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La Fiesta de las Salchichas

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Cine

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La Fiesta de las Salchichas

¿Quiere ir al cine y desternillarse de risa por 90 minutos, sin temor a que lo vean raro mientras lo hace? ¿Quiere una buena sesión de risoterapia que, además, lo haga salir del cine pensando “estos tipos están azotados, pero vaya que hacen reír”? ¿Quiere saber qué sucede cuando se apagan las luces del supermercado y hasta que abre al día siguiente? ¿Quiere ver una comedia “fresca”, irreverente, y subida de tono en la que participan comediantes famosos, amigos todos, y Salma Hayek como un sexy taco?

Si usted respondió afirmativamente a cualquiera de las preguntas anteriores no pierda el tiempo: asista al cine a ver “La Fiesta de las Salchichas” y disfrute todo lo anterior, en abundantes dosis. Es prácticamente imposible ir a una película en la que Seth Rogen esté involucrado y no sonreír, y en este filme no solamente presta la voz al personaje principal (Frank) sino que también – junto con sus amigos Jonah Hill y Evan Goldberg – tuvo la idea para la historia en la que se basó el guion y, además, fungió como productor.

Algunos puristas tildarán la película de grosera, de mal gusto, y excesivamente sexista. La verdad es que no hay película actualmente que supere a los críticos cuando éstos simplemente le buscan todo tipo de males a un filme, olvidando que la intención básica de los largometrajes es mantenernos entretenidos.

Pues bien, La Fiesta de las Salchichas logra con éxito divertirnos mientras nos cuenta la historia de sexo y amor (en ese orden) entre Frank y Brenda, una salchicha y un pan para hot dog que piensan que porque solo “se tocaron con la puntita” han enfadado al Creador y, por lo tanto, han desencadenado una serie de eventos con la intención de castigarlos por haberlo hecho, sin haber esperado a que “yacieran juntos” durante la fiesta de independencia del país vecino. ¿Alguien desea a partir de esta descripción inferir que ahí se arroja una crítica al excesivo cuestionamiento y condena de los religiosos hacia el sexo pre marital? Yo no, porque lo que vi en escena simplemente me hizo reír a mandíbula batiente, porque esa es la intención primaria con la que fue pensada.

Nick Kroll, David Krumholtz, Seth Rogen, Paul Rudd, Salma Hayek, Danny McBride, Craig Robinson, Evan Goldberg, Michael Cera, Kyle Hunter, James Weaver y Ariel Shaffir.
Nick Kroll, David Krumholtz, Seth Rogen, Paul Rudd, Salma Hayek, Danny McBride, Craig Robinson, Evan Goldberg, Michael Cera, Kyle Hunter, James Weaver y Ariel Shaffir.

Rogen, Hill, y Goldberg, junto con otros grandes amigos de ellos como Paul Rudd, James Franco, Danny McBride, Craig Robinson, David Krumholtz, Michael Cera, un comiquísimo Edward Norton, Bill Hader, Nick Kroll, Salma Hayek y una plétora de artistas cómicos que prestaron sus voces a la inmensa gama de personajes que aparecen en pantalla se encargan, a lo largo de 90 minutos, de contarnos la “verdadera historia”, “la neta” diría Brozo, de la vida secreta de los perecederos y no perecederos de un supermercado. Todos ellos, los habitantes del supermercado, piensan que van al “Paraíso” cuando los Dioses (los compradores) los eligen para llevárselos. Hasta que uno de ellos – la mostaza dulce, que sus compañeros no saben qué es: si mostaza o dulce – es devuelto por uno de los Dioses y cuenta lo que en realidad sucede al llegar a la casa de los Dioses: ¡son sacrificados y consumidos!

La mostaza dulce, evidentemente afectado por lo que vivió, se arroja del carrito de compras con la intención de suicidarse, lo que intenta evitar Frank, aunque eso lo haga salirse del empaque y separarse de su Brenda. Es tal la riqueza de contenido visual en esta película – vean la escena que sigue al “suicidio” de la mostaza dulce y díganme si no es genial en su concepción, y luego vean el desenfreno sexual de los últimos minutos del filme y díganme si no por un momento vemos un fiel reflejo de las personalidades humanas con que imbuyeron a estos personajes fantásticos, representando toda la gama de sexualidad existente – que un pestañazo nos hará perder de vista algún elemento valioso, detallado hasta el extremo. Todo, claro está, desde la perspectiva de estos “inanimados” personajes. Y el villano, ¡qué villano!

Por favor, no piense que esta es una película animada como cualquier otra. Es más, no vaya a cometer el error de pensar que esta animación es para niños, y por ningún motivo lleve a sus hijos a ver esta película, a menos que esté dispuesto a explicarle aquello de las “abejas y las flores”, que en nuestros días incluye solo abejorros, o solo pistilos, o alegres personajes ambivalentes, sin complejos.

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En resumen, La Fiesta de las Salchichas es una delicia cinematográfica que apreciarán todos aquellos que, como yo, disfrutamos de la comicidad erótica y de la inteligencia y agilidad mental de sus autores, especialistas en deslizar elementos culturales en todo lo que hagan, a manera de crítica fina, pero crítica a final de cuentas, sobre la sociedad en la que viven. Bien por los directores Greg Tiernan y Conrad Vernon que nos entregan un filme magnífico en detalles y en actuaciones que nos hacen reír a cada momento.

Por cierto, y como comentario final, véala en su idioma original (en inglés), no porque los actores de doblaje mexicanos sean malos (de hecho, son los mejores del mundo), sino porque el gozo es mayor cuando imaginamos al actor que prestó su voz haciendo lo que vemos en la pantalla, y las risas vienen por sí solas.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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