Visitas: 3

Cristina Farfán
Vuela paloma mía,
tiende tus alas de oro,
y dile al bien que adoro
que es mi ángel, mi alegría,
que es mi único tesoro.
Paloma encantadora
del valle seductor,
tú, cuyo pecho adora;
escucha, escucha ahora
los cantos de mi amor.
A ti que rinde ufana
la flor su suave aroma,
su encanto la mañana,
y el sol que cuando asoma
tiñe lo azul de grana.
Te brindan su verdura
los campos seductores,
con plácida ventura
los pájaros cantores
su amor y su ternura.
Tú escuchas de tu amado
suspiros silenciosos…
¡Oh! tiernos y amorosos
te rinde enamorado
sus ayes armoniosos.
A ti, que placentera
te halaga con candor
el aura pasajera,
sé pues la mensajera
de mi primer amor.
Vuela paloma mía,
tiende tus alas de oro,
y dile al bien que adoro
que es mi ángel, mi alegría
y mi único tesoro.
Octubre de 1870.
La Siempreviva. Revista Quincenal. Órgano Oficial de la Sociedad de su Nombre. Bellas Artes, Ilustración, Caridad, Recreo. Redactada Exclusivamente por Señoras y Señoritas. Mérida, año I, núm. 12, 31 de octubre de 1870, pp. 3-4.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]




























