Rómulo Rozo y el Monumento a la Patria – II

By on mayo 21, 2020

II

Es el primer altar que se levanta a la nacionalidad en México y en el Continente Americano.

Se eleva en la plaza de la República, cruce con el Paseo de Francisco de Montejo y Avenida Pérez Ponce, en la ciudad de Mérida, Yucatán, México.

Fue idea y patrocinio del C. Gobernador de dicha entidad, don Ernesto Novelo Torres, y costeada por el Gobierno del Estado, a través de su Departamento de Comunicaciones y Obras Públicas, con la colaboración y entusiasmo del C. Secretario de Educación Pública, señor don Jaime Torres Bodet, y el Instituto Nacional de Bellas Artes, de la Escuela de Pintura y Escultura del Departamento de Artes Plásticas de dicho Instituto.

Se dio comienzo a esta obra el 7 de marzo de 1945, y fue inaugurado el día 23 de abril de 1956, por el señor Presidente de la República don Adolfo Ruíz Cortines, durante el período del gobernador don Víctor Palomo.

Arquitectos: Manuel y Max Amábilis.

Creador, constructor y director artístico, el escultor don Rómulo Rozo

Maestro de obras C. Víctor Nazario Ojeda.

Ofrenda a la Patria, base de la creación artística del monumento.

¡Patria! Tú como la santa mujer

que nos dio la vida

como la tierra que nos transforma,

como la emoción del amor

eres para el hombre la más

íntima vibración del corazón.

La humanidad plena de unción

postrada a tus plantas ofrenda,

en llama viva la efervescente esencia

de su espíritu.

Al realizar la creación artística de este monumento, y al tomar como inspiración la historia de la Patria, pensé que la historia de México es como una enorme cadena, cuyos eslabones están forjados en todos los metales, desde el más noble y rico hasta el más humilde y bajo; de suprimir uno cualquiera de sus eslabones, la cadena sería rota; así he podido hacer el tema de la historia patria, tan granada y de unas características incomparables, un monumento completo y armonioso.

Con un presupuesto económicamente modesto, no me fue posible hacer estudios escultóricos previos del monumento, y me vi obligado a levantar la arquitectura, y a dibujar al carbón sobre el muro, los motivos y personajes, y atacar la piedra directamente con el escoplo y el martillo, ayudado de la cabeza, el corazón y las manos.

Es el único monumento tallado en piedra directamente; en el mundo y en nuestro siglo atómico.

Sesenta años antes de la ejecución de esta colosal obra se había perdido la tradición de la labor del labrado y tallado en piedra fina en Yucatán.

Me vi obligado a fundar una escuela de albañiles, canteros, talladores y escultores en piedra. Con este monumento a la nacionalidad renace la labor del labrado en piedra fina en Yucatán.

Los primitivos artistas indios que levantaron las ciudades sagradas mayas tuvieron un gran problema luminoso: la luz del sol de Yucatán es tan deslumbrante, tan fulgurante, que mata el claro-oscuro de la arquitectura y escultura en piedra.

En el tallado de los relieves, en pleno sol, se trabaja casi a ciegas, adivinando la mayor parte del tiempo la obra que se está ejecutando.

La sombra es muy densa y también mata el claro-oscuro. Cuando el sol pasa por el zenit es muy poco lo que se puede ver de relieves en la obra escultórica, por más volúmenes que ella tenga. Este problema luminoso lo resolvieron los primitivos arquitectos y escultores mayas policromando la arquitectura y la escultura. El mismo problema lo he resuelto obscureciendo los fondos de los relieves con pátina color siena, que armoniza con el color cálido de la piedra, logrando así que en el sol y en la sombra y a cualesquiera hora del día, el espectador pueda contemplar los relieves y esculturas. La pátina, a la encáustica a base de grasas y aplicado con soplete, penetra dentro del poro de la piedra y su resultado es eterno.

En la fachada del monumento a la Patria que da al norte, en la parte cóncava inferior, circunda un espejo de agua al que contornea un pretil en piedra de 60 cm, de alto por 40 cm. de grueso, en piedra labrada rústicamente. A intervalos geométricos se empotran 31 columnas en piedra finamente labrada. El círculo interior del vaso de la fuente, que simboliza el lago de Texcoco, tiene 23 m. de diámetro. El diámetro externo total del monumento es de 40 m. Las columnas miden 60 cm. de alto por 40 cm. de ancho y 40 cm. de grueso. Cada columna simboliza un estado del país y lleva esculpido en su cara anterior en fino bajo relieve, el nombre y el escudo de una entidad de la Patria.

