Psicología Felina

By on abril 10, 2015

El único misterio sobre el gato es saber por qué ha decidido ser un animal doméstico.

Mackenzie

El gato es uno de los animales de compañía más común en todo el mundo. Como animal de compañía se ha adaptado a vivir con nosotros. Los gatos tienen fama de manipuladores y quien haya cuidado uno sabe lo difícil que es ignorar sus peticiones.

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No obstante, tenemos la certeza que tanto quienes poseen un felino, o quienes desean uno y lo quieren como mascota de compañía, están solo parcialmente informados sobre ellos y su forma de vivir con los humanos.

Los felinos gozan de una personalidad realmente interesante, y su independencia hace que muchos dueños sientan que ellos los abandonan cuando ven llegar la noche, ya que su minino abandona el hogar y se adentra en los secretos de la ciudad.

Aristocráticos y agudos, cazadores, cariñosos y sobre todo independientes, son algunas de las características de los gatos. Pero no debemos olvidarnos que, como en todas las razas, hay distintos temperamentos, y que entre ellos debemos buscar el que más se acerque a nuestra forma de vivir y ser.

Cuando ya hemos decidido tener una mascota felina, o si es que ya la tiene usted en casa, es importante tener en cuenta un par de consideraciones para relacionarse con estos felinos que tienen personalidades polifacéticas y, por supuesto, algunas mañas.

La personalidad del gato

El gato es en esencia un animal independiente, curioso y, aunque dormilón, también es de admirable destreza física. Sus características de flexibilidad corporal y resistencia lo convierten en un gimnasta natural, capaz de realizar innumerables piruetas, saltos, y trepar casi por cualquier parte. Pero, sin duda, la principal característica de estos animalitos es su personalidad. Para tratar a un gato se debe poner uno en su posición, es decir pensar como un gato.

Él quiere su propio espacio, el cual debe ser respetado para una adecuada convivencia. No debe olvidarse que el gato es un ser independiente, muy distinto a los perros, por ejemplo. Sin embargo, ¿cómo nos ven los gatos? La respuesta es muy simple: nos ven como si fuéramos su mamá. Puede notarlo cuando él se acerca a usted con la cola tiesa en alto, tal y como lo hacen los cachorros cuando corren hacia su madre gata. Reclamará cuando tenga hambre, se sienta incómodo, o simplemente requiera su atención, tal como lo hizo con su madre cuando era pequeño.

Para empezar a conocerlos, dividamos su carácter en cuatro tipos:

  • Los tímidos. Generalmente se mantienen a distancia por un buen tiempo, y en el primer encuentro con usted se retirarán a su rincón para observar desde ese lugar. Los primeros contactos que usted debe establecer con él deben ser muy cautelosos pero, una vez que se rompa el hielo, se transformará en un animal muy apegado a los “suyos”, aunque seguirá desconfiando de quienes no conozca. Es importante no decepcionarle, ya que será muy difícil obtener su confianza nuevamente. Es bueno mimarlo, tratarlo con cuidado, y hacerle cariños con lentitud.
  • Los extrovertidos. Estos gatos no tienen una gota de temor frente a la presencia del hombre. Luego de una etapa de retraimiento, se acercará a usted amistosamente y se dejará acariciar. No se asuste si él o ella encuentran el mejor refugio entre sus brazos. Suelen ser activos, curiosos y juguetones con los niños, mientras no le tiren la cola y se le respeten sus largas horas de siesta. Aunque su comportamiento sea abierto, un gato nunca soportará ser atosigado. Recomendamos que sea él quien se acerque voluntariamente a jugar o pedir cariños, ya que con su personalidad no le costará ser indiferente.
  • Los tranquilos. Si usted gusta de la calma y el sosiego se sentirá estrechamente unido a este tipo de gatos. Son equilibrados y se llevan muy bien con sus congéneres. Este tipo de mininos se toma su tiempo para relacionarse con el hombre, no por temor sino porque le gusta hacerlo todo con calma y sin apuro. Son compañeros ideales para viajes, pues pueden pasar horas y horas en su cesto sin maullar. Este tipo de felinos nunca padece de estrés, pues parecen no inmutarse con nada. No es retraído, sino que le gusta observar desde su sitio. Si usted aprecia esta diferencia de matices, se dará cuenta a quién tiene al frente.
  • Los caprichosos. Sería mejor decir que es un gato sensible y susceptible. Enseguida lo toma todo a mal y su “enojo” puede durar horas. Y mucho cuidado con que alguien quiera quitarle algo que él había visto antes, porque dispone de muchas artimañas para dejar bien en claro quién es el que lleva la batuta. No es un gato para gente ruidosa, pues es nervioso y asustadizo.

