Perspectiva: ¿Maestros?

By on julio 24, 2015

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“Probablemente en su pueblo se les recordará

como cachorros de buenas personas,

que hurtaban flores para regalar a su mamá

y daban de comer a las palomas.

 

Probablemente que todo eso debe ser verdad,

aunque es más turbio cómo y de qué manera

llegaron esos individuos a ser lo que son

y a quién sirven cuando alzan las banderas.”

  • Algo Personal, Joan Manuel Serrat

Muy cercanos a mí, y en todos los niveles escolares – desde maternal y hasta profesional – conozco de primera mano los esfuerzos de muchos de ellos y ellas por impartir siempre la mejor de las cátedras, armándose en muchas ocasiones de infinita paciencia, pasando innumerables horas en diversas actividades relacionadas con su noble labor educativa, adicionales a las que pasan en las aulas.

Todos hemos tenido, a lo largo de nuestra trayectoria escolar, maestros que nos resultan inolvidables por muy diversas razones. Un elemento común, a mi juicio, es que su intención siempre fue compartir con nosotros el conocimiento que ellos habían adquirido, en aras de hacer de nosotros mejores personas, mejores estudiantes y, posteriormente, mejores profesionales.

Se entiende que algunos de ellos adquieran niveles representativos en sus gremios, como parte del carisma personal que los caracterice, y porque los seres humanos tendemos a buscar líderes que nos representen. Líderes sindicales, pues, los han habido y los continuarán habiendo, algunos muy buenos y otros muy malos.

No puedo quedarme callado ante lo que están haciendo los mal llamados “maestros” y dirigentes sindicales de la sección 22 del CNTE en Oaxaca, y sus satélites en varios estados, incluyendo el nuestro: buscando conservar el clima de privilegios, cochupos y mal habidas prebendas que los han cobijado desde hace al menos dos décadas, no solo amenazan con volver a dejar de dar clases – con la consiguiente afectación a los miles de estudiantes oaxaqueños – sino que ahora amenazan paralizar la actividad económica del estado bloqueando supermercados, además de afectar negativamente el libre tránsito en cuanto estado esté dispuesto a tolerarles sus bloqueos viales. Todo lo anterior se desvía completamente de las nobles labores y actividades de un maestro.

Peor aún es el engaño que los dirigentes sindicales han vendido a sus representados: les han dicho que la reforma educativa es para hacerles un mal – que la evaluación es para correrlos si no la pasan – cuando, por lo contrario, lo que busca es mejorar la preparación académica de los mentores a través de evaluaciones que permitan saber si requieren capacitación o no. La única consecuencia de no pasar un examen de evaluación después de tres intentos es dejar de estar frente a un grupo de alumnos, pasando entonces el mentor a desarrollar labores administrativas, lo cual no significa perder el empleo, y a nadie se le bajaría su sueldo.

Lo que no dicen los dirigentes de la sección 22 de la CNTE es que, con los recientes cambios en la legislación oaxaqueña, la administración de los dineros, de los ascensos y promociones, de los presupuestos educativos, todo dejará de ser controlado por ellos y, por lo tanto, dejan de estar supeditados a sus caprichos y a sus deseos. Hablamos de muchos millones de pesos que se les escaparían de las manos y, por lo tanto, perderían el poder que los ha encumbrado.

Cierto es que esta situación nació a partir de otras malas prácticas en nuestro sistema político pero, como sociedad, aplaudimos el antídoto aplicado a estas alimañas. Al mismo tiempo, queda por verse si las autoridades en los diferentes lugares en los cuales se manifestarán estos tipejos – que, para colmo de males, se asocian con otros membretes que se dedican al mismo oficio de sangrar las finanzas y obtener pingües beneficios a través de sus protestas – aplicarán la ley cada vez que sea transgredida y, de una vez por todas, acaben con este cáncer que ellos mismos crearon.

Maestros buenos abundan y, a juzgar por la alta participación en las evaluaciones y en los concursos para cambios de nivel – y de salario –, me parece que muchos ya se dieron cuenta de que lo que les dijeron que era malo no es tal, que fueron engañados.

Estamos viendo los estertores de muchos vicios y malas prácticas que se resisten a morir.

Desde esta perspectiva, apoyemos la aplicación de la ley y de la reforma educativa, permitamos que la educación y la preparación nos ayuden a elevar el nivel cultural de nuestra patria. Nos hace mucha falta, y es un paso fundamental hacia un mejor México, con ciudadanos mejor preparados y capaces de construir un mejor futuro y, acaso, es la posibilidad de hacernos de mejores políticos y mejores dirigentes. Amén.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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