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Insomnio: El Cansancio Sin Sueño

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Insomnio: El Cansancio Sin Sueño

¡O sueño, o dulce sueño! La suave enfermera de la naturaleza, ¿cómo te he asustado que ya no deseas hacer que mis párpados se cierren y sumes mis sentidos en el olvido?

Shakespeare: Enrique IV III.i.

Se conoce como insomnio a la dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido, estimándose que un 10% de la población adulta lo experimenta de forma persistente.
Se conoce como insomnio a la dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido, estimándose que un 10% de la población adulta lo experimenta de forma persistente.

Ocasionalmente, casi todos sufrimos cortos períodos de insomnio. Para muchas personas es difícil conciliar el sueño o mantenerse dormidos, y se quejan de no sentirse restablecidos o descansados al despertar. Aproximadamente 10% de los adultos experimentan una dificultad persistente para dormirse o mantenerse dormido (Espie y cols., 2001).

Existen dos formas de insomnio:

Insomnio de inicio, problemas para iniciar el sueño en menos de 30 minutos.

Insomnio de mantenimiento, problemas para mantener el sueño, produciéndose despertares nocturnos de más de 30 minutos de duración, o despertando definitivamente de manera precoz, consiguiendo un tiempo total de sueño escaso.

El insomnio es el trastorno de sueño más común. Las consecuencias del insomnio son la irritabilidad, la ansiedad, la depresión, dificultad al concentrarse y la preocupación por los problemas del sueño.

El insomnio repentino parece estar relacionado con el estrés ocasionado por algún suceso impactante, pero también persiste después de la experiencia perturbadora. Tiende a prevalecer más en la edad avanzada y entre las mujeres.

La población femenina parece más propensa a padecer de “insomnio repentino”, al igual que las personas de edad avanzada.
La población femenina parece más propensa a padecer de “insomnio repentino”, al igual que las personas de edad avanzada.

El curso del insomnio es variable: va desde un mes o dos, hasta un patrón de toda la vida, y con frecuencia ocurre en el contexto de otros problemas, como la ansiedad y la depresión. Cuando se manifiesta es difícil diferenciar la causa y el efecto. Los individuos que se quejan de insomnio, con frecuencia reportan estar afligidos por la incapacidad de funcionar en forma apropiada durante las horas de vigilia. Como síntoma, el insomnio refleja la percepción inadecuada de duración, continuidad, o calidad, o dificultad para conciliar el sueño.

La falta de sueño puede afectar de modo negativo la vida de la persona que lo sufre, provocando deterioro social, ocupacional o de otras áreas importantes.

El número de horas de sueño necesarias varía de unas personas a otras. Aunque la media diaria es de 7 horas y media, existe un rango que oscila entre 4 (“poco dormidores”) a 10 horas (“grandes dormidores”), considerándose estos valores dentro de la normalidad.

Según el tiempo de evolución, el insomnio puede ser: temporal (sólo unos días o semanas), o crónico (meses o años).

Causas del Insomnio

Causas Médicas

  • Enfermedades metabólicas y hormonales, neurológicas, reumatológicas, digestivas, cardiovasculares y todas aquellas que pueden interrumpir el sueño por dolor (fibromialgia, cefaleas, etc., o urológicas) infecciones, próstata, renales. También hay que considerar el embarazo y la menopausia.
  • Enfermedades psiquiátricas (ansiedad, depresión, esquizofrenia, etc.), así como otras enfermedades del sueño que contribuyen a dormir menos o peor (síndrome de piernas inquietas, síndrome de apnea de sueño, parasomnias, etc).

Causas externas

Suelen implicar factores ambientales que influyen de modo negativo sobre el sueño: malos hábitos de sueño, uso y abuso de sustancias y medicamentos, trabajos por turnos o viajes frecuentes transoceánicos, etc.

El Insomnio idiopático se desarrolla durante la infancia y se caracteriza por un aprendizaje incorrecto del hábito de dormir.
El Insomnio idiopático se desarrolla durante la infancia y se caracteriza por un aprendizaje incorrecto del hábito de dormir.

