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Tío Salim recuerda al gran Bruce Lee

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El Rincón del Tío Salim

Sobrinitos,

Esta semana quiero recordar a quien es considerado uno de los más grandes artistas marciales de la historia, quizá el mejor de todos: Bruce Lee, quien irrumpió en las pantallas de cine en la década de los 70 para, con tan solo 4 filmes –“El Gran Jefe” (1971), “Furia Oriental” (1972), “El Camino del Dragón” (1972) y “Operación Dragón” (1973)–, convertirse en un auténtico ídolo que inspiró a miles de deportistas de todo el mundo.

Es importante resaltar que, para convertirse en una estrella de cine y un experto en artes marciales, Bruce Lee tuvo que pasar por muchas horas de entrenamiento y realizar retadores ejercicios para moldear ese maravilloso cuerpo que parecía esculpido en piedra. Si algo caracterizó al famoso actor norteamericano fue precisamente su forma de entrenar, lo que fue fundamental en su carrera.

Precisamente quiero enfocarme en este aspecto del maestro, en el ejemplo que nos ha legado a las nuevas generaciones como el primer deportista que integró en su rutina el trabajo dentro y fuera del gimnasio.

Bruce Lee agregó trucos de boxeo, saltos y carrera continua a su plan de entrenamiento: corría de seis a ocho kilómetros cada mañana; esto porque reconoció que «la fuerza y ​​el acondicionamiento del cuerpo eran cruciales para convertirse en el mejor luchador.«

Bruce Lee instaló en su garaje una máquina isométrica, un estante para sentadillas, un banco de pesas, mancuernas y una máquina de agarre para sus antebrazos. Además, hacía levantamiento de pesas tres noches a la semana. Incluso se ejercitaba cuando no estaba haciendo ejercicio oficialmente: levantaba pesas mientras veía la televisión, o cuando se ponía los pantalones hacía sentadillas.

Tanto el nivel como la disciplina de entrenamiento de Bruce Lee eran muy altos y se complementaban de forma perfecta con una alimentación adecuada; esto lo llevó a convertirse en una estrella internacional del cine.

Metido de lleno en el deporte, Bruce Lee invertía mucho dinero en su alimentación, no comía ningún tipo de ‘comida chatarra’, pero sí gastaba buenas cantidades en comprar suplementos nutricionales. Fue uno de los precursores de los batidos proteínicos: varias veces al día bebía una mezcla de proteína en polvo, huevos, plátanos, leche en polvo, aceite, harina de cacahuete y helado de chocolate, para llenarse de proteínas.

Esto complementaba su intensa actividad física, siendo así como consiguió un cuerpo perfecto que le permitía brillar ante las cámaras.

Durante su adolescencia fue campeón de un torneo de box, además de un talentoso bailarín. Cuando se metió de lleno en las artes marciales, alcanzó tal nivel de perfección que creó su propio estilo, al que bautizó como Jet Kune Do.

Bruce Lee murió en 1973, cuando sólo tenía 33 años. Se convirtió en un mito del cine, siendo un hombre que marcó a toda una generación, enseñando que, a través del deporte, de una buena alimentación y disciplina, podemos alcanzar nuestras más anheladas metas.

SALIM ALCOCER LIXA

Salimalcocer76@gmail.com

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