Carlos Heredia, Laureado Pintor Campechano

By on mayo 17, 2024

In Memoriam

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Mis recuerdos de Campeche son diversos. Recuerdo las pláticas de mi padre, cuando en esa ciudad fue el gerente de la mueblería “La Europea”, al inicio de los años 30; los viajes por tren cuando mi padre llevaba a mi hija Addy Margarita a pasear por tren a Campeche, siendo muy niña en los sesentas. Me tocó visitar esa ciudad colonial en mi juventud y en mi adultez profesional, pues me encargué de la supervisión y construcción del Hospital ISSSTE de Campeche durante dos años.

Fue durante esta época que conocí a Carlos Heredia, pues era vecino de una tía de mi esposa que radicaba en Campeche. Antes visitaba a algunos médicos, ya que viajaba como promotor médico de los laboratorios Roche, de Basilea, Suiza. Forjé mis primeras amistades culturales con escritores como el Dr. Miguel Medina Maldonado, el matemático Ramón Berzunza; Brígido A. Redondo, poeta, su hermano Erasmo maestro y músico triero, y con Carlos Heredia, con quien trabajé en su Taller de Pintura, en la Plaza Principal de Campeche, en la casa de Don Gonzalo de la Gala, formidable escritor. Su hija, Rossana de la Gala, junto con Carlos Heredia, fundó un taller de Artes Plásticas en el mejor lugar campechano: en su Parque Central.

El pintor campechano Carlos Heredia -QEPD- en sus primeros tiempos plasmó alegorías costumbristas, generalmente con figuras femeninas alargadas y ojos en los que se veía a sí mismo.

A Carlos Heredia lo conocí junto con Rosana de la Gala en un jueves Bohemio del Hotel Señorial. Nos reuníamos a cantar, acompañados al piano por el maestro Ermilo Pacheco. Los bohemios del bolero, del son y la poesía nos reuníamos a escuchar música y poesía, de los asistentes. Ahí Carlos y Rosana me invitaron a ser parte de su estudio de pintura. Fueron dos años sorprendentes para mí, pues en ese lapso viví la temporada como artista plástico más productiva de mi vida, pues llegué a más de cincuenta cuadros en ese lapso. Tuve una exposición pictórica personal en esa ciudad y dos más en el Palacio Municipal de Mérida, con 30 obras personales, y otra en La Gran Logia “La Oriental Peninsular” con 42 obras -la mayoría pintadas en Campeche-. Conservo un par de esos cuadros en el estudio del hogar donde habito. Gracias a ambos aumenté mis conocimientos plásticos.

Carlos Heredia nació en la ciudad de Campeche el 27 de marzo de 1950. Desde pequeño dedicó su vida al dibujo, por lo que en los años 60 inició su aventura artística formando parte de la academia, de la maestra Ladrón de Guevara en la Ciudad de México. Su formación artística profesional la llevó a cabo en Tucson, Arizona, para luego instalarse en París y tomar cursos en la academia «Beaux Arts de París» de 1971 al 73.

La tranquilidad de Campeche desde su mediodía hasta el atardecer me daba mucho tiempo. Por las noches, en el taller con Rossana y Carlos, detallábamos. Él me decía: “Esta copia es buena, pues se trata de Picasso y su “Guitarrista Ciego”. Debes darle más fuerza y trabajarlo más.” Así lo hice. Ese cuadro lo compró un amigo mío, Roger Ruz Navarrete, y en una ocasión me visitó y me preguntó si podía venderlo, pues tenía unas necesidades que cumplir. Se le vendió al Pagador de Punciones Civiles y ahora está en la Ciudad de México.

Recuerdo con gratitud mi tiempo en Campeche, la amistad de Carlos Heredia, también diseñador de modas. Con él ayudé a colocar los ladrillos y mosaicos italianos en las dos columnas a la entrada del Cementerio campechano. Los últimos cuadros que le conocí se encontraban en el restaurante “La Pigua”.

Me enteré de su fallecimiento y le debía unas letras a su trayectoria de vida.

Abur.

Fuentes

Exposición «Sueño Eterno y Color», de Carlos Heredia, en el COBACH (calkini.net)

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