Existen casos en los que no se puede identificar una causa clara del trastorno. Este tipo de insomnio también lo podemos subdividir en diferentes tipos, en función de la manifestación y origen del problema:

  • Insomnio idiopático. Se origina en la infancia y parece relacionado con un aprendizaje incorrecto del hábito de dormir.
  • Percepción de sueño poco reparador. Estudios de laboratorio no corroboran los problemas de sueño que el paciente percibe subjetivamente, encontrándose cansado y somnoliento durante el día.
  • Insomnio psicofisiológico. Caracterizado por un nivel elevado de la activación psicofisiológica asociado al inicio del sueño. La persona que lo sufre suele manifestar una gran preocupación por el problema de sueño haciendo grandes esfuerzos para intentar dormir cada noche, aunque se duerme sin dificultad cuando no realiza este esfuerzo, suele mejorar cuando duerme en ambientes diferentes al habitual y, aunque suele originarse coincidiendo con un periodo de estrés, se mantiene el problema durante mucho tiempo, aunque el estrés desaparezca, o se habitúan al mismo.
Dependerá mucho de cada persona cómo defina su propio insomnio; algunas se quejan del tiempo que tardan en dormirse y otras de la dificultad de mantenerse dormidas.
Dependerá mucho de cada persona cómo defina su propio insomnio; algunas se quejan del tiempo que tardan en dormirse y otras de la dificultad de mantenerse dormidas.

Las quejas específicas son, con frecuencia, bastante idiosincrásicas: algunas personas hacen hincapié en la incapacidad para conciliar el sueño en un tiempo razonable (por ejemplo, 30 minutos), otras en la dificultad para mantenerse dormidas (por ejemplo, despertar a mitad de la noche). Debido a que este trastorno se diagnostica como problema psiquiátrico desde hace poco tiempo, no hay suficiente información respecto de su prevalencia, curso y tratamientos eficaces.

Con frecuencia es difícil para los profesionales de la salud decidir cuándo las quejas por problemas de sueño adquieren categoría de trastorno diagnosticable.

El DSM V (Manual de diagnóstico de enfermedades mentales) define como problema de sueño aquel que dure un mes o más, o cuando varias condiciones temporales pueden provocar problemas de sueño de corto plazo, por ejemplo un evento estresante reciente, un conflicto con otras personas, o condiciones ambientales que llevan a un estado de excitación emocional. Sin embargo, algunos individuos parecen ser especialmente susceptibles a problemas de sueño persistentes, aun si no padecen de estrés. Estas personas, por lo común, tienden a manejar un nivel de excitación emocional elevado. Esto sucede entre las personas que regularmente están tensas y ansiosas.

Un evento estresante podría ocasionar un grado de excitación que impida a la persona conciliar el sueño, sin que esto signifique que tenga un problema de sueño, a menos que se vuelva recurrente.
Un evento estresante podría ocasionar un grado de excitación que impida a la persona conciliar el sueño, sin que esto signifique que tenga un problema de sueño, a menos que se vuelva recurrente.

Un distintivo del síndrome de insomnio es el enfoque y la asimilación de la persona con respecto al problema de sueño. Aunque aquellos que son propensos a la ansiedad comprenden un grupo numeroso de personas que sufren de insomnio, otro grupo grande no reporta los problemas familiares o de trabajo que se observan en casos de ansiedad, y no muestran un deterioro en estas actividades.

Los medicamentos son probablemente el tratamiento que más se utiliza. Mientras que pueden ser útiles a corto plazo, tienen desventajas a largo plazo. Los ansiolíticos, como la benzodiazepina, pueden causar somnolencia excesiva y provocar dependencia del medicamento.

Debe descartarse cualquier anomalía médica para distinguir el tipo de tratamiento para el insomnio. Su correcto diagnóstico puede involucrar una intervención que varía desde exponer a la persona con insomnio a una luz muy brillante que pueda ayudar a reajustar los patrones de sueño afectados por una interrupción del ritmo circadiano, a cambiar la hora de dormir, y hasta tratamientos psicológicos.

El entrenamiento en relajación (por ejemplo, pensar en imágenes relajantes o la meditación) también es útil. En algunos casos, los medicamentos a corto plazo, combinados con tratamiento psicológico, son el enfoque clínico elegido.

Las técnicas de relajación son útiles en algunos casos para tratar problemas de sueño, aunque en ocasiones puede ser necesario algún tipo de medicamento bajo prescripción médica.
Las técnicas de relajación son útiles en algunos casos para tratar problemas de sueño, aunque en ocasiones puede ser necesario algún tipo de medicamento bajo prescripción médica.

Facebook: Psicóloga Jimena Báez

Psicología Clínica/Arteterapia

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