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Travesía, conocimiento y amor por la Ciudad

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Lo tuyo es andar por las calles, deambular, ser pata de perro – satapec, como decimos los pachcah, los de atrás del pueblo o lo que es lo mismo, en el ámbito de lo urbano, los que vivimos en la periferia. Miras todo cuanto te llama la atención, imprimes placas, tiras fotos, “tomas fotografías” en buen yucateco. Y guardas.

Entonces acuden a tu inventario memorístico ejemplos de la publicidad citadina. Tiendes hilos donde cuelgas y relacionas una cosa con la otra. Piensas, por ejemplo, en la publicidad de bebidas, medicinas, derivados del petróleo y su servicio a la ciudadanía.

Tú que has caminado, que has recorrido diversos rincones de la ciudad, puedes decir y ejemplificar. Muestra de ello, de lo que dices, son esos ladrillos que una vez decoraron paredes y aceras, refresquerías donde se ofrecía una gaseosa para el sediento, o un vaso horchatero para aplacar los calores intensos.

Aquel niño sale de una casa del rumbo, con un pantalón que fue largo y que ahora mamá ha recortado para que le sirva “de diario”. Es un short, el pantalón corto le queda un poco ancho y flojo, cosa que no le importa porque lo sujeta a su escuálido cuerpo con una soga, un mecate.

Camina y, más que caminar, corre sobre el pavimento ardiente, encuentra el lado de la sombra y continúa corriendo; con las dos manos sostiene y, por delante, lleva un envase de vidrio. Va por el refresco para el almuerzo, te explicas la prisa o la premura por ir y regresar.

Promocionales de la bebida emblemática meridana elaborada por la industria yucateca (Archivo del autor)
Promocionales de la bebida emblemática meridana elaborada por la industria yucateca (Archivo del autor)

Y ahí está la refresquería. Un anexo al predio contiguo, o quizá la misma construcción. Una lámina con un madero mantiene como párpado levantado la cortina, indicando la apertura de la tienda. La pared frontal está decorada con ladrillos de pasta, cuatro ladrillos forman las palabras “Sidra Pino”. Han pasado muchos años. Las piezas han perdido su esmalte. Algunas se han caído, pero lo que perdura es un recuerdo para los propietarios de la casa. La empresa refresquera ya no existe. Vivimos con indiferencia su agonía. Esta refresquería, por los rumbos de la calle ochenta y dos, es un recuerdo para los vecinos del rumbo. Nada que valga tanta atención, por ser tan común, excepto para los que lo ven por vez primera.

Ustedes recordarán aquellos ladrillos que publicitaban la Roberina, para (dixit) dolor de cabeza, muelas, reumatismo, y finalizaba con resfriados. A un costado del nombre, el precio: cinco centavos.

La Roberina fue un polvo analgésico elaborado por los Laboratorios Roberina S.A., localizados en Av. Francia 6, Villa Obregón, en el Distrito Federal. La responsable fue Ofelia Ochoa de Guerrero de la Universidad Nacional. La presentación fue patentada el 18 de junio de 1930. Hace ochenta y seis años. Una feliz casualidad. Al final de estas palabras sitúo la ficha museográfica del medicamento, proveniente de Museo del Objeto del Objeto (MODO).

Uno de estos anuncios estaba sobre la calle 59, a un costado de la iglesia de Santiago Apóstol. Estuvieron al pie, en la acera, de un antiguo edificio anexo a la refaccionaria. Pero se remodeló el lugar, se construyó un estacionamiento. Aquellos ladrillos situados en la acera desaparecieron, rescatados tal vez por un coleccionista, un nostálgico. El caso es que ya no están.

¿Coincidencias? Casi siempre donde existió un lugar emblemático, por ejemplo un cine – Alcázar en la Mejorada; San Juan en el barrio homónimo; Esmeralda en san Cristóbal; Olimpia Vistarama en santa Lucía; Premier, antes Colonial, en el Centro; Cine Maya en la Alemán, por citar algunos ejemplos –, se edificaron estacionamientos o supermercados, premonición o inspirados en el caso de la película Cinema Paradiso. Un mar de butacas trocado en una playa de estacionamiento.

Publicidad del polvo analgésico Roberina. Imagen captaba en la acera de la calle 52 x 47 (Archivo del autor)
Publicidad del polvo analgésico Roberina. Imagen captaba en la acera de la calle 52 x 47 (Archivo del autor)

Otro ejemplo de estos ladrillos estuvo en la calle 47 por 52, cerca de La Plancha. Tampoco están ya; cuando los retiraron para ese entonces ya se encontraba un tanto rotos. Ojalá perduren en algún lugar.

Imagen de la publicidad encontrada en la red.
Imagen de la publicidad encontrada en la red.

Un detalle digno de señalar: En la red encuentro un ejemplo de esos ladrillos; hay total similitud – tipo de letra, colores, diseño – entre uno y otro. Pero hay un mínimo dato que cambia todo. En una dice “cura”, y la imagen que capté en la 47 por 52 dice “para”. Una cosa es que un medicamento procure alivio a tu padecimiento, y otro que te proporcione malestares. Hay un error ortográfico evidente. Hoy, es una semana de hipótesis, aquí va una: está escrito en yucateco. ¿Acaso no pedimos un vaso de agua cuando lo correcto, según algunos mas no según la Real Academia Española, es decir un vaso con agua?

