Imaginación

By on junio 19, 2015

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Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente,

que hacemos de la eternidad una nada,

y de la nada una eternidad.

Blaise Pascal

Y es ese momento, cuando la incertidumbre, las ansias y el nerviosismo invaden el espíritu, el alma y el corazón –este último acelerándose por fracciones de minutos–, que delata el preludio del fin de la espera, una espera que antecede al momento de por fin cruzar nuestras miradas.

Fueron tantos años de mirarte mediante representaciones gráficas, de fotografías y recreaciones mentales, imaginando tu sentir, tu vivir, y tu siempre tan alegre sentido de subsistir.

Te he materializado de una manera sublime y, sí, lo dije bien: te he materializado porque siento que yo te he creado, te he edificado de la manera que necesitaba, y en el momento en que más me lo reclamaba mi ser.

Te fabriqué una sonrisa que hacía que mi cuerpo creyera en la felicidad. Una mirada que con solo un parpadear ponía mi corazón a revolucionar. Un cuerpo, pilar de mis calurosos sueños. Toda tú eres lo que yo anhelo. Por eso te materialicé, buscando en ti una felicidad que aún no logro concebir sin tu presencia.

Hoy es el momento en que se esfuma la espera, en que ha llegado el momento de pisar el mismo suelo, la misma área, el mismo lugar.

Hoy es el momento de escuchar tu propia risa, ver tu brillo al mirar, sentir tu verdadero olor. Presenciar, en vivo y en primera fila, el concierto de tu silueta al acercarse a mí y, de una vez por todas, aceptar el hecho de que eres real, que no eres producto de mi imaginación y de mis ganas de sentir y creer.

Cierro los ojos. Sé que al abrirlos habrá llegado ese día.

Antes de dormir, la magia me desvía del sueño. Ensayo con la mente como deberé de comportarme, ¿cuál debiera ser la primera palabra que soltara mi boca? ¿O es que acaso tú serás la primera en hablar?

La angustia regresa con el temor de una decepción, de no ser esa persona que tú piensas que soy, que toda la magia y mi ilusión se rompan en ese primer instante.

Dormito y vuelvo a reaccionar, me embarga una mezcla de felicidad y angustia de lo que va a pasar.

La luz del astro rey me vuelve a la realidad: el día ha llegado ya.

Me levanto con la misma rutina de siempre, siendo la única diferencia que tu imagen esta vez será real: voy a tu búsqueda.

Me separan unas horas antes del momento.

Estarás frente a mí…

Como cada año, recuerdo con lágrimas en los ojos este día.

Sigo lamentando la suerte.

Sigo flagelándome con la desgracia.

Vuelvo a abrazar tu ausencia, vuelvo a imaginar tu presencia.

Sigues estando en mi mente.

Te sigo recordando…

Te sigo imaginando…

Isaías Solís Aranda

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