El Nacimiento de la Televisión Cubana

By on mayo 12, 2022

Atisbando en los Recuerdos

Imagen tomada del Libro “El Danzón en México” de Hiram García y publicado en capítulos por el Diario del Sureste: José Ruiz Elcoro, acompañado por Rosita Fornés, en su domicilio en Miami, Florida, un año antes del fallecimiento de La Vedete de América. Archivo Elcoro.

 JOSÉ RUIZ ELCORO e HIRAM GARCÍA

 

Querido Hiram,

Siempre reviso tus artículos porque los disfruto y agradezco. Son contribuciones a la cultura. Qué bueno que los puedes hacer y siempre has tenido dónde publicarlos. ¡Es un golpe de suerte!

Si antes quedaban impresos en Yucatán, ahora son más sonados que la letra de imprenta: ¡están en todo el mundo! Pues el internet los eleva a difusión global y, quien busque una foto o una información de las que tratas, obligadamente le aparecen tus artículos. Es otra dimensión de la información. Estamos en una era distinta a cuando yo vivía en Mérida. Regalando, eres naturalmente generoso.

Deseo que todos los tuyos estén bien de salud. Y también tú.

Recibe mi cariño de siempre y un apretado abrazo,

Pp

P.D. Ya no se habla del virus. En 48 horas Putin acabó con el virus, ahora sólo se comenta la guerra de Rusia contra Ucrania. ¡Un verdadero desastre!

José Ruiz Elcoro

Mary Munné, Rolandito Barral, Eva Vázquez, Carlos Paulin y Carmen Montejo, en el Drama Philco «El Regreso» – Televisión cubana – La Habana, miércoles 12 de diciembre de 1951. Archivo Elcoro.

Del Álbum de los Recuerdos de Pepe Ruiz Elcoro es la imagen de archivo enviada desde Miami, Florida, para Diario del Sureste, que me permito comentar con ustedes en esta columna.

Da ocasión de presentar los orígenes de Cubavisión, fundado por Goar Mestre, que se remontan al 18 de diciembre de 1950, cuando se realizan las primeras transmisiones de CMQ TV, ​desde el edificio Radio Centro. Este canal comercial de televisión inició sus transmisiones regulares el 11 de marzo de 1951. Llegué a La Habana en agosto del 51, conocí el edificio de CMQ, sito en la 23 y L del Vedado, frente al parque, donde está Copelia, el cine Yara, como el corazón comercial de la zona conocida como La Rampa. En mis viajes, visito la zona para comprar artesanías, tallas de madera y las muñecas de trapo que les llevaba a mis hijas, además de visitar amigos como Emigdio León cuando fue Ministro de Salud, el Ministerio del Azúcar, la visita con café en los hogares de dos distinguidos músicos y amigos el concertista Nelson Camacho y Frank Domínguez, quien posteriormente vino a radicar a Mérida y a cuya nieta mi hija dio clases en la Comunidad Educativa “Bambini Montessori”.

Este 24 de octubre se celebra otro aniversario  de la fundación de la Televisión cubana, cuyo antecedente se remonta al año 1946, cuando el publicista Julio Vega se encontraba en Nueva York —junto con su esposa María de los Ángeles Santana, célebre actriz, cantante y locutora de radio—, y allí se entusiasmó con las transmisiones de imágenes en movimiento a través de este medio que disfrutó en aquella ciudad norteamericana y prontamente se dispuso, tras su regreso a La Habana, introducirlo en la Isla.

Una imagen familiar del impacto de la televisión cubana, en los hogares habaneros. Fuente: Archivos Elcoro y AHGA.

Con el fin de materializar su idea, Vega contactó con la compañía Dumont, con la cual adquirió una cámara y algunos televisores, medios con los que desde una sucursal automovilística existente en 23 y P, del Vedado, los vecinos y transeúntes comenzaron a conocer de manera elemental lo que años más tarde se haría popular. Aquella señal se extendió unas 15 millas de distancia. En el Paseo del Prado se ubicaron varios televisores en vidrieras y lugares públicos. Aquel suceso no tuvo mayor trascendencia.