En la confluencia de las calles 59 por 72, contra esquina del parque del barrio de Santiago, aún está el local donde alguna vez hubo una sucursal de la Proveedora General Popo, empresa que nació en el año 1926 como Compañía Hulera “El Popo”. A esta empresa se debe la estampa que se observa en la esquina: un militar francés de alta graduación, barrigudo, con su sombrero bicornio a la usanza “costal” aunque también se le se le solía llamar con el nombre francés de chapeau de bras (sombrero de brazo), con la leyenda “Siempre en servicio activo”. Si le rebuscamos tiene un aire porfiriano. En el brazo derecho tiene un monograma: la “G” engarzada en la “P”. que bien podríamos pensar indican “General Porfirio”.

Muchos años después no sabemos si los propietarios del edificio o las autoridades municipales cubrieron con una capa, o varias, de pintura vinílica aquella imagen que luego se recuperó. Hasta donde he podido averiguar, es una reliquia de lo que fue la publicidad de productos y servicios de antaño; más de dos sitios web (seráarte.wordpress y vámonosalbable.blogspot) se deshacen en elogios de que Mérida posea un ejemplo de ello.

Emblema de la Compañía Hulera “El Popo”, una reliquia de la publicidad (archivo del autor)
Emblema de la Compañía Hulera “El Popo”, una reliquia de la publicidad (archivo del autor)

Antes, después o al mismo tiempo, en este lugar se expendió petróleo y sus derivados. Perteneció a la Compañía Mejicana de Petróleos El Águila S.A. El concesionario fue el comerciante español Casimiro Bermúdez Fernández. (P. 176 de Mérida en los años veinte de Francisco D. Montejo Baqueiro, edición de 1986 de Maldonado Editores). Me permito adelantar una hipótesis más: el lugar fue una estación para proporcionar algún servicio a los vehículos automotores de la ciudad, cambio de llanta o de aceite.

En ese lugar había un negocio de un personaje inolvidable para muchos vecinos: el señor Bermúdez. Había cinco mesas de futbolitos y se vendían planillas y estampas escolares. Muchos jóvenes y niños de las escuelas ubicadas enfrente y a lado concurrían ahí, del Colegio Americano y la primaria Nicolás Bravo.

General Popo, adorno luz stop para auto, elemento decorativo patentado el 17 de marzo de 1948
General Popo, adorno luz stop para auto, elemento decorativo patentado el 17 de marzo de 1948

Algunas tardes, al ir a la panadería La Flor del Naranjo – que tampoco existe, pero en su lugar está la sucursal de otra panadería, La Navidad – observaba al Sr. Bermúdez en su lucha diaria con el polvo que se asentaba sobre los muebles y plásticos con que protegía la papelería escolar, lubricando con una franela las barras de metal donde se sujetan los muñecos de hierro colado a las mesas de fútbol. En la soledad, el silencio y la paz absoluta que otorgaban la ausencia de risas, gritos, carreras y conversaciones al unísono de los infantes, haciendo acopio de una paciencia infinita realizaba aquellas labores, con la finalidad de dejar listas la mesas para el día siguiente.

Ha sido una excursión por años, personas, y publicidad que de alguna manera perviven en la memoria colectiva de nuestra ciudad. Encontrar datos e investigar en detalle cuanto aconteció en nuestro ámbito es nuestra finalidad, lo que nos motiva a continuar nuestro andar por ella y vivirla un poco más.

En el conocimiento, medito modestamente, residirá por siempre el querer y el amor. Y quizá también el pesar por las cosas idas, no valoradas, y perdidas para siempre.

Travesia_6

Nombre: ROBERINA. Polvo analgésico.

Número de inventario: 2942

Tipo de empaque: Empaques de papel en forma de sobre unidos con divisiones de suaje para su desprendimiento.

Dimensiones: 25 cm x 3.5 cm

Material: Papel

País: México

Marca: ROBERINA

Año: Se lee en la cara posterior: «SOBRE PATENTADO JUNIO 18 DE 1930».

Colores: Café, rojo y azul.

Origen: LABORATORIOS ROBERINA, S.A. AV. FRANCIA 6 VILLA OBREGON, D.F. RESPONSABLE OFELIA OCHOA DE GUERRERO.

Juan José Caamal Canul

Fuentes

2010 Museo del Objeto del Objeto. Todos los derechos reservados. Colima 145, La Roma
Mexico City http://elmodo.mx/en/colecciones/25/ Open from Tuesday to Sunday from 10 to 18 hrs.
Phone: 5533 96 37

https://seraarte.wordpress.com/category/mexico/mexican-mayhem-and-magic/page/6/

http://vamonosalbable.blogspot.mx/2013/05/la-publicidad-del-pasado-imagenes-que.html

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