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Perspectiva: El Despertar

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Sin cambios, algo duerme en nuestro interior, y pocas veces despierta. El durmiente debe despertar.”

Frank Herbert, Dune

Un amigo mío publicó en días recientes en su cuenta de una red social su preocupación por la “mala espina de que [en] este país algo pronto sucederá”. Haciendo referencia a protestas, violaciones, abusos de taxistas, lo sucedido en Ayotzinapa, finalizó con un muy elocuente “Ya no más”. Lo interesante es, que hasta antes de este comunicado, nunca antes había hecho comentarios similares.

Creo que su preocupación y molestia la compartimos muchos, y cada vez mucho más ante la carretada de “hazañas” de los políticos y de los vivales, un día sí y el otro también. ¿Cuál es la diferencia entre lo que sucedía hasta hace unos años y lo que ahora vivimos? La comunicación aumentada a través de redes sociales, lo cual ha resultado en un aumento en el grado de intimidad que ya tenemos de los detalles de sus fechorías. Ahora todos esos tipejos, y por ende sus cochupos y contubernios, están bajo una amplísima lupa que está vinculada con un aparato de difusión mundial que funciona casi de manera inmediata.

Mueven a risa, y también mucho a pena, las explicaciones que ahora escuchamos de ellos en cuanto a su proceder, y en cuanto a los resultados de sus estrategias. Hago énfasis en eso de “escuchar”, porque ya no es tan solo lo que alguien escribe lo que ayuda a forjar nuestra opinión, sino que ahora escuchamos y vemos muchas veces en “tiempo real” a estos singulares personajes. Las excusas del pasado de “me malinterpretaron” caen casi con la misma velocidad con la que alguien sube un video a youtube y a las redes sociales con las expresiones exactas del personaje que se encuentre en el flechero en ese momento. El resultado final para muchos de estos profesionales del robo (llámense diputados, senadores, funcionarios, líderes sindicales, “profesores”, etc.) es un creciente aumento de nuestra indignación.

Si bien hemos intentado en el pasado inmediato modificar mucho de lo malo que hacen a través de iniciativas ciudadanas, seguíamos supeditados los ciudadanos al cauce que le dieran a nuestras solicitudes estos mismos individuos al llegar a las distintas (Re)cámaras nacionales. El más reciente ejemplo de la valemadrina que pulula entre ellos ante nuestra opinión la tuvimos hace unos días cuando se votó en el Senado la aplicación de la llamada “ley 3 de 3”: la rechazaron los tricolores, se hicieron guajes los “izquierdosos”, y hasta algunos de los de derecha blanquiazul evitaron apoyarla; ignoraron lo que las más de 600 mil personas que firmamos les exigimos hicieran. Hubo avances, sin embargo. Esperemos que el Comité Ciudadano que va a evaluar todas estas truculentas y desvergonzadas raterías pronto arroje resultados y, al mismo tiempo, comience a encerrar a todos aquellos que se aprovechan de sus puestos y de nuestro dinero.

Pareciera entonces que estamos parcialmente condenados a sufrir la incompetencia y los alardes de desfachatez de la hueste política. Pero he aquí que parece que algunos muy buenos mexicanos nos mostraron este pasado 5 de junio que el peso del voto aún puede desbaratar hasta los planes más elaborados de la mafia multipartidista. Estados que jamás habían sido gobernados por otro partido dieron la bienvenida a la alternancia, demostrando así a los de “toda la vida” en su entidad que, como bien dice mi amigo, “Ya no más”.

Despierta el durmiente, y en ese despertar, en ese intento de reasignar a otros su futuro y su bienestar, ahí radica la mejor posibilidad de cambiar para bien. Imaginemos que a esa lupa y a ese aparato de comunicación descrito anteriormente le agregamos ahora nuestro poder decisional, eligiendo bien a aquellos en quienes confiaremos nuestro destino; y a eso agreguemos toda la presión que ahora reside en las redes sociales para combatir manifestaciones de corrupción, de impunidad. El resultado es lo que ya se empieza a avizorar: un verdadero cambio de estrategia motivado por los pésimos resultados de los políticos, o entonces un cambio de estafeta.

Como país, hemos estado dormidos durante mucho tiempo pero, desde esta perspectiva, los cambios nos están despertando. En ese despertar muchos habrán de pagar las consecuencias de sus egoístas acciones, y nuevas oportunidades se crearán para aquellos que estén dispuestos a hacer las cosas de la manera en que nosotros las deseamos.

Lo que es indudable es que aquellos que insistan en sus viejas prácticas de darnos atole con el dedo, de considerarnos “intrascendentes”, de engañarnos, están arriesgándose mucho, porque serán perseguidos eventualmente, y el ostracismo es caón, si es que la ley no los alcanza.

El 2018 se asoma en el horizonte, y me parece que nuestros votos van a ser altamente codiciados en las elecciones federales, estatales y municipales.

Ojalá y ya estemos bien despiertos cuando llegue ese momento.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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