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Perspectiva: Animales Políticos

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votaciones

“Los lunáticos están en mi sala.

El periódico conserva sus caras dobladas contra el piso,

Y todos los días el repartidor de periódicos trae más…”

  • Brain Damage, Pink Floyd

“Ya no podemos, no debemos, evitar participar en política”, fue la frase que salió de mis labios cuando mis hijos me preguntaron sobre si votaría en las próximas elecciones. Justo en ese momento recordé que, en mi juventud, me ufanaba al decir que yo era “apolítico”. ¿Qué ha sucedido que he dejado atrás esa manera de pasar? Los robos, las raterías, la desfachatez, la impunidad, todo eso ha pasado gracias a nuestros políticos. Y, como muchos de ustedes, yo ya estoy “óptudimóder” (Dehesa dixit) y deseo cambios verdaderos, por eso es que voy a votar.

Escucho de muchos decir que “no votarán”, o que “anularán” su voto. Mis hijos eso pensaban hacer, y fue por ello que decidí orientarlos un poco, no sobre quién votar sino darles argumentos para que sepan que sí deben hacerlo, por quien ellos deseen.

Cada voto que se anula, o que no se deposita, le da la oportunidad de ganar a aquellos partidos que han coaccionado el voto de muchos: es simple darse cuenta de que un voto no depositado simplemente no cuenta y, por lo tanto, aunque reciban pocos votos, éstos acabarán dándoles el gane. Por otro lado, si nosotros podemos afectar el porcentaje – acaso impedir que gane un partido – es precisamente con nuestro voto con lo que lo lograremos, pues entonces la diferencia se reduce. Votar, visto de esta manera, viene a ser el contrapeso que requieren para no ganar aquellos que no deseamos que ganen, sea porque han demostrado que no tienen la menos idea sobre cómo se debe gobernar, sea porque deseamos darle la oportunidad a alguien más de gobernar, sea porque deseamos un cambio, o sea porque deseamos elegir a un candidato que no aparece en las boletas.

En estos tiempos modernos, en los que se intenta acotar y llevar ante la justicia los desmanes de nuestros políticos para que paguen por sus delitos, no podemos darnos el lujo de no participar en las votaciones. Es por esta razón que todos debemos volvernos animales políticos, seres pensantes que analicemos la decisión que hemos de tomar. Opciones hay muchas: dividir nuestro voto dándole a éstos algunos puestos y dándole a aquéllos la posibilidad de vigilarlos y acotarlos; o bien votar por todas las opciones de un solo partido, para otorgarles total control del gobierno y de los cambios; o, también, hacerles saber a todos los partidos que no deseamos – que no nos convence – ninguna de sus opciones y entonces elegir a un candidato no registrado.

Además, de una buena vez, podemos deshacernos de esos partidos que ya no deseamos, y eso sucede con algo simple y sencillo: evitando votar por ellos. Si no alcanzan un porcentaje mínimo de votación, pierden entonces el registro como partido y, al mismo tiempo, dejan de recibir dinero de nosotros para sus “bisnes”.

Así que, como pueden observar, hay mucho que podemos hacer con nuestro voto. Todo lo que requerimos es organizarnos y elegir adecuadamente la estrategia de voto que nos permita obtener los cambios que deseamos.

Desde esta perspectiva, modificar nuestro entorno político, impulsar el cambio, acotar a los rapaces y voraces políticos de toda la vida, depende de cada uno de nosotros, de cada uno de nuestros votos.

Hagamos entonces que nuestro voto cuente, y que determine el futuro que deseamos.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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