Ceremonias y Leyendas Mayas VI

By on agosto 13, 2016

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LA PRINCESA MUYAL-EK

(Qué significa el “Huipil” de la mujer maya)

La tierra del Mayab se poblaba. Hombres sabios dirigían la construcción de templos y castillos. ZAMNÁ, sumo sacerdote y conductor de los Mayas, les había enseñado la forma de grabar en piedra los jeroglíficos y la simetría en bajo relieves, dinteles y mascarones.

Había paz entre los hombres. Paz para el estudio y la meditación. Comenzaba la grandeza de la raza maya.

Con los grandes señores también colaboraron inteligentes mujeres que con su dedicación lograron alcanzar supremacía en el arte pictórico.

De todas ellas, todavía se pronuncia con amor y respeto el bello nombre de la princesa Muyal-Ek. Había nacido en la mañana, cuando las nubes blancas hacían inmaculado el firmamento, y la luz de la aurora resplandecía sobre las estrellas en una policromía de colores.

Ella era nube y estrella. Sabía de los colores del arco iris. En sus manos, la corteza de árboles se convertía en pinturas que servían a los artistas para sus dibujos.

Una mañana, mientras preparaba sus pinturas, un emisario del Señor Zamná le pidió su presencia en su palacio, porque tenía para ella un encargo especial.

Frente al sumo sacerdote, Muyal-Ek escuchó la orden y el deseo: Zamná le había pedido que diseñara un traje o vestimenta para la mujer maya que las distinguiera entre las otras razas.

Muyal-Ek asintió con reverencia y le pidió al sacerdote el tiempo de dos lunas para cumplirlo.

Al exacto tiempo, la Princesa le informó que su deseo estaba cumplido y le pedía permiso para demostrarle lo que había creado.

El día de la presentación fue un gran día en la tierra del Mayab. Frente al palacio había expectación entre los presentes; solamente el sumo sacerdote sabía lo que Muyal-Ek había creado.

Durante toda la noche ardieron los pebeteros con resina de copal sagrado y fue hasta el amanecer cuando la Princesa se presentó cubierta con un manto. La estrella de la mañana resplandecía en colores por el fulgor del sol que emergía cuando Muyal-Ek se despojó del manto.

Entonces los presentes admiraron un sencillo traje largo y ancho de color blanco; franjas de bellos colores y motivos adornaban el amplio cuello y la orilla de la falda. Un largo collar de jade completaba el atuendo.

Entonces ZAMNÁ les dijo: Desde ahora, este será el traje que usarán las mujeres, se llamará “Huipil” y lo llevarán todas las generaciones. Significa Pureza y Armonía, como son las nubes y los colores del Arco Iris.

Durante un tiempo la Princesa enseñó a las mujeres a confeccionar sus huipiles.

Una noche subió a su castillo y la vieron desaparecer entre las nubes y las estrellas, porque ella era una estrella, pero tú la puedes ver al amanecer junto al lucero de la mañana.

[Continuará la semana próxima…]

RUBÉN ESTRADA CÁMARA

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PRINCESS MUYAL-EK

The land of the Mayab was becoming populated. Wise men had directed the building of temples and castles. Zamná, the high priest and leader of the Maya, had shown them the way to record their hieroglyphs in stone and had taught them the symmetry of bas-relief, lintels and masks.

There was peace among men. It was a time for study and meditation. The greatness of the Maya race had begun.

Intelligent women cooperated with the men and, with dedication, achieved perfection in the pictographic arts.

Of all these, the name of the fair Princess Muyal-Ek is still mentioned with love and respect. She had been born in the morning, when the white clouds made the heavens immaculate and the light of dawn flashed over the stars in a polychrome of color.

She was cloud and star. She knew the colors of the rainbow. In her hands, the bark of trees became paint that artists used for their paintings.

One morning, while she was preparing her paints, a messenger from Lord Zamná asked her to come to the palace. The Lord had a special assignment for her.

Facing the high priest, Muyal-Ek listened to his request: Zamná asked her to design a dress or gown for the Maya women to distinguish them from other races.

Muyal-Ek consented and, with a bow, asked the priest for two moons in which to complete her assignment.

At the agreed time, the Princess told Zamná that his wish was fulfilled and asked his permission to show him what she had created.

The day of the presentation was a great day in the land of the Mayab. Among those present there was great expectation. Only the high priest knew what Muyal-Ek had created.

All night long the resin of sacred copal had burned in the incense burners, and it wasn’t until dawn that the Princess appeared, covered with a cape. The morning star shone with colors, reflecting the emerging sunlight, when Muyal-Ek removed her cape.

It was then that the spectators looked with wonder and admiration at the simple long, wide gown of white. Borders of beautiful colors and designs adorned the wide neck and the hem of the skirt. A long necklace of jade completed the outfit.

Zamná said to them. “From this day on, this will be the dress our women will wear. It will be called “huipil”, and all ages will use it. It means purity and harmony, as are the clouds and the colors of the rainbow.”

The Princess spent long hours showing the women how to make their huipiles.

Then one night she climbed the stairs to her castle, and they saw her disappear among the clouds and the stars. Because she was a star, you can still see her at dawn, close to the morning star.

[To be continued next week…]

RUBÉN ESTRADA CÁMARA

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