Rocketman, de Dexter Fletcher

By on julio 4, 2019

Cine

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Quien haya escuchado la música de Elton John, seguramente quedó prendado de al menos una canción de su amplio repertorio. Acaso algunos se hayan adentrado en su música, e identificado a su mancuerna en composición: el inmenso Bernie Taupin, quien escribió la mayoría de las letras de las canciones que luego Elton musicalizó y lo convirtieron en el ícono musical que es. Acaso algunos empedernidos fanáticos también hayan decidido informarse de su vida, de su manía por las gafas y los estrafalarios vestuarios en sus conciertos, de sus batallas con la alopecia y, finalmente, de su condición como hombre felizmente gay cuando lo anunció al mundo.

Pues bien, me cuento entre esos fanáticos y, como yo, hay otros cientos de miles que, en consecuencia, no podíamos perdernos la película Rocketman, fantasía musical que, con la anuencia de Sir Elton John, ha contado algunos elementos de su historia personal a través de la dirección del británico Dexter Fletcher, a quien por cierto se le encomendó finalizara Bohemian Rhapsody cuando Bryan Singer fue despedido, y antes de eso conocimos por Volando Alto (Eddie The Eagle).

Desde las primeras reuniones, Elton John le dejó en claro a Dexter Fletcher que no deseaba que la película fuera una historia lineal, una típica biografía, y que le concedía licencia artística para contarla, usando sus canciones. El resultado, hay que decirlo, es una gran película musical, una mirada muy íntima a la vida amorosa del artista, y una celebración de su hermandad con Bernie Taupin, el verdadero héroe y roca en que se ha apoyado Elton desde los inicios de su carrera, alguien con quien “nunca se ha peleado.” Fletcher logra el objetivo con creces, entregándonos una película de poco más de dos horas de duración que muchos deseamos fuera un poco más extensa, que nos presentara más detalles de la vida del famoso músico británico.

Taron Egerton y Sir Elton John.

Taron Egerton y Sir Elton John.

Hay que aplaudir el trabajo de Taron Egerton, joven actor con quien Fletcher ya había trabajado en Volando Alto, y que descolló también en las películas de Kingsman junto a Colin Firth: su interpretación de Elton es sumamente convincente, ayudado por cierto parecido con él, y tampoco canta mal, aunque no tiene la tesitura y claridad de la voz del cantante. La energía que proviene de la música se mezcla magistralmente con el pathos que se desprende de la vida de Elton, un niño que no fue amado, que encontró en la música la manera de dar salida a su sensibilidad y humanidad, y que adquirió un verdadero hermano que lo aceptó y quiere hasta estos días por la persona que es, y no por haberse convertido en el artista famoso que ha hecho historia. Jamie Bell ha crecido mucho como actor desde aquellos lejanos días del año 2000 cuando se hizo famoso con Billy Elliot, y nos presenta a ese Bernie Taupin, desde la mágica ocasión en que se conocieron por primera vez, hasta el rol que ha jugado en la recuperación del cantante de su crisis de drogas y alcohol. A ellos los acompaña una plétora de buenos actores que realzan la producción, orquestados por el guion de Lee Hall, que hizo el guion de la mencionada Billy Elliot. Para la trivia: cuando Billy Elliot se convirtió en musical, Elton John hizo la música, y Lee Hall desarrolló las letras.

Como productor ejecutivo, Elton John no evitó que el filme presentara los pasajes de su vida amorosa y personal que mayor inseguridad y dolor causaron en su trayectoria, sino más bien parece que eligió un proceso de catarsis cinematográfica, presentando cada incidente, cada tropiezo significativo, y también el proceso de recuperación e introspección que le permitieron salir avante, recuperando su carrera, su autoestima, y su fama.

Dexter Fletcher, director de Rocketman.

Dexter Fletcher, director de Rocketman.

No solo como película musical y biográfica, Rocketman también es una ventana al pasado: presenta la vida de la farándula en aquellos años de los 70 y 80 del siglo XX, cuando los grandes artistas como Elton John eran considerados dioses, y confesar su homosexualidad era el equivalente al suicidio artístico, cerrarse las puertas definitivamente.

Para finalizar, cuando mi xtup salió de la función a la que fuimos, me comentó que Rocketman era mucho más película que Bohemian Rhapsody. Mi respuesta a su comentario, que comparto con ustedes, es simple: si bien ambas coinciden en presentarnos aspectos de la vida de dos grandes artistas que son inmortales en el panteón musical, son diferentes en la manera en que cada una cuenta sus respectivas historias. Una (Bohemian Rhapsody) fue lineal y más orientada a la vida que a la música, mientras que la otra (Rocketman) es una fantasía en la que la música siempre tiene precedencia sobre la historia que la acompaña, enriqueciéndola. Ambas merecen todo el respeto y cariño de los fanáticos de Freddie Mercury y ahora de los de Elton John; ambas resaltan el carácter de sus protagonistas, mostrándonos cuán humanos son; ambas nos permiten recuperar parte de nuestra memoria musical y sensorial; ambas nos permiten sonreír, llorar y volvernos más humanos.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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