Solidaridad con los humildes en San Antonio Xluch, Mérida

By on noviembre 28, 2014

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Muchas sonrisas es la satisfacción al entregar un presente a un niño.

Acostumbrados a ver por los cielos el paso de aviones con su carga de turistas, empresarios, ejecutivos o funcionarios públicos, los habitantes de esta colonia popular ubicada extramuros del Aeropuerto Internacional, viven y conviven en la humildad de la pobreza, la angustia del desempleo y la violencia que surge de la desesperación.

En ese medio los niños van a las escuelas, los trabajadores a sus tareas, los jóvenes acunan ilusiones, y las amas de casa salen a la batalla diaria por la supervivencia alimentaria de cada núcleo familiar.

La esperanza es su luz, su aliento, su creencia en un mejor mañana.

Los fines de año son para estas personas particularmente difíciles. Las masivas campañas de ofertas navideñas, de buenas oportunidades para adquirir bienes a fin de que sus sueños les permitan un retazo de realidad, a veces resultan inalcanzables ante la dura situación cotidiana que es el signo de sus vidas.

Los niños, los ancianos desvalidos, los enfermos, son la parte más débil de esas lejanas comunidades. Y hacia ellos, un grupo surgido de la propia entraña de la colonia se preocupa, no de elevar grandes arboles importados de muchos metros de altura con iluminación de focos de colores y luces intermitentes, sino de crear un ambiente apropiado que dé fortaleza a los desheredados, momentos de convivencia a los marginados, un poco de alegría a los pequeños.

Desde hace veinte años, por cumplirse en estas fechas, la llama de solidaridad prende en un grupo de ciudadanos. Mujeres y hombres, maestros, catequistas, personas mayores, incluso desavecindados de la colonia, todos unen voluntades y esfuerzos para impulsar una convivencia en la que los ancianos sean recogidos de sus domicilios para recibir un desayuno nutritivo y una despensa. Los niños tienen un festival y, sin personajes disfrazados de Santa Claus, reciben personalmente refrescos, dulces y/o juguetes que ocupen sus manos y su mente, compartiendo con sus congéneres de la colonia la ocasión.

Artistas y personajes de bien, hombres y mujeres, han acudido a ofrecerles sus experiencias escénicas. Se recuerda por ahí con afecto al Tío Salim, animador, y se anuncia para este año a Chupirul y Caramelo, comediantes.

El centro de actividad en el día seleccionado, que en esta ocasión será el sábado 6 de diciembre, será como ha sido costumbre la Capilla de San Antonio de Padua, patrono de esa colonia. De ahí surgió la iniciativa y es el punto de reunión de las acciones anuales.

Las catequistas coordinan, las madres de familia cocinan, los recolectores motivan a donantes potenciales. El ánimo no decae. Los ancianos están a la espera del vehículo que debe trasladarlos y que es servicio voluntario de algunos propietarios de los carros.

La actriz MARTHA HIGAREDA y la cantante XIMENA SARIÑANA junto con otros integrantes del reparto de la película 'Amar Te Duele', visitaron en el 2002 San Antonio Xluch, quedando visiblemente afectados emocionalmente al convivir con los ancianitos a quienes entregaron cobertores y despensa.

La actriz MARTHA HIGAREDA y la cantante XIMENA SARIÑANA junto con otros integrantes del reparto de la película ‘Amar Te Duele’, visitaron en el 2002 San Antonio Xluch, quedando visiblemente afectados emocionalmente al convivir con los ancianitos a quienes entregaron cobertores y despensa.

Desde hace cinco años se ha sumado la escuela “Monarca”: su personal y muchos alumnos dan su respaldo a pequeños de la colonia. Más recientemente otro centro escolar, “Mi reino Infantil”, ha unido fuerzas a esta dinámica.

Se da el caso de personas adultas que fueron receptores de ese calor humano en los años iniciales del proyecto, y hoy se hacen presentes en estas acciones que se convierten en un círculo virtuoso en el que resalta el calor humano, ese sentido de apoyo mutuo, ese afecto compartido y solidario, que ha hecho fuerte a nuestro pueblo a través de los siglos.

Este reportaje estaría incompleto si no culminase con un exhorto a quienes quieran sumarse a esta acción. Pueden hacerlo a los teléfonos 999 900 6982 y 999 184 0530. Cuando les respondan, tan solo mencionen: “quiero colaborar con el proyecto de San Antonio Xluch”.

Pero aunque no fuera así que este fin de año sea para todos un tiempo de reflexión, de análisis personal y social, de preguntas íntimas que nos hagamos sobre la sociedad que aspiramos a fortalecer.

Siempre habrán yucatecos de todas las edades, en todos los espacios del Estado, que podemos ayudar o apoyar.

Aun sin recursos económicos, sin riquezas físicas podemos, si lo deseamos, regalarles una sonrisa…

 

Luis Alvarado Alonzo

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