Inicio Nuestras Raíces La Gente Solicita… ¡Mis Servicios Médicos!

La Gente Solicita… ¡Mis Servicios Médicos!

6
0

Visitas: 5

Vivenciasix_1

Vivencias Ejemplares – Apuntes de un maestro rural

La Gente Solicita… ¡Mis Servicios Médicos!

 

Seguíamos trabajando con verdadera pasión en la escuelita.

Yo continuaba otorgando mis “servicios médicos” a la gente, empapando mi alma con las riquezas de una cultura diferente a la mía, y abrevando sediento de la historia de la revolución mexicana del 10-17 en los lugares mismos de su génesis. Seguía visitando a Don Gregorio del Villar, quien me daba más información de primera mano pues se decía uno de los Dorados de Villa, bebiéndome sus “historias” increíbles sobre Doroteo Arango -Pancho Villa- las cuales, si bien podían no ser ciertas, me daban una idea general del ambiente de la revolución y de sus personajes principales, así como de la mentalidad popular reinante. Él me platicaba, por ejemplo, que muchos se iban a la revuelta porque les ofrecían tierras y una vaca parida a cada uno cuando triunfaran, amén de que, o se iban con Villa o había el riesgo de ser arriados con la leva de servir al gobierno como “pelones” -soldados-.

Un día me contó que, después de una batalla, Villa vio colgando a uno de los suyos, a punto de caer a un barranco. Que el hombre le gritó: “¡Ayúdeme, mi general! ¡Sáqueme por favor!”

Y que Villa le contestó: “¡Sálgase solo!”

“¡No puedo, mi general!”

Y entonces, sacando la pistola, Villa le dijo otra vez: “¡Pues se sale solo o de un plomazo lo mando directo a la peinada!”

“¡No, mi general!” y, haciendo un tremendo esfuerzo, el hombre se impulsó y logró salirse solo.

Que Villa sólo dijo mientras se alejaba: “¡Que no podía!”

Que otra vez, habiendo acampado, una mujer desconocida se le acercó y le dijo: “Buenas noches, señor. ¿Hace favor de decirme quién es el general Villa?”

Que Villa la miró con sus ojos de halcón y le contestó: “Pues qué, ¿no lo conoces? Es aquel viejo que está de espaldas.” Y le mostró uno.

Que la mujer se dirigió a él, y casi llegando hizo un movimiento como para levantar su morral y sacar de él algo y… cayó fulminada de un balazo que salió el arma de Pancho Villa.

Que todos lo miraron extrañados y él dijo: “¡Escúlquenla!”, y que del morral sacaron una pistola que incluso estaba amartillada.

La esposa de don Gregorio era una viejecita chiquita y vivaracha. Desafortunadamente, no recuerdo su nombre. Pasaba a cada rato junto a nosotros en sus labores de la casa y escuchaba. Casi siempre le descubría una sonrisita maliciosa en sus arrugados labios. Un día me dijo: “Oiga profe, ya no le ande creyendo a este viejo verijón. Son purititas mentiras: a la hora de los cocolazos, él siempre corría a esconderse entre las nopaleras…” y soltó una graciosísima carcajada.

Don Gregorio, muy serio, sólo le dijo: “Anda, vieja, que aquí el señor te lo puede creer…”

Así las cosas, un día hubo una asamblea escolar en la ciudad de Fresnillo. El inspector Valente Lozano Ceniceros informó de las justas deportivas que a casi un mes habría en la comunidad de Mariana, y nos llamó a todos a participar. Cada director debería inscribir a su escuela en la o las disciplinas que quisiera.

Cuando mencionó El Ahijadero, yo le recordé que mi escuela era pequeña, que mis alumnos eran igualmente chicos, y que no estábamos organizados para competencias de esa naturaleza.

No contaba con que alguien – Antonio Mireles otra vez – se metería con nosotros diciendo que, por el contrario, yo tenía un magnífico equipo de volibol que incluso había jugado contra el de Mariana y le había ganado. Yo no podía explicar que aquel había sido un hecho casual y nuestro triunfo fue totalmente circunstancial. Lozano Ceniceros agregó que se trataba de participar y no precisamente de ganar y bla, bla, bla.

¿Por qué mi corazón enloquecía de pronto de indignación, imaginando a mis alumnitos tan pobrecitos enfrentados a equipos de otras escuelas, casi todas ellas de organización completa y entonces con ventaja sobre nosotros, y al imaginarme a mí mismo, inexperto, y desconocido, dirigiendo a un pequeño “equipo” bisoño y montaraz de niños de tercero de primaria?

Para mí estaba claro que lo que Mireles quería era sacarse la espina de sus dos derrotas anteriores.

MTRO. JUAN ALBERTO BERMEJO SUASTE

 Continuará la próxima semana…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.