El día naranja se tiñó fosfo-fosfo

By on diciembre 1, 2023

Opinión

Larissa Calderón*

El 25 de noviembre, denominado Día Internacional para Eliminar la Violencia Contra la Mujer y la Niña, se identifica con el color naranja y para la ONU (Organización de Naciones Unidas) cada año marca el inicio de una campaña de activismo y recaudación de fondos que concluye el 10 de diciembre, el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Los días internacionales han sido utilizados por la ONU y las naciones para sensibilizar a las sociedades sobre temas de interés en las agendas de derechos, salud y medio ambiente. También para hacer pública y difundir información sobre esos temas, sumar voluntades para dar soluciones a los problemas o conmemorar los logros como humanidad. Muy importante, los días internacionales pretenden llamar la atención de los medios y gobiernos sobre la importancia de dar solución a ciertos temas o reforzar lo que ya se esté haciendo.

En este sentido, los mexicanos y mexicanas hacemos eco de esta tendencia internacional para hacer activismo en diversos temas relacionados con las fechas. Pero no únicamente de manera colectiva, sino individual, como el caso de la cantante Sasha Sokol, que el 8 de marzo de 2022, Día Internacional de la Mujer, después de 40 años denunció el abuso que había sufrido siendo menor de edad de Luis de Llano, un hombre 25 años mayor, quien además era su productor musical.

Su denuncia no solamente acaparó las redes sociales, las noticias en medios de comunicación masiva, columnas de opinión y chismes, sino que llevó a su agresor a un juicio que lo declaró culpable por revictimizarla, exponiendo detalles de la relación en medios de comunicación que normalizaban el abuso hacia la menor.

Este 25 de noviembre de 2023, Día Internacional para Eliminar la Violencia Contra las Mujeres y las Niñas, Vicente Fox Quezada, expresidente de México (2000-2006), haciendo uso de la red social X, antes Twitter, calificó a la joven mujer, licenciada, empresaria, esposa y madre Mariana Rodríguez como “dama de compañía”, eufemismo que se refiere a quienes ofrecen servicios de acompañamiento y sexuales a personas de alto nivel económico o de las esferas del poder.

Mariana Rodríguez es, además, esposa del gobernador de Nuevo León, con licencia y precandidato único a la presidencia de México por el partido Movimiento Ciudadano, a quien acompaña activamente en su campaña usado sus emblemáticos tenis naranja fosforescentes (fosfo-fosfo), a los que atribuye el hecho de haber ganado la gobernatura.

El acto, que considero misógino, perpetrado por un octogenario a la joven de 28 años ha sido condenado y comentado masivamente por representar justo lo contrario a lo que se busca el 25 de noviembre: que las mujeres y niñas vivan libres de violencia en una sociedad que no las considere accesorios, objetos, ni les falte al respeto, como la misma Mariana le contestó al señor por la misma red por la que la señaló.

La violencia política de género parecería estar al alza en nuestro país. Con la participación, cada vez más amplia de las mujeres se han generado narrativas del machismo interiorizado. Este 16 de noviembre, la diputada federal por Chihuahua, Andrea Chávez Treviño, de 26 años, anunció que el Tribunal Electoral determinó que la politóloga y comentarista de televisión Denise Dresser, de 60 años, cometió violencia política de género en contra de Andrea. Denise mencionó en cadena nacional que la joven diputada tenía una relación sentimental con Adán Augusto López Hernández, de 60 años y ex secretario de gobierno, dando a entender que de esta forma había obtenido favores políticos. El tribunal consideró que las palabras de la Dra. Dresser “estuvieron cargadas de violencia simbólica, psicológica y verbal, basadas en estereotipos de género”.

La misoginia a la que se enfrentan las mujeres en los medios de comunicación se evidenció aún más cuando el 22 de noviembre la precandidata única al gobierno de la CDMX por MORENA, Clara Brugada, de 60 años, participó en una entrevista de la empresa Radio Fórmula en el programa del Joaquín López Dóriga, de 76 años, en la que el periodista minimizó que su candidatura sea por cubrir la cuota de género que obliga a los partidos a postular a 5 candidatas mujeres y 4 hombres para los comicios a realizarse en 2024.

La precandidata le pidió al entrevistador “no caer en narrativas misóginas”, por lo cual el señor se molestó visiblemente y le dijo a la economista Clara Brugada que él no se merecía que lo llamen misógino porque a él lo habría educado su mamá. El episodio fue retomado masivamente en los medios de comunicación y redes para exhibir el exabrupto del conductor ante una calmada y conciliadora, pero firme en sus convicciones, mujer.

La violencia contra mujeres y niñas sigue relativamente silenciada por un sistema que facilita la impunidad de los perpetradores, la estigmatización social y la vergüenza que sufren las víctimas. Con los cuatro casos que he mencionado, tanto con Sasha como con Mariana, Andrea y Clara, se pone de manifiesto que la violencia machista no tiene clases sociales, pero su repercusión en medios y en la política sí. Por eso la importancia de tomar estos estandartes para luchar por todas aquellas que no tienen los mismos privilegios.

 

(*) Larissa Calderón (Ciudad de México, 1978) Licenciatura en Lenguas Modernas por la Universidad Autónoma de Querétaro, Especialidad en francés, Diplomada en Creación Literaria por la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Columnista y editora de la revista cultural delatripa: Narrativa y algo más.

 Columnista en el periódico La Jornada Aguascalientes. Escritora y traductora. Publicaciones “Los colores ocultos” cuentos y “No quedó barco en puerto” cuentos, así como libros electrónicos en la plataforma Pathbooks y publicaciones en diversas revistas y medios electrónicos. Miembro de la sala de lectura “Leamos al sabor del café».

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