Maestros Distinguidos 1980 – 2014 – XXXVI

By on agosto 12, 2021

XXXVI

NIDIA MAGDALENA GÓNGORA LÓPEZ

(1933)

Maestra Distinguida 2014

Pero no sólo de pan vive el hombre

–y no sólo con aulas prefabricadas

se fomenta la educación de un pueblo.

Más importante que el aula es el profesor.

DR. JAIME TORRES BODET

La maestra Nidia Magdalena Góngora López nació el 25 de mayo de 1933, hija de los señores Juan Góngora González y Flora López Ortega, siendo la mayor de siete hermanos. En la casa paterna ubicada al oriente de la ciudad de Mérida, el padre se desempeñó como sastre y la madre confeccionaba la vestimenