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Úlcera corneal en perros

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Mascotas

La córnea es una estructura transparente que se localiza en la capa más externa y anterior del globo ocular. Está formada por las siguientes láminas:

  • Epitelio (capa más externa)
  • Estroma
  • Membrana de descemet
  • Endotelio (capa más interna)

La úlcera corneal es una de las lesiones oculares más frecuentes. La úlcera corneal es un tipo de queratitis o inflamación de esta estructura, causada por la pérdida de una o varias de las láminas descritas. Esta patología cursa con la pérdida de transparencia, neovascularización (aparición de nuevos vasos sanguíneos), edema, pigmentación corneal y en ocasiones déficit visual.

Los animales más predispuestos a presentarlas son los braquicéfalos, por la posición anatómica de sus globos oculares, siendo en ellos más frecuentes los traumatismos en esta estructura ocular.

Se clasifican según su localización en dos grupos: las superficiales y las complicadas. Las superficiales podrán resolverse en la mayoría de los casos con tratamiento médico, mientras que las complicadas requerirán normalmente tratamiento quirúrgico. En la mayoría de las ocasiones, suelen estar originadas por traumatismos externos.

Las causas de las úlceras corneales son muy numerosas y se pueden clasificar en al menos los siguientes 6 grupos:

  • Causada por déficit lagrimal: queratoconjuntivitis seca, meibomitis.
  • Causa Palpebral o de la estructura de los párpados: lagoftalmos, parálisis del nervio trigémino, parálisis del nervio facial, entropión, macrofisura palpebral (exagerada exposición corneal por apertura exagerada de ojos.
  • Causas Anatómicas: entropión, distiquiasis, triquiasis, cilios ectópicos, tumores palpebrales, blefaritis.
  • Causas externas: traumatismos, cuerpos extraños, agentes irritantes.
  • Causas infecciosas: moquillo, herpes virus, estafilococos.
  • Causas inmunomediadas.

Los síntomas más comunes son:

  • Blefarospasmo: cierre de los párpados por dolor ocular.
  • Ojo rojo (conjuntiva irritada)
  • Epífora: excesivo lagrimeo.
  • Fotofobia: molestia ocular producida por una estimulación luminosa.
  • Edema corneal.
  • Miosis o contracción de la pupila (si existe uveítis secundaria).

La exploración debe ir encaminada a determinar tanto si existe úlcera corneal, como las características de esta, su profundidad y su causa.

Una vez establecido el diagnóstico, el veterinario suele prescribir un colirio con antibiótico para evitar que se produzcan infecciones. También se recomiendan colirios que mantienen la pupila dilatada y, así, reducen el dolor.

El tratamiento de las úlceras corneales dependerá del tipo de úlcera que muestre nuestro animal. A grandes rasgos, las úlceras superficiales y no complicadas suelen resolver de manera correcta con tratamiento medicamentoso, mientras que las complicadas, en muchas ocasiones, requerirán de tratamiento quirúrgico.

Todas las úlceras corneales pueden progresar de manera rápida, tanto de manera correcta como favoreciendo su empeoramiento. Es por ello que los primeros días se recomiendan revisiones cada 2 a 3 días o incluso se recomendará su hospitalización en algunos casos como por ejemplo en las razas braquicéfalas.

Las úlceras más superficiales y que no se encuentran infectadas, suelen evolucionar de manera favorable.

 Las úlceras infectadas pueden ser más graves comprometiendo la capacidad visual de nuestra mascota por dos motivos:

  • Por la formación de cicatrices corneales o sinequias.
  • Por la formación de endoftalmitis que puede conllevar a la pérdida de la visión por la generación de la atrofia del cuerpo ciliar y posterior tisis bulbar.

Siempre que sospechemos de una posible úlcera corneal, se debe acudir al centro veterinario habitual,

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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