Aunque algunos científicos señalan que los colores podrían determinar el carácter de estos felinos, aún no se ha llegado a una conclusión. La mejor recomendación que le podemos dar es solo observar, para que usted aprenda de él, y así el también asimilará las costumbres de su hogar.

Dentro del facto temperamento encontramos todas las características heredables, incluyendo su adaptación, misma que dependerá de la edad del gato ya que, si es joven, tardará poco en adaptarse al cambio de hogar y si va a tener hermanos.

Si el gato ya es grande, la adaptación es un poco complicada debido a que ya se formó su carácter en el ambiente donde se desarrollaba y, por consiguiente, habrá que buscar la forma adecuada de tratarlo. Dentro de esta clase se dividen en:

  • Gato temeroso. Ha tenido malas experiencias con el hombre y puede tener miedos que lo obliguen a esconderse constantemente
  • Gato Difícil. Un gato así suele arañar y morder cuando se le intenta agarrar

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Comportamiento

Otro factor que integra la personalidad es el comportamiento que comprende encuentros con amigos (otros gatos), marcaje, agresividad y supervivencia.

Hace 9000 años empezó en Oriente Medio la relación entre el hombre y el gato, muy fluctuante, ya que en el antiguo Egipto se le adoró como a un dios, y en la Edad Media se le persiguió como a un aliado del demonio.

Y es que hay algo en la personalidad del gato que inquieta a la especie humana, que no acaba de comprender a ese enigmático compañero de ojos intensos, que guarda tanto las distancias…

Los gatos son seres, controlan sus emociones mejor que los humanos, son más ágiles que los perros o que cualquier otro animal doméstico. Autosuficientes, controlados, independientes, fuertes, silenciosos, dotados de una estructura física excepcional, la fortaleza de sus miembros sólo decae con la edad.

Sin embargo, a menudo no los entendemos y esto se debe a que, a diferencia de los perros – mucho más miméticos–, los gatos son muy distintos a sus amos. Por ejemplo, al igual que los seres humanos, los perros son animales gregarios, que dependen de la compañía de los de su especie. Ambos hemos desarrollado un lenguaje corporal de acogida: los humanos sonreímos y saludamos; los perros se agitan, dejan caer las orejas y mueven la cola.

Los gatos tienen un comportamiento distinto, al encontrarse todavía en un proceso evolutivo, desde el estadio de cazadores solitarios al de especie sociable. Se incorporaron a la especie más tarde que cualquier otra especie animal doméstica y de pronto, durante este siglo, se han vuelto populares hasta el punto de que se calcula que en el mundo hay más de 200 millones, lo que los convierte en los felinos más célebres de la historia.

Psicología felina

¿Para qué sirve un gato? Y no me refiero a la ya olvidada, y poco higiénica, función de cazar ratones. ¿En qué nos afecta psicológicamente tener un gato en nuestra vida?

Pues, según un estudio realizado con 212 parejas poseedoras de uno, tener un gato alivia las penas pero no ayuda a mejorar nuestra situación anímica. Al parecer en esta última parte, la de la mejora, sólo puede ayudar el compañero o compañera de nuestra misma especie (o uno mismo, supongo).

Los amantes de los gatos, en comparación a los de los perros, presentaron las siguientes características:

  • Son más neuróticos
  • Poseen una mentalidad más abierta. Tienden a apreciar más las artes, las ideas no tradicionales, la aventura, la imaginación, las emociones y la curiosidad entre otras
  • Tienen intereses no convencionales y creencias no tradicionales.
  • Ostentan una personalidad más bien introvertida.

El vínculo emocional que tenemos con nuestras mascotas es tan fuerte que compartimos rasgos de personalidad. Yo me atrevería incluso a ir más lejos. Creo que en muchas ocasiones conllevamos rasgos físicos en común con nuestros animales.

Dra. Carmen Báez

Presidenta de El Muro Mérida A.C.

Nina, personaje de El Muro A.C.

Nina, personaje de El Muro A.C.

 

 

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