Al hacer un breve estudio sobre la llegada a la Isla de este poderoso medio de comunicación, se percibe una desenfrenada y antagónica carrera por alcanzar la primicia de las operaciones de sus trasmisiones, franca contienda en la que compitieron tres connotados apoderados provenientes de la radio: Goar Mestre, dueño del consolidado circuito CMQ S. A, Amado Trinidad, de la RHC, Cadena Azul; y Gaspar Pumarejo, propietario de Unión Radio.

Gaspar Pumarejo, en junta con los representantes de RCA Víctor, que fueron los concesionarios del canal 4.

En una reseña periodística es  prácticamente imposible reflejar todos los acontecimientos, disputas, vicisitudes y desencuentros entre las tres figuras en pugna por instaurar las señales de televisión en la Mayor de las Antillas, empeño que comenzó a gestarse con mayor seriedad en 1949 cuando Goar Mestre aseguró que en unos tres años su proyecto sería una realidad y emprendió la construcción del edificio Radiocentro, concebido como un complejo de comunicación integrado por el cine, la radio y la televisión, con un conjunto de tiendas anexas, como las existentes en Radio City, de Nueva York, obsesión en la que contó con el apoyo de la mencionada compañía Dumont, con la que ya tenía negocios

Los primeros embarques de equipos para televisión, enviados desde los Estados Unidos para Pumarejo.

Entretanto, en la casa de sus suegros, en Mazón número 52, esquina a San Miguel -a pocas cuadras de la naciente y múltiple firma del audiovisual de 23 y L, en el Vedado capitalino- Pumarejo acometió con bríos unos improvisados estudios de televisión, para lo cual obtuvo los equipos necesarios a través del pudiente consorcio norteamericano RCA-Victor. Así creó Unión Radio Televisión (integrada por Unión Radio y los canales televisivos 2 y 4), con la que lanzó al éter la primera señal de televisión comercial en Cuba, hecho antecedido por un periodo de pruebas realizado a partir del 12 de octubre de 1950,  con vistas fijas y entrevistas que se mantuvieron hasta el día de la inauguración oficial, la cual se produjo poco después, el martes 24, con un control remoto trasmitido desde el Palacio Presidencial —actual Museo de la Revolución Cubana—, cuyas palabras fundacionales estuvieron a cargo del entonces presidente de turno de la República de Cuba, Carlos Prío Socarrás.

Con escasos meses de antelan los éxitos iniciales de la TV en Cuba por Pumarejo y los Mestre, se unieron a los de México, que ya lo había hecho el 31 de agosto de 1950, y Brasil, un mes después, el 18 de septiembre.

Eugenio Antonio Pedraza Ginori, más conocido como Yin, prestigioso escritor y director de programas durante 30 años en la TV Cubana, actualmente radicado en Galicia, España, asegura que Pumarejo habilitó dos sets, uno de ellos en “el jardín y tomó el nombre de Estudio al aire libre. La televisora comenzó a operar con tres cámaras que rotaban continuamente por todas las producciones, ya fueran en estudios o en exteriores. Entre las primeras transmisiones estuvieron los partidos de béisbol desde el Estadio del Cerro y algunos espectáculos realizados en teatros arrendados, que se conjugaron con un número reducido de programas musicales, humorísticos y cuñas comerciales producidos en interiores.

De tal forma, la isla hermosa del ardiente sol se convirtió en uno de los primeros de Latinoamérica en contar con un canal de televisión. Menos de dos meses posteriores, el 18 de diciembre de 1950, los hermanos Goar y Abel Mestre abrieron la CMQ Televisión, Canal 6, con una programación experimental en su moderno edificio de 23 y L.  Las trasmisiones con carácter permanente las reiniciaron el 11 de marzo de 1951, en el mismo inmueble.

 Entre los días finales del año 1961 y principios de 1962, el jefe de la Comisión de Orientación Revolucionaria, perteneciente a las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), César Escalante Dellundé, dirigió el proceso de institucionalización de la radio y la televisión cubanas, creándose el 24 de mayo de 1962, con la Ley 1030, el Instituto Cubano de Radiodifusión, nombre que varía en 1975 al denominarse entonces Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), encargado de ofrecer una variada programación radial y televisiva.

Esta es una vista de la ciudad de La Habana que disfruté en los años cincuenta. Archivo AHGA.

 

Fuente

Nacimiento de la televisión en Cuba (+ Fotos) • Trabajadores

Ilustraciones de Elcoro y Archivo AHGA

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