Editorial – Gobierno En Crisis

By on septiembre 27, 2016

Editorial

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Gobierno En Crisis

A dos años del relevo institucional en el gobierno de la República en 2018, los mexicanos se han expresado en variados foros de todas las maneras posibles – declaraciones, protestas, marchas, publicaciones, opiniones públicas – en favor de un cambio, desde ahora, del ejecutivo nacional.

Vistas las limitadas capacidades políticas nacionales e internacionales, y la acumulada cantidad de errores incurridos por el presidente en turno, el hastío, el desencanto y la falta de fe en las acciones del gobierno federal se generaliza día con día.

El riesgo a considerar sería una ruptura violenta de la situación actual, en la que ha estado presente siempre la represión, los enfrentamientos armados entre grupos del narcotráfico que mantienen su nefasta influencia en áreas políticas en las que se suman la creciente corrupción que viaja por todos los espacios del territorio nacional, sumándose a la incapacidad manifiesta de los miembros del gobierno federal.

El pueblo y los votantes mexicanos pensaron que, al interrumpirse los doce años y dos gabinetes opacos surgidos de un partido de oposición en el que no se lograron avances sustanciales o beneficios para las clases populares, era ya el tiempo de que se retornara a la ruta de gobiernos calificados de revolucionarios que por setenta años manejaron gobiernos del país, imprimiendo su hegemonía.

Nada de eso. La ilusión fue mucha, pero los tiempos y el ejercicio del poder han mostrado, con mayor impacto, que el fracaso y seis años fallidos son la consecuencia del retorno al partido que por más tiempo gobernó el país el siglo anterior.

La reciente respuesta popular del voto masivo en contra del PRI ha repercutido en la victoria de un candidato independiente y gubernaturas perdidas en demérito del priismo, que las había ganado históricamente.

El esquema de fuerzas internas ha cambiado, y ahora tenemos a la vista la fragilidad de una presidencia prisionera de circunstancias y esquemas que no puede manejar o dirigir.

Y si esto sucede en lo político, en lo económico la debacle es más notoria, con el peso mexicano devaluado como triste consecuencia de la falta de visión de los gobernantes, aptos para la grandilocuencia, pero exiguos en los resultados.

Los nuevos ingredientes de fracasos en las políticas económicas, van repercutiendo en mayor pobreza, desempleo y pocas oportunidades para una población creciente y para una juventud que no halla adecuada canalización a sus necesidades, ni adecuada solución a sus proyectos de corto y mediano plazo.

Confrontaciones y conflictos en el área educativa, desánimo en las fuerzas armadas, corrupción en altos niveles políticos, impunidad para con los saqueadores del erario público, serios fallos en la impartición de justicia, todo se suma al triste panorama nacional, y se reflejan en la vida diaria de millones de mexicanos desprotegidos.

Un gobierno en crisis como el nuestro tiene ante sí la premura de los tiempos y la urgente necesidad de reflexionar, corregir, cambiar el rumbo fallido, y evitar daños aún más críticos a millones de compatriotas.

Aún confiamos en que de una crisis puedan surgir el esfuerzo y la creatividad para levantar el vuelo colectivo de la sociedad, no la desgracia de continuar cavando la sepultura de las esperanzas de nuestro pueblo.

Que el ejemplo de nuestros patriotas ilumine nuestro espíritu y a las autoridades que nos gobiernan.

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