni
- Amblyrhynchus cristatus venustissimus
Los machos adultos alcanzan aproximadamente 2.3 mts. de largo, mientras que las hembras 60 a 100 cm. Los machos llegan a pesar 15 kgs.

Cuando no están alimentándose, pasan mucho tiempo tomando el sol en las rocas de la costa para elevar su temperatura corporal. Su coloración negra les facilita la rápida absorción del calor. Cuando nadan, estos animales ralentizan su ritmo cardíaco para no perder calor, incluso pueden parar su corazón sin riesgo alguno.
La cuestión más importante a la que debe enfrentarse la iguana marina de Galápagos gira en torno a su termorregulación, las aguas del océano donde este lagarto encuentra su comida son por lo general, bastante frías, y si tenemos en cuenta que la iguana marina de galápagos no es capaz de regular su temperatura, es evidente que deben valerse de la luz solar para sobrevivir. Cuando las temperaturas son bajas, las iguanas mostrarán un carácter mucho más agresivo, pues prefieren atacar y morder que consumir sus energías huyendo. Del mismo modo, una temperatura corporal baja o deficiente para la iguana marina de Galápagos supone un mayor riesgo de ser devorada por sus depredadores.
Para alimentarse es capaz de nadar en el mar y de sumergirse hasta los 30 metros de profundidad, ya que pueden contener la respiración por más de 45 minutos. Esta actividad solo es realizada por los machos adultos, puesto que son de mayor tamaño; las hembras y las crías se alimentan cuando baja la marea y las algas quedan al descubierto.
El hocico aplanado de las iguanas marinas de Galápagos es también una adaptación que les permite adentrarse en las grietas y agujeros pequeños de las rocas, donde encontrarán las algas que necesitan para su alimentación. Curiosamente, pareciera que el exceso de sal marina pudiera afectar a estas iguanas; para ello, cuentan con un sistema de glándulas en su cuerpo que les permite excretar la sal y mantener su cuerpo hidratado. A lo largo del año, el peso corporal de estas iguanas puede variar en un 25 por ciento, pues aprovechan el verano y la primavera para almacenar la grasa que les protegerá durante el invierno.

La reproducción de la iguana marina de Galápagos es de tipo ovípara, ponen de 1 a 6 huevos. Aunque los machos son bastante territoriales, permiten que las hembras penetren en sus dominios, siempre y cuando la disponibilidad de comida sea abundante. Durante el apareamiento, las hembras seleccionarán al macho que mayor olor emane, por lo que este podrá acercarse para copularla.
Una vez que el macho se ha apareado exitosamente, podrá salir en busca de otras hembras para continuar la reproducción. La hembra fecundada deberá construir el nido para sus crías, escogerá un lugar apartado y seguro para evitar a los depredadores. Una vez que ha depositado sus huevos, la hembra se asegurará de que se encuentran lo suficientemente cálidos, y posteriormente se marchará. Al momento de la eclosión, las nuevas crías de iguanas marinas de Galápagos deberán aprender a valerse por sí mismas. Durante la época de reproducción, los machos podrán mostrar colores brillantes en su cuerpo para atraer a la hembra.
En estado natural, las iguanas marinas no tienen muchos depredadores naturales debido a su tamaño, puesto que en su hábitat no hay muchos depredadores con el tamaño suficiente para amenazarlas. Pero las hembras son de menor tamaño que los machos por su dimorfismo sexual y se vuelven vulnerables, sobre todo cuando dejan la costa para desovar, pudiendo ser presas del gavilán de las Galápagos (Buteo galapagoensis) y serpientes corredoras de las Galápagos (Pseudalsophis biserialis). También las iguanas jóvenes recién nacidas sufren este mismo problema; pero una iguana macho adulta puede despreocuparse de estas amenazas por su tamaño, que lo protege. Como sucede en casi todos los lagartos, la iguana marina de Galápagos tiene la capacidad de desprenderse de su cola para escapar de los depredadores.
Dra. Carmen Báez Ruiz
drabaez1@hotmail.es





























