Martinina (Continuación…)

By on abril 27, 2023

Letras

XXIX

Han pasado varios días y por fin supe de ella. Se encontró a una mujer que presume de dinero y que anda arrastrando una maleta roja de rueditas. Dicen que compraron de lo mejor y se encerraron en un motel cerca de la carretera.

• ────── ✾ ────── •

Te voy a esperar, Martinina, porque sé que rápido te vas a cansar de esa vida y vendrás a refugiarte a la cueva. Aquí estaré todos los días para que me encuentres.

• ────── ✾ ────── •

Tal vez intentaría dejar la droga, pero si Martinina vuelve…

• ────── ✾ ────── •

Me vinieron a avisar que encontraron a Martinina y a la mujer de la maleta muertas en el motel. Según dicen, que quisieron robarles. No creo que sea cierto porque Martinina no es de esas que tienen dinero. Seguro son habladas, pero esperaré, esperaré, en cualquier momento va a regresar y entonces ya no me dejará más.

• ────── ✾ ────── •

Martinina, Martinina, siente el calor de mis senos; ahí traigo guardada la flor que me cortaste de las hierbas de la vía. Martinina, ven que quiero saborear tu sexo y el sabor amargo de tu boca…

• ────── ✾ ────── •

No ha vuelto, no sé cuánto tiempo ha pasado y ella no regresa. Dime Martinina que no es cierto que te moriste, dime cómo le voy a hacer para seguir viviendo sin ti.

• ────── ✾ ────── •

Siguen pasando los días, ya no tengo más fuerzas, creo que esta vez sí voy a morirme. Apenas si he bebido algo de agua.

• ────── ✾ ────── •

Nada.

• ────── ✾ ────── •

Firulais regresó a la cueva. Yo estaba tirada en los trapos que nos sirven de cama. Se ve diferente, se cortó el pelo, pero la reconocí enseguida. Vino a buscar a su ama. No le conté nada. Es la primera vez que la escucho hablar. Pensé que los perros no hablaban, pero ella sí. Dice que volverá.

• ────── ✾ ────── •

Abrí los ojos y Firulais estaba ahí de nuevo. Me trajo agua, pan, plátanos y un chocolate. La veo rara. Gracias Firulais, le dije. Me miró sonriendo y me contestó que se llama Lía. Que nombre tan chistoso. Martinina, no cabe duda de que tienes suerte con las mujeres, hasta la Princesa Lía quiere hacerte el amor.

• ────── ✾ ────── •

Regresó Firulais y me regañó porque no me comí los plátanos. Me sabe mal la boca. Me duele la cabeza. No sé cuántos días han pasado sin que tome algo. Me haces más falta tú, Martinina, que la droga, me muero por ti.

• ────── ✾ ────── •

La Princesa Lía vino de gala a verme. Ayer trajo a una señora que tiene una asociación para rescatar a los jóvenes de la calle y a una muchacha que me estuvo tomando fotografías. No sé qué se pensará Firulais, pero no voy a moverme de aquí hasta que regreses, Martinina.

• ────── ✾ ────── •

Ya le dije a Lía que no me voy. Ella piensa que es inútil que te espere, asegura que es cierto lo que te pasó, Martinina. Ella te buscó por todas partes y no logró encontrarte. Ya ves, Martinina, que los perros no son fieles, se rindió rápidamente. No me importa lo que piense, yo te voy a esperar. Enojada, le dije que si no tenía fe de que regresarías, que se largara entonces, que no la necesitaba. Entonces vamos a esperarla las dos, me gritó, y se instaló en la cueva. Ahí está ahorita sentada, sólo salió por comida y regresó.

• ────── ✾ ────── •

Fue una noche difícil. Desperté muchas veces. Firulais estaba a mi lado, sentía el calor de su cuerpo. Volvía a cerrar los ojos y las pesadillas regresaban. Me sacudió para que despertara, lloraba en sueños. De sus labios escuché el nombre que había olvidado: Mónica, e inmediatamente el recuerdo de mi madre se agolpó en mi cabeza. Lloré hasta el amanecer. Lloré por lo que soy, por lo que me he convertido. Es mejor que me vaya contigo. Martinina, líbrame de mí misma.

• ────── ✾ ────── •

Firulais no quiere irse. Se la pasa todo el tiempo hablando, diciendo que las cosas pueden ser diferentes, que ella lo está logrando. Puras tonterías, Martinina. Piensa que con haberse bañado y cortado el pelo es suficiente. Ya no quiere seguir sufriendo, afirma. Yo tampoco. Martinina, lo que no sabe es el terrible dolor de haberte perdido, porque tú te llevaste mi alma en la yema de tus dedos, en el nacimiento del pelo de tu nuca

• ────── ✾ ────── •

Hoy trajo Firulais dos cubetas de agua, jabón y un cambio de ropa. Me despertó salpicándome agua en la cara. Me asusté tanto que otro poco más y la golpeo. Dime, Martinina, ¿qué se cree tu mascota para venirme a bañar así nomás? Me desnudó a la fuerza y de golpe me echó el agua helada. Estaba que me moría de frío y esa desalmada aprovechó para echarme jabón por todos lados. Yo no le he dado tanta confianza.

• ────── ✾ ────── •

En todo el día no le hablé a Firulais, estoy enojada con ella por lo del baño. Esta noche trajo sopa para que comiéramos las dos. No sé de dónde saca la comida y la verdad no se lo quiero preguntar porque me sale con sus cosas de que nos vayamos de aquí. Como estoy enojada, le puse un poquito de agua de la lluvia que junté en las botellas viejas para que se le quite y aprenda a no meterse conmigo. Ya quiere que cenemos.

• ────── ✾ ────── •

Creo que se me pasó la mano con Lía, se ve muy mal, tiene mucho dolor en el estómago. Qué voy a hacer si se me muere. Yo solo quería darle una lección. ¿Qué haré? Martinina, ven a ayudarme…

• ────── ✾ ────── •

Yo no quería salir. Tenía miedo de que regresaras y no me encontraras, Martinina, pero no podía dejar que se muriera Firulais. Tú sabes que sería mi culpa; pero, Martinina, ella quiere sacarme de aquí, quitarme mis esperanzas. Fui a buscar a la señora que trajo la otra vez, para que me ayudara. Pregunté por todos lados hasta que logré encontrarla. Al final, no sé qué le dije para convencerla, pero se fue conmigo a la cueva. Llegamos y Firulais había vomitado toda la sopa. La mujer me pidió que la ayudara y entre las dos la llevamos al médico. Ahora estoy esperando aquí en el hospital a que me digan si Firulais tuvo suerte. Me da miedo, Martinina, que me lleven a la cárcel, por eso creo que es mejor escaparme ahora.

• ────── ✾ ────── •

Tengo todas mis cosas en la cueva, sólo tomé mi bolsita con mi diario. No puedo estar más aquí, debo regresar. Si vuelves, Martinina, pensarás que me he ido para siempre. La mujer, doña Beatriz, no me deja ir, dice que tenemos que esperar a que se ponga bien Lía. No me han dicho nada, creo que no se han dado cuenta de que fui yo.

• ────── ✾ ────── •

Doña Beatriz no me ha preguntado nada, la verdad que se ha portado bien conmigo. Me trajo unos sándwiches y unos refrescos. La Princesa Lía todavía está enferma. Dicen que tiene una infección grave. Estuve un rato con ella en su cuarto. No me querían dejar pasar, pero Doña Beatriz les dijo que era su sobrina. Yo no sé cómo le creyeron si ni nos parecemos, además ella anda tan limpia, tan arreglada, y yo con esta ropa que me queda grande; no sé de dónde la habrá sacado Firulais. Lía se ve muy pálida, más que de costumbre. Hasta pensé que estaba muerta, pero de repente abrió los ojos y al verme ahí sonrió. Me pidió que me acercara y me tomó de la mano. Creo que no me guarda rencor, yo tampoco.

• ────── ✾ ────── •

Según doña Beatriz, Lía necesita que esté a su lado. Ya le expliqué que tenía que irme por si regresabas. Dijo que si me quedaba otro día en el hospital me iba a llevar contigo. Estoy emocionada porque voy a verte. Esta noche me quedaré otra vez cuidando a Lía. Si me da sueño me duermo en un rinconcito. Doña Beatriz me trajo unas cobijas.

• ────── ✾ ────── •

Lía está mejor, hoy saldrá del hospital. La ayudé a bañarse y por primera vez la vi desnuda, tiene el cuerpo pecoso como su cara. Estamos esperando que venga doña Beatriz para irnos.

• ────── ✾ ────── •

Me engañaron, Martinina. Me dijeron que me llevarían contigo, pero no es cierto. Cuando llevamos a Lía a una casa donde viven otras muchachas, le pregunté a la señora si me llevaría contigo, como lo prometió. Me pidió que esperara a que se instalara Lía y luego mandó a llamar a dos chicas que no conozco, que nunca he visto, pero que dicen que si saben quién soy. Doña Beatriz les pidió que me contaran lo que sabían de ti. No era eso lo que quería, no era eso. Empezaron a hablar de cuándo andaban en la calle, fue ahí donde te conocieron, Martinina, cuando no andabas tan perdida, aseguran. Ahora que están trabajando en la asociación dicen que volvieron a verte algunas veces, incluso conmigo, pero yo no me acuerdo. Luego, cuando anduviste con la mujer de la maleta, ellas te pidieron que te alejaras de ella, que se decían cosas malas de ella. No les hiciste caso y al final fueron ellas las que reconocieron tu cadáver en el hotel. Nadie reclamó tu cuerpo y te enterraron con los desconocidos. Yo escuchaba todo eso y veía tus ojos entre tu fleco, sentía la palma de tu mano en mi cara. Doña Beatriz decía que no tenía que ser igual para mí, por eso había ido Lía a rescatarme. ¿A rescatarme de qué?, les pregunté. Si Martinina lo era todo para mí, con ella estoy segura, completa, les grité llorando y salí corriendo. Nadie fue tras de mí. Me detuve a la mitad de la calle, ya no sabía para dónde correr, para dónde estaba la cueva, en dónde buscarte, Martinina. Me senté a la orilla de la banqueta y volví a verte en mi mente. Lloré y lloré pensando en ti. Al abrir los ojos, Lía estaba allí conmigo, también lloraba. Me extendió la mano y yo hice lo mismo. Sentí su mano suave y cálida. No estás sola Mónica, dijo, y me llevó de regreso a la casa. Ahora estamos aquí tú y yo, Martinina. Lía nos hace compañía.

• ────── ✾ ────── •

Patricia Gorostieta

Continuará la próxima semana…

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.