Explicación de la colocación de los escudos de los veintinueve Estados, un Territorio y un Distrito Federal que decoran el pretil que rodea la fuente que simboliza el Lago de Texcoco.

En el frente de la Ceiba Sagrada y en el centro del pretil, está finamente esculpido en piedra el Escudo de armas del “Distrito Federal”.

Partiendo del centro a la derecha del espectador:

Escudos de los Estados de Yucatán, Tabasco, Oaxaca, Baja California, Querétaro, Tamaulipas, México, Chihuahua, Nuevo León, Hidalgo, Zacatecas, Tlaxcala, Guanajuato, Morelos y Sinaloa.

Partiendo del centro a la izquierda del espectador:

Escudos de los Estados de: Campeche, Territorio de Quintana Roo, Estado de Chiapas, Veracruz, Michoacán, Coahuila, Sonora, Aguas Calientes, Puebla, Colima, Jalisco, Nayarit, San Luis, Durango y Guerrero.

Descentrado y a la derecha del hemiciclo, y cerca del relieve de la Colonia, del fondo del lago emerge un grupo en piedra tallada que se proyecta en el agua simbolizando la fundación de la Gran Tenochtitlán, origen de la gran cultura mexicana. Este grupo mide desde su base 6 m. de altura; lo sustenta un pentágono símbolo de la eterna armonía, mide 2.30 m. por lado y 20 cm. de alto. Sobre el pentágono descansa una pirámide cuadrangular de 3 cuerpos superpuestos que miden en total 80 cm., con las siguientes dimensiones:

1er cuerpo: Largo 2.30 m., ancho 2 m., alto 40 cm.

2do cuerpo: Largo 2m., ancho 1.80 m, alto 20 cm.

3er cuerpo: Largo 1.80 m., ancho 1.40 m., alto 15 cm.

La pirámide simboliza la tradición de la patria.

Encima de esta pirámide se eleva un bloque de forma oblonga decorada en su centro con una faja oblicua que revela, según la creación plástica del artista indio, el símbolo del islote donde, en suprema visión reveladora misteriosa de profecías, sugirió a los primeros pobladores indígenas la fundación de la Gran Tenochtitlán y el origen y formación del blasón nacional. Este bloque mide 1.80 m. de largo, 1.30 m. de ancho, y 1.10 m. de alto.

Sobre de este bloque de armónica creación nace un nopal decorado de espinas 4 fuertes pencas en donde la caudal águila clava los garfios de sus garras; el águila poderosa en lucha a muerte con la serpiente, con una garra estrangula el cuerpo del reptil que ataca feroz, simbolizando la lucha de las dos fuerzas evolutivas de la nacionalidad; el águila con el pico desgarra el cuerpo de la víbora, y en su desesperada lucha abre las alas en forma de V, sugiriendo la victoria final de las naciones democráticas, y el momento de política internacional en que México se encontraba cuando hice esta creación.

La fachada del monumento que mira hacia el sur está compuesta por una escalera monumental, que mide de arco en su base 14.40 m., y al final 11.40m.; está compuesta de 3 descansos y de 12 peldaños. Comienza esta escalera con dos pebeteros de 3 m. de alto por 90 cm. en cuadro, simbolizando 4 divinidades mayas del culto del fuego sagrado, que soportan sobre sus cabezas el vaso donde en los días festivos se quemará el fuego sagrado de la patria.

De estos pebeteros parten hacia arriba y de ambos lados una alfarda con un pasamanos curvo que se acopla a 2 pedestales terminados en punta de diamante.

Partiendo de la escalera central en la parte superior, o sea en el último descanso, dos balcones planos, con un pasamanos que se adosa a otra base que termina en punta de diamante; estos balcones terminan en dos pasos de escalera de los cuales desciende una rampa a izquierda y derecha con su respectivo pasamanos, que se inserta a un pebetero similar a los anteriores (comienzo de la rampa).

Circunda esta fachada una banqueta circunferencial que enmarca dos jardines, a derecha e izquierda.

En los muros de las rampas, y sirviendo de base a los relieves de la Independencia, la Revolución, el Imperio y la Reforma, hay esculpidos en relieve dos monumentales pebeteros de cuyo fondo surge una llamarada en líneas serpentinas, armonizadas por chispas estilizadas en forma de volutas que vuelan horizontalmente hacia el centro.

Coronan la parte superior de la arquitectura 31 astas, en cada una se pondrá un gallardete tricolor que simbolizará un estado de la patria, y que decorará el monumento en los días festivos. En el centro y en la parte superior del grupo principal se colocará la bandera nacional.

Rómulo Rozo

Continuará la próxima semana…

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