“Carta a mi hija Trisha”

By on marzo 6, 2015

La Función Social del Arte

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En este segundo envío tomas la investigación e historia del romántico porfirismo a la Revolución, enlazados con el elemento simbólico del pensamiento político de Siqueiros y, al mismo tiempo, incursionas en las artes visuales y, sobre todo, en la concepción del manejo de las diferentes tendencias plásticas del artista del pincel y la espátula en el muralismo.

Esta misiva sólo desea ampliar en algo tu bien elaborado ensayo político-pictórico donde conjugas con habilidad innata la función social del arte.

Considero que desde la infancia humana, en las diferentes etapas de crecimiento hasta nuestra civilización, se ha buscado siempre la expresión artística en su mejor perfección.

La degradación del arte influye en la perversión de las costumbres, hecho evidente en los períodos críticos de toda época; para la degradación de las costumbres no tiene respuesta el sentido estético.

La disposición apreciativa de lo bello, y la necesidad expresiva de la belleza, influyen en el ambiente, mejorando los niveles de la relación social. Esto motiva impulsos de superación propia, reflejándose en empeños de superación social, cumpliendo la función de su destino.

El arte es la clave de la gran catarsis social, factor con fuerza suficiente para adelantar el medio indiferente por los cerrados egoísmos y la falta de cultura que se palpa en la ausencia de sentimientos nobles.

El arte es pasión encausada hacia la bondad y la belleza, realizando el prodigio de nuestra sublimación. En niños que recibieron enseñanza  estética, cuando adultos, el medio ruin tiene menos poder para anularlos porque cuentan con una defensa, que es núcleo de sentimientos en torno a la verdad; esta defensa tiene que ser agotada, antes de descender a los niveles nefastos.

En cambio, aquellos que de niños no contaron con esta noción educativa, fácilmente son arrollados por las corrientes de los bajos fondos que minan, hasta hacer desaparecer, las energías de la personalidad, con menos recursos para gobernar sus impulsos por los canales creativos del arte.

Existe en cada uno de nosotros un impulso de búsqueda del propio ritmo de inquietud inductiva a sentir los mensajes de una zona de elevación virtual. En cada uno de nosotros, los pensamientos buscan expresarse con sus voces, distinguirse por sus propios acentos, sin lastre ni limitaciones que corten su vuelo. Es natural que cada quien quiera que sus pensamientos sean espontáneos, ondulantes, con su propia tonalidad, irradiándose a la conciencia social, en su vehículo simple pero fuerte, poderoso, edificante, proyectándose a la superficie como imágenes grabadas en relieve.

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La inquietud estética vibrante y latente en cada quien sacude su potencia para crear, fulminando hábitos de estancamiento que tienen entumida la sensibilidad, y eso lo encontraste en el genio del artista que te transmitió su sensibilidad y carácter político en un mural que es parte de nuestra historia, que ahora nos quieren borrar gobernantes actuales, cuyo dogmatismo religioso no les permite aceptar la ciencia y el arte como el camino del conocimiento sin lastres de pecado original.

El arte es pasión sublimada que encauza anhelos de perfectibilidad hacia la bondad y la nobleza, realizando el milagro de hacernos mejores, impulsando la sublimación del sentido humano.

El arte es cariño, corazón desbordando del seno propio hasta los extraños, extraversión de nuestra finitud, abriéndose a los amplios horizontes entonando un himno vertical de sentimientos.

Identidad de universo, fuerza de polaridad intelectiva y cordial, sugerencia intangible que se adentra por la ventana abierta en avidez de vuelo en la expansividad de nuestra vida profunda.

El arte es cariño en la piedra en que se labra, llanto sublimado en una canción que canta, camino de luz en el niño a quien se educa, grito de libertad en el esclavo, en cada bandera, himno, cada expresión en un ritmo de belleza y bondad.

Por esto, la perversión del arte genera la perversión de las costumbres; nunca el egoísmo encallecido puede encausar a la humanidad a la unidad universal en el arte del ser humano.

El arte es coordinación armoniosa del vivir, el niño integrado por la educación estética tiene elementos para gobernar sus impulsos. No será fácil presa de mezquindad y, como Siqueiros en su obra pictórica permanece, tus ensayos también tienen un valor real y trascendente. Así que no desmayes, pues toda obra que nace del sentimiento puro, del estudio meditado, de la investigación sin límite, también permanece a través del tiempo.

 Enero 2015

Ing. Alfonso Hiram García Acosta.:

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