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Leyendas de los Mayas de Quintana Roo (V)

By on junio 7, 2018

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PLÁTICA NOCTURNA EN TIXCACAL GUARDIA

En 1937 tuve que viajar desde Tihosuco, en cuya escuela rural trabajaba, hasta Carrillo Puerto, para asistir a unas juntas pedagógicas. El recorrido, de unos 124 kms., lo hice en compañía de otro mentor, ya extinto, guiados ambos por un lugareño que nos había alquilado los caballos necesarios para el viaje.

Adentrarnos en la selva virgen, por un camino que nos era totalmente desconocido, nos permitió admirar la indescriptible belleza y variedad de la flora y fauna quintanarroenses. Al avanzar por senderos y vereditas entre árboles de unos 25 metros de alto, en no pocas ocasiones nos salieron al paso animales de la región: tigrillos, jabalíes, venados, tejones, faisanes, tucanes, monos, etc., e incluso serpientes una de las cuales, una nauyaca, fue muerta por nuestro guía de un balazo cuando se disponía a atacar al caballo que montaba mi colega.

Al caer la noche de nuestro primer día de jornada llegamos a Tixcacal Guardia, poblado que era centro religioso donde se concentraban muchos vecinos de las rancherías circundantes, quienes solamente hacían guardia en la iglesia de la población.

La iglesia, construida frente al cuartel militar, tenía las paredes revestidas de lodo con zacate, mezcla que al secarse sobre los bajareques (pequeños rolos de madera) se blanquea con cal; este tipo de construcción, semejante a la mampostería, se llama PAKLUUM en maya.

Al entrar en el templo se advertía que estaba dividido en dos áreas: la sala para “rezanderos” y otra que servía de oratorio y donde residía la Gloria: el lugar donde están los santos. Este último sitio estaba oculto de las miradas curiosas con una cortina de tela, delante de la cual estaban apostados dos hombres con sendas carabinas.

Pedimos permiso para conocer los santos, pero nos fue negado con esta explicación: TE TUXAN LE KICHKELEN YUMOOBO’MIXMAK KU PAJTAL U YOKO YETEL U XANABE’ TUMEN LELO’ MEYAJTAAN YETEL U K’EU LEL KISIN BAALCHEOOB YAN TAK U BAKOOB. LATEN JACH NOJOCH K’EBAN KA’OKOK MAAK U DZAMU XANAB…

(Allí donde están los santos nadie puede entrar con los zapatos puestos, porque están hechos con piel de animal que tiene cuernos como los del diablo; por eso es un pecado muy grande que alguien pretenda entrar con los zapatos puestos).

Después nos informamos que allí se guardaban unas cruces vestidas con el xookbichuy, y reliquias de veteranos muertos, como cadenas de filigrana, soguillas, esclavas, crucifijos y monedas de oro y plata, así como otros regalos con valor estimativo según las creencias de los naturales de la región.

Luego de granjearnos la confianza de las autoridades militares del poblado, entablamos plática con el comandante del cuartel, quien vestía camisa blanca con manga de ¾, adornada con dos filas de botones, alforzas y encaje; el calzón de manta que le llegaba hasta la rodilla, y con encaje en los bordes, y un arete de oro en la oreja derecha. EL COMODANTE (como le decían los vecinos y sus subordinados, quienes no hablaban bien el español) portaba además un Winchester 30-30 y, al hombro, un sabucán en el que aparentemente llevaba los cartuchos.

Fue este hombre quien, después de escucharnos disertar sobre eclipses, culturas antiguas y otros temas, nos relató el caso de un joven que, en su deseo de casarse, se enamoró de la XTABAY, leyenda o historia que a continuación transcribimos…

Prof. Eduardo Medina Loría 

Continuará la próxima semana…

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