Musas Crepusculares

By on septiembre 28, 2016

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Musas Crepusculares

La calidez femenina, con sus misterios y sinuosidades, ha iluminado senderos agrestes y nebulosas atmósferas, mientras acompaña el destino de la especie con sus fragancias y sus acentos. Por ello, desde lejanos tiempos recibe los cantos de quienes proyectan, en su inquietante presencia, anhelos y sugestiones.

La mujer idealizada es fruto de muchas épocas, y adquiere matices nuevos al ritmo de las transformaciones sociales. En ella desembocan atribuciones cualitativas y metáforas, formas simbólicas y concepciones estéticas que remozan sus vías expresivas desde el núcleo de la tradición que las moldea.

El potosino Rafael Díaz de León (1895-1948) fue uno de esos exaltados cantores, un autor de quien poco se conserva en la memoria literaria de nuestro país. Abogado de profesión, fundó un periódico en su tierra natal; entre sus obras figuran Ensoñaciones (1910), El sermón de la montaña (1918) y Por los pobres (1921).

En Semidiosa. Prosas románticas, Díaz de León tiende un manto de guirnaldas para recrear artísticamente su encuentro con aquellas damas que agitaron sus sentimientos, lo mismo con los revoloteos de su candidez que con los efluvios de su voluptuosidad. Aunque advierte en la introducción de su libro que con él sólo se propone honrar “al amor aldeano” que hace bullir en páginas ingenuas, no deja de expresar la sensualidad de sus modelos de inspiración. Algunas de sus musas parecen diluirse en languideces etéreas y universos espirituales, en tanto que otras afirman la rotunda energía de sus carnes ante sus ojos extasiados: “Senos mórbidos. Caderas de ánfora griega. Curvas plásticas.”

Varios de los textos de esta obra, que ostenta una portada de Ernesto García Cabral, pueden apreciarse como viñetas (“Estos cuadritos, a la acuarela, son ensayos impresionistas”); otros exponen una breve narración que los aproxima a los cuentos. El lenguaje que emplea está revestido de neologismos y anglicismos, algo común también en las noticias periodísticas de su época. Intercala citas textuales de poetas como Amado Nervo, Víctor Hugo, Helen Frazze y Lorenzo Stecchetti. Incluyó también un “Responso” en memoria del aeda colombiano Julio Flórez, cuyo deceso acaeció a principios de 1923.

Si bien las mujeres constituyen el tema dominante en el conjunto de los escritos, el autor deja entrever muchas veces sus preocupaciones sociales, volcadas a los padecimientos de los obreros y a las familias aquejadas por la miseria; del mismo modo, aunque más discretamente, aflora su credo patriótico y su aversión a las intromisiones del “ogro del Norte”.

Los ambientes en los que sitúa muchos de sus relatos suelen ser espacios abiertos como parques y plazuelas, con abundancia de elementos naturales que van borrándose a la hora del ocaso; otros son de una más clara fisonomía urbana, incluso algunos de ellos circundan puntos muy conocidos de la capital mexicana, como el Castillo de Chapultepec, la Columna de la Independencia y la Alameda Central. También incorpora elementos exóticos entre sus pasajes: orfebrerías de Bizancio, mitología helénica, espiritualidad del Lejano Oriente…

Sus amadas irrumpen en el entonces casi recién estrenado siglo XX con un cigarro en la boca, entre ruidos de motores y bajo edificios coronados de antenas de transmisión inalámbrica, quienes no por ello pierden el encanto que subyuga al hacedor de ofrendas líricas.

A manera de apuntes de viaje, en la última sección del libro reafirma su ideario en poemas que revelan su afán de condensación: “¡Salve! sirena que te vi desnuda, / bañándote gentil en Ocean Park. / Tuve celos del mar que te ceñía / con sus olas, besándote al nadar.” (Ocean Park). Ancla el vapor. / Hiende el azur un pájaro de acero. / Esa tarde me arrebató mi amor / un aventurero.” (Ella).

Al soplo fervoroso de sus acentos, en Semidiosa parece cumplirse la sentencia que Pierre Louÿs desliza en el prefacio de su novela Afrodita: “La sensualidad es la condición misteriosa, pero necesaria, del desarrollo intelectual”. Basta la sutileza de una mirada para desentrañar las relaciones ocultas entre las cosas.

José Juan Cervera

Rafael Díaz de León, Semidiosa. Prosas románticas. México, Editorial Andrés Botas e Hijo, 1923, 94 pp.

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