¿Rescate? ¿Saqueo?

By on febrero 12, 2015

Nadie en su sano juicio podría oponerse a las tareas de rescate de la imagen urbana que ha emprendido el Ayuntamiento de Mérida, especialmente en lo referente a predios históricos antiguos, cuya presencia se realza. O tal vez sí, porque algunos propietarios con recursos los han dejado abandonados a su suerte poniendo en peligro a viandantes. Algunos dueños no cuentan con el dinero para rescatarlos, otros más pertenecen a familias que han desaparecido sin dejar  testamento, o bien son gentes desidiosas a las que poco les importa, porque ya no viven los predios y tienen residencias fuera del centro histórico.

No obstante, los predios abandonados se han venido restaurando. Pero…y siempre habrá un pero, una cosa es restaurar y otra muy distinta saquear los predios y las fachadas destruyendo su valor histórico y desapareciendo rasgos originales de casas sustrayendo piezas esenciales de su fachada.

La imagen que presentamos en este caso es de un predio en la confluencia de las calles 65 y 68, en el Centro Histórico de Mérida, a escasos trescientos metros de la Plaza Principal, que luce pintura y resanes pero ha cambiado por completo su imagen histórica.

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Esa casa contaba en su construcción original con dinteles de piedra en las puertas, el ángulo de la esquina también era de piedra y además tenía caracteres escritos, hoy lamentablemente perdidos. Ya desde la imagen de cómo estaba antes de su reciente “tratamiento”, y que presentamos líneas abajo, apreciamos que no contaba con la cruz original de piedra que daba nombre a esta esquina y que fue sustituida al parecer con una nueva, marca “Dzityá”, durante la restauración. El patio antiguo es ahora un estacionamiento de vehículos. ¿Dónde está el INAH, quien es garante de que se respeten los elementos originales de los predios en nuestro Centro Histórico?

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Del lado derecho, al extremo de la imagen superior, se percibe el antiguo domicilio de don Fernando Vargas Ocampo –líder camionero ejemplar– que ya debiera haber sido restaurado por su familia o por los agremiados que tanto impulsó en la Unión de Camioneros de Yucatán, organización de avanzada y prestigiosa presencia por sus excelentes servicios de transporte urbano durante varias decenas de años en Mérida.

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