Perspectiva: Los Trajes del Emperador y su Corte

By on febrero 6, 2015

“Estamos solos

Así que miremos todos

Cómo es que no podemos levantar la voz

Contra la locura…”

Raise a Voice, Crosby, Stills & Nash

No sé ustedes, pero yo ya estoy “óptudimóder” (Dehesa dixit) de manifestaciones violentas, de rectores y ex-rectores chafas, de políticos voraces y de sus partidos, de diputados y senadores, de anarquistas, de gente sin oficio ni beneficio que tan solo busca maneras de obtener beneficio personal y, en sus actos, nos pisan y hasta se burlan de nosotros, pensándonos amarrados de manos. ¿A quién tratan de engañar?

Como nunca antes, los políticos, los rectores y los que detentan el poder están siendo cuestionados y, en vez de los aplausos de antaño, reciben elocuentes silencios y, en algunos casos, total indiferencia. A mi juicio, la época de los omnipotentes señores del poder está viviendo sus últimos momentos, y el final lo han traído ellos mismos con su ceguera, su soberbia y su ambición.

Los políticos y los violentos están logrando lo que nadie antes había logrado: han hecho evidente que “ellos” y “nosotros” somos muy distintos; han hecho claro que “nosotros” somos los únicos que podemos salir adelante por nuestros medios, y que “ellos” son tan solo lastre. Habremos de hacerlos a un lado, que no quede la menor duda, y habremos de exponerlos y, en su caso, sancionarlos.

El otro significativo cambio, acarreado también por el evolucionar de la tecnología, es que ahora sabemos, por muy diferentes medios y de manera casi instantánea, detalles de su desempeño profesional y de sus vidas, “pecadillos” que jamás pensaron que fueran a ser de nuestro conocimiento. La desvergüenza los ha arropado durante muchos años pero, cual cuento, asistimos en estos días al descubrimiento de que “el emperador, y toda su corte, están desnudos”, que los ropajes que nos hicieron creer que vestían nunca existieron.

Desde esta perspectiva, cada vez somos más quienes no estamos dispuestos a quitar el dedo del renglón, en aras de un mejor futuro y, por fin, de un verdadero cambio que nos beneficie como ciudad, como estado, como nación.

Se acercan vertiginosamente las elecciones y, ante el despilfarro de los más de cinco mil millones de pesos que les han otorgado para “fomentar la democracia”, ese día tendremos todos la oportunidad de hacerle saber a todos “ellos” que “nosotros” no estamos dispuestos a seguir solapándoles, que no tenemos por qué cargar lastre cuando queremos volar hacia otros horizontes de bienestar.

Que así sea.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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