Caos mundial y parálisis

By on marzo 19, 2020

Editorial

En los largos años de vida de este editorialista no se había vivido una experiencia como la actual, cuando todos los medios informativos mundiales se han volcado a manejar, desde todos los ángulos posibles, una noticia preocupante de lo que es calificado como una pandemia, en efecto, pero carente de las dimensiones de peligro presentes de otras épocas pasadas en que los avances médicos, unidos al desconocimiento de los factores desencadenantes de los fenómenos, evitaban un efectivo combate a estas enfermedades virales.

La presencia de poderosos antibióticos, los tratamientos antivirales, las medidas preventivas recomendadas, han brindado respaldo en casos similares durante la etapa final del siglo anterior, con lo que se logró que el promedio de vida y supervivencia de la población se elevara con cada medida médica implementada, preventiva o facultativamente.

Los habitantes de nuestro planeta que viven hoy bajo temores sobre si sobrevivirán el mañana se encuentran prisioneros de un estrés creciente que causa inquietudes, miedos y psicosis justificada.

Los medios informativos, en su afán de ser los primeros en llegar noticiosamente al gran público, informarlo y ganar influencia con sus titulares, alimentan una sicosis mundial. Ahora tenemos como resultado una población atemorizada, confusa, desconfiada de la información que recibe, y temerosa de actuar dentro de su normalidad acostumbrada por temor a ser, por desidia individual, víctima de la pandemia.

En su competencia para ser considerado cada uno como la fuente más confiable, trasmiten titulares y contenidos que en muchas ocasiones no solamente no informan equilibradamente, sino que deforman datos y convierten en poco confiables los boletines informativos que emiten.

Y, seamos claros, no es un país o nación, ni siquiera un continente, es el mundo el que se encuentra prisionero en esta vorágine de noticias cambiantes o distorsionadas que, a no quererlo, influyen en la conducta social de millones de habitantes de otras zonas del planeta

Los gobiernos se han visto rebasados, impedidos, para acotar la difusión deformativa (que así debiera llamarse), quizá para evitar el calificativo de ser regímenes insensibles o, por el contrario, carente de un sistema noticioso eficiente.

Aunque la medicina antigua a base de hierbas y polvos es cosa del pasado, los principios médicos activos de las plantas ya se incluyan en la farmacopea mundial, y la temática tenga respuesta en los vademécums de clínicas y hospitales privados, aun con los nuevos avances médicos la respuesta se ha tornado insuficiente.

Confiemos en que, ante la contingencia que ciertamente será superada, la responsabilidad de las familias mantenga la fortaleza interna, que el respaldo mutuo ante eventualidades de este nivel sea considerado ley no escrita.

Ante el flagelo de esta reciente pandemia urgen actitudes de madurez y solidaridad humana.

Estamos ciertos que, como en ocasiones anteriores, venceremos a la adversidad.

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Diario del Sureste