Voces mexicanas triunfan en La Habana entre 1938 y 1958

By on julio 15, 2022

Atisbando en los Recuerdos

Lupe Vélez.

Recuento de una época de unión cultural entre México y Cuba

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA –MÉXICO- Y JOSE RUIZ ELCORO –CUBA-

El cine mexicano llega a las pantallas cubanas con sistematicidad desde los últimos años de la década de 1930. Dos estrenos de la época a que se hace referencia contribuyen a que los cinéfilos de la Isla se aficionen a la cinematografía azteca: “La Sandunga” y “No basta ser madre”. La primera de estas películas contaba en sus roles protagónicos con Lupe Vélez y Arturo de Córdova, estrellas mexicanas que sobresalen y logran hacer cine en Hollywood“No basta ser madre” sirve de catapulta a Sara García –la abuelita del cine mexicano- para apropiarse del corazón de los cubanos. Esta artista se convierte, sin duda alguna, en la mejor actriz de carácter del cine mexicano.

La numerosa producción de los Estudios Churubusco entre 1938 y 1960 no solo sirve para introducir a los actores y actrices que tenían en su nómina, sino para divulgar la música mexicana y particularmente las canciones rancheras, que siempre han gustado fuera de las fronteras de México y, por supuesto, al público cubano.

A través de la cinematografía mexicana llegan a Cuba las voces de Tito Guizar, Pedro Infante y Jorge Negrete –principales exponentes de la música típica de nuestro país donde ve la luz Benito Juárez–, pero también esas películas revelan el quehacer de José Mojica, Emilio Tuero, Pedro Vargas y un sinnúmero de cultivadores de otros géneros musicales.

[A José Mojica lo conocí en mi primer viaje a La Habana, en 1951, ya como Fray José de Guadalupe.]

Los teatros habaneros Nacional, Alkázar y Campoamor, situados en las inmediaciones del Parque Central, en la capital de Cuba, acogen a los embajadores de la música mexicana en repetidas ocasiones. La mayoría de estos artistas interpretaban la música autóctona de México, pero otros se suscriben con gran maestría a la canción romántica y al bolero como Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu y Chucho Martínez Gil.

El tenor Juan Arvizu“el tenor de la Voz de Seda”– visita varias veces la Isla cubana desde fines de la década de los treinta. Protagoniza, con la puertorriqueña Mapy Cortés, la película cubana “Ahora seremos felices”, inspirada en la canción de igual nombre, compuesta por Osvaldo Farrés. Esta melodía, fácil de tararear, se convierte en uno de los primeros éxitos de Arvizu en el verde caimán cubano. La prensa le bautiza en Cuba como el tenor de la voz de seda, por su especial manera de modular los sonidos y la suavidad empleada al emitir la voz. Arvizu pasaba de los tonos graves a los agudos sin esfuerzo alguno, demostraba en cada interpretación su excelencia como cantante.

[Arvizu, como muchos de los cantantes fue compañero de trabajo en la radio XEW, “La Voz de América Latina desde México”, de los locutores yucatecos Ramiro Gamboa, Luis G. Tamayo, el poeta Ricardo López Méndez, Arturo García –quien triunfara en el cine nacional e internacional como Arturo de Córdova–, Pedro de Lille, y mi padre Alfonso García Peniche, quienes convivieron y presentaron a los cantantes antes mencionados cuando la radio mexicana cubría toda América Latina.]

El tenor mexicano Juanito Arvizu pone de moda varios temas musicales en Cuba, algunos de los cuales como “Farolito” “Noche de Ronda” llevaban la firma del gran compositor Agustín Lara. A los títulos anteriores deben añadirse los valses “Dime que s픓Mil novias”, muy solicitados por la radio-audiencia que en esa época escuchaba a toda hora las emisoras radiales, y en particular los programas musicales de CMQ, Radio Cadena Suaritos y de RHC Cadena Azul.

Arvizu actúa en diferentes escenarios habaneros, unas veces centralizando el espectáculo y en otras ocasiones formando parte del show, donde actuaban bailarines, músicos y cantantes de diversos géneros, como el que se presenta en el Teatro Martí en octubre de 1938 bajo el título de “Besos y Melodías”. Las actuales generaciones tanto mexicanas como cubanas, desconocen a este estupendo tenor mexicano y no sería ocioso incluir algunos de sus discos en los programas dedicados a la Música del Recuerdo.

Lorenzo Barcelata, uno de los grandes compositores y músicos de México que dejó huella en la Habana; en la Ciudad de México, en la Col. Guadalupe Inn, una calle lleva su nombre. Archivos Elcoro y AHGA.

Lorenzo Barcelata y el Trío Calaveras forman parte de la larga lista de artistas mexicanos que viajan a Cuba en las décadas ya citadas. A Barcelata se le conocía por sus películas, particularmente por su actuación en “Jalisco nunca pierde”, en la que actuaba junto al actor “Chaflán”, uno de los cómicos más cotizados en aquellos tiempos. El compositor Lorenzo Barcelata debuta en el cine-teatro Radio-Cine, acompañándose brillantemente con la guitarra. Entre otros temas, interpreta los conocidos huapangos compuestos por él para la película “Allá en el Rancho Grande”, que había constituido en Cuba un verdadero éxito de taquilla.

El Trío Calaveras, a mi juicio, el mejor trío de música típica mexicana de las décadas de 1940 y 1950, inicia sus presentaciones en La Habana en la misma época en que lo hacen sus compatriotas Arvizu y Barcelata y Negrete.

El Trío “Calaveras”, con sabor a México, triunfó en Cuba, como solistas y como acompañantes de Jorge Negrete. Archivo AHGA.

Los Calaveras habían logrado acoplar perfectamente sus voces y sus excelentes arreglos musicales los distinguían de otros tríos. Por su alta calidad Jorge Negrete los escoge para que le acompañen tanto en el cine como en los escenarios donde actuaba. El Trío Calaveras se convierte en uno de los grandes favoritos del público cubano y sus actuaciones reciben el aplauso de los asistentes a sus funciones, y el reconocimiento de la crítica especializada.

A fines de la década de 1950 ya habían alcanzado fama internacional y sus discos eran muy solicitados en todas partes. Los Calaveras, a diferencia de Barcelata, aparecen a menudo en la pantalla chica. Es una verdadera lástima que no se posean copias de algunas de las películas en que aparece Barcelata para continuar disfrutando de su voz y de las bellas páginas musicales que había regalado a su pueblo de México, como de Cuba, Argentina y Colombia.

El Trío “Calaveras”, precursor de la música popular mexicana e icono musical del cine mexicano en su época de oro. Archivos Elcoro y AHGA.

Fuente

Voces mexicanas triunfan en La Habana entre 1938 y 1958 – IPS Cuba

Archivos Elcoro y AHGA

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