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Erliquia, Asesino Silencioso

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Erliquia, Asesino Silencioso

La erliquiosis canina, también llamada «enfermedad de la garrapata», es una patología muy frecuente en perros. Comienza con la picadura de una garrapata al perro, no hace falta que el perro esté lleno de garrapatas pues es solo una garrapata la que puede portar la bacteria de Erlichiosis o Erliquia. Ésta se va transmitiendo de perro en perro a través de la garrapata que pique un perro infectado, y luego pique a otro perro. El perro puede no presentar síntomas hasta varios días y semanas después de haber sido picado. Entonces se le empieza a ver decaído, sin ánimos de comer, y pensarás que ese día «no le gustó la comida» y lo dejas pasar. Error… Un perro normal siempre tiende a comer, y la falta de apetito es un mal indicio, inclusive en las razas pequeñas.

Otros síntomas que puede presentar son: fiebre, mucosas pálidas (encías, ojos, lengua), pérdida de peso por no querer comer. En los casos más crónicos o avanzados, pueden presentarse problemas de coordinación motora, inflamación de las articulaciones, hemorragias y convulsiones.

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Para determinar si un perro tiene erliquia, basta con llevarlo al veterinario y hacerle una prueba de sangre, o hemograma, para que el veterinario pueda medir los valores de plaquetas en la sangre. Las plaquetas son un componente esencial que se encuentra en la sangre y juegan un papel muy importante en el organismo de todo mamífero. Son las que hacen que la sangre en estado líquido fluya por los vasos sanguíneos y, en caso de haber una hemorragia, forman coágulos. Si los valores de las plaquetas son muy bajos puede ocurrir una hemorragia ya que la sangre estará más liquida de lo normal; si los valores son muy altos puede haber coagulaciones, provocando accidentes cerebrovasculares. Los valores normales de las plaquetas varían de 200,000 a 450,000 unidades.

También una manera precisa de saber si un perro tiene Erliquia es a través de un SNAP, que es una prueba en la que se coloca una gota de sangre del perro y se espera alrededor de 15 minutos, la sangre reacciona con un compuesto y, dependiendo del resultado, unos puntos aparecerán en la prueba SNAP, determinando de esta manera si el perro tiene o no tiene erliquia.

Afortunadamente, la erliquia no puede ser transmitida al hombre, pero se debe tener un especial control contra las garrapatas para poder erradicar o mantenerlas a raya.

Si a un perro se le detecta erliquia en su etapa inicial, ésta puede ser tratada con una serie de antibióticos por un período de tiempo establecido por el veterinario. Al tratarse de un tratamiento, debe ser cumplido al pie de la letra para tener óptimos resultados y poder erradicar la bacteria en su totalidad de la sangre de nuestro perro, y evitar que éste recaiga.

Una manera de controlar responsablemente esta epidemia es haciéndole pruebas de sangre a nuestro(s) perros(s) cada tres meses, para monitorear el comportamiento de las plaquetas, si van subiendo o bajando, y así tomar medidas a tiempo.

Si un perro no es tratado a tiempo, o adecuadamente (no seguir el tratamiento al pie de la letra), puede empeorar su condición y eventualmente presentar los síntomas más severos, como hemorragias y convulsiones o, en el peor de los casos, la muerte.

Nosotros, como dueños responsables, podemos evitar este tipo de sufrimiento para nuestros perros. Es cuestión de aprender y enseñar a los demás dueños de perros, ya que ellos no nacen sabiendo esto. Juntos podemos erradicar la erliquia.

Hay que prevenir erradicando a las garrapatas, darle a nuestra mascota un baño garrapaticida, y fumigar el área donde está el perrito.

Dra. Carmen Báez

Presidenta de El Muro Mérida A.C.

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