“Oídos Sordos”, de Pilar Sordo, Para Prestarnos Atención

By on septiembre 23, 2016

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“Oídos Sordos”, de Pilar Sordo, Para Prestarnos Atención

Con el libro ‘Oídos Sordos’, su autora Pilar Sordo nos recuerda cosas fundamentales y tan básicas como que el cuerpo necesita descansar, que no le podemos seguir pidiendo lo que se podía con menor edad, que es muy importante darle espacio para que se exprese, para que se comunique, para que nos diga lo que necesita.

Gracias a la amabilidad de los amigos de Editorial Océano, ya tuve oportunidad de leer tu libro que, en lo personal, hizo mucha mella en mí porque llegó en un momento muy oportuno.

Muchas gracias. Me encanta cuando llego justo y no me paso. [Risas]

En Latinoamérica pareciera que trabajamos y vivimos con lo urgente y no le damos lugar a lo importante.

Sí, absolutamente. Eso influye mucho en la desconexión que llegamos a tener con el cuerpo porque, como estamos tan centrados hacia afuera en pro de un rendimiento, ese rendimiento nos imposibilita muchas veces tomar contacto con nosotros mismos y, por lo tanto, el riesgo de enfermarnos sin saber por qué, o sin preguntarnos nada es enormemente alto.

Al final algo muy importante en la vida de todos es la salud. Es increíble la manera en que todo pareciera estar diseñado para adquirir malos hábitos de vida, ¿no te parece?

Creo que hemos ido construyendo un circuito que, efectivamente, termina generando malos hábitos porque está orientado hacia conseguir cosas. Tenemos como un discurso de que el cuerpo es el envase del alma y un montón de frases que suenan súper bonitas, pero que en el minuto en que hay que tomar conciencia de que efectivamente es nuestro recipiente, de que efectivamente no lo podemos cambiar y que hay que tratar de cuidarlo para que dure con la mejor calidad de vida el mayor tiempo posible, ahí caemos en inconsistencias brutales. Siento que no es verdad que lo tenemos tan claro.

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Pilar Sordo es también comentarista del comportamiento típico en distintos países de Latinoamérica

Parte de nuestra educación la recibimos en el hogar. Si nuestros padres resultan ser tipos inteligentes y prácticos, nos van a educar para comer sano para tener hábitos buenos; pero a veces en la escuela no se hace énfasis en lo importante, se insiste en que tenemos que memorizar cosas más que comprenderlas. ¿Qué piensas?

En las casas no hay demasiada conciencia de que el cuerpo es un recipiente con transmisiones o mensajes emocionales. Los papás estamos más preocupados de que los hijos no nos den problemas y que rindan bien en lo que tienen que rendir, que en tratar de hacerlos crecer con respecto a esa conexión con el cuerpo. No creo que estemos tan pendientes; a lo mejor podemos enseñarles a comer sano para que no engorden, pero no necesariamente para que estén más sanos. De hecho, Chile y México son los dos países que tienen el mayor índice de obesidad infantil en el mundo, por lo tanto, bien no lo estamos haciendo. Claramente no hay ninguna enseñanza que lleve a que esos hijos se conecten con su cuerpo desde pequeños.

Ahora, la escuela no está educando en variables emocionales, no está educando en liderazgo, no está educando en lo que son las mal llamadas habilidades blandas, no está educando en eso, no está educando en empatía, en solidaridad. Está educando en éxito, en rendimiento cognitivo, no en rendimiento emocional. Por lo tanto, muy por debajo va a estar el contacto con el cuerpo.

¿Qué fue lo que te pasó exactamente y cómo influyo eso para la elaboración de esta obra?

Llevo ya casi 28 años de psicóloga, y a lo que me he dedicado todos estos años es a hacer estudios en América Latina; algunos incluso han llegado a España para cubrir todo lo que es la lengua hispana. Esos estudios son ocho y he escrito siete libros. Cuando escribí el último, antes de este, antes del más reciente que es ‘Oídos Sordos’, que era ‘No quiero envejecer’, empecé paulatinamente a sentirme cada vez más mal, pero yo sin darme cuenta, yo llamándole a todo eso cansancio, estrés, etcétera. Cuando lo contaba, todo mundo me decía: ‘Sí, es que debes estar cansada, debes estar estresada’. Además, ahí descubro que parece que era “cool” decir que una está cansada o estresada, porque eso como que te sube el status de no sé qué. Cuando colapso, tuve una alteración metabólica severa, ese fue el diagnóstico que después de millones de síntomas que tuve llegamos a diagnosticar. Al borde de la hospitalización ahí me di cuenta de que no había sido capaz de ver ninguna de las claves intermedias del cansancio, no había visto nada.

Eso tiene en gran parte que ver con que yo amo lo que hago, y la gente que ama lo que hace es más negadora de entender que, a pesar de hacer lo que a uno le gusta, igual el cuerpo necesita descansar. Otra cosa que aprendí es que no le puedo seguir pidiendo al cuerpo lo que le pedía hace 20 años.

El espacio que yo le doy a mi cuerpo hoy para que se exprese, para que se comunique, para que me diga que necesita, qué es lo que le está pasando, es muy distinto al que le daba antes de enfermarme.

Ahí decidí compartir esto en los grupos de estudio, dándome cuenta de que estaba todo el mundo igual, con algún síntoma y tomando algún fármaco. Por eso decidí que era bueno hacer la investigación.

Tu libro nos recuerda cosas tan simples como importantes: escuchar buena música, consentirnos, descansar.

Es tan insólito que mucha gente me agradezca que les diga que hay que dormir. O sea, es como que en el fondo pareciera torpe decir que si uno duerme tres horas diarias es para ser súper productivo. En realidad, son cosas de sentido común que, como es el menos común de los sentidos, pareciera que necesita se nos recuerden de alguna otra forma.

Pilar utiliza sus propias experiencias para conducir investigaciones, analizarlas y construir conclusiones.

Pilar utiliza sus propias experiencias para conducir investigaciones, analizarlas y construir conclusiones.

Mencionas el alto consumo de azúcar, que pareciera que hay gente que no es capaz de dejar gustos o sabores sin ponerse a pensar en las consecuencias que ese consumo tendrá en su vida.

En México ancestralmente tienen una comida muy sana, la base de la comida es tremendamente nutritiva: llena de proteínas, llena de vegetales. En la medida en que se fueron americanizando en algunas cosas, empezaron a desaprovechar toda la riqueza ancestral que ustedes tienen en alimentación. El tema de la alimentación, el tema del azúcar – que tiene que ver también con las penas, con las tristezas, donde yo anestesio lo que me pasa con dulces o con harinas, porque no soy capaz de mirarme –, me era importante mencionarlos en el libro. También lo es recuperar la capacidad de hacernos preguntas, de recuperar los espacios de silencio que también son fundamentales para mantener un buen equilibrio de salud desde un punto de vista más integral.

Si tuvieras que resumir el mensaje del libro, ¿cuál sería?

Yo diría que el libro es una invitación a mirarnos, a volver a hacernos preguntas tan simples como: “¿Cómo amanecí?”, o “¿Cómo estoy?” una o varias veces al día. Es una invitación a diseñar cada persona desde la más absoluta libertad y definir el estilo de vida y un plan de salud que les permita cuidar no solo su cuerpo, sino también sus emociones.

¿Qué planes tienes de cara al futuro? ¿Qué nuevos libros estás preparando?

Estoy preparando un libro que debiera salir de aquí al próximo año que tiene que ver con el tema de cómo hoy se necesita para vivir sanamente y plenamente el desarrollo de ciertas habilidades como la empatía, la conexión con el cuerpo, con las emociones, con la espiritualidad, con el empezar a preocuparnos por cosas importantes y no urgentes,  y como eso no se está educando a nivel de familia, a nivel de colegios, de universidades, a nivel de estudios de postgrado, donde seguimos enfatizando lo cognitivo cuando el mundo pareciera que requiere cada vez más habilidades emocionales y espirituales en las personas, entonces, quiero meterme en esa contradicción y tratar de desenredarla dentro de lo posible, para allá creo que voy.

Dirige la Fundación CáncerVida, para pacientes con cáncer al pulmón y páncreas en memoria de Óscar Letelier González.

Dirige la Fundación CáncerVida, para pacientes con cáncer al pulmón y páncreas en memoria de Óscar Letelier González.

¿Cuáles serían los factores fundamentales que como seres humanos no debemos dejar atrás?

La búsqueda del silencio y el aumento de preguntas los uno en un solo factor; otro tiene que ver con el desarrollo y el espíritu de trascendencia, entender que todo en la vida tiene un sentido y un significado; que si me duele la cabeza es por algo emocional que no estoy viviendo de buena forma y, por lo tanto, hay que buscar y explorar en ese sentido de trascendencia. El tercero tiene que ver con tener más conciencia del cuerpo y del presente, que eso que me lleve a comer sanamente, a relacionarme con gente sana y no tóxica. Estar dispuestos a escuchar más al otro en vez de hablar, creo que también es un elemento fundamental.

Invita a la gente a que se meta a mi página web que es www.pilarsordo.cl, donde encontrarán la dirección de Facebook oficial y la de Twitter oficial para que tengan acceso a lo concreto y desde ahí  estar comunicados con todo lo que estoy haciendo.

Dale un vistazo al libro: http://bit.ly/1TFgmH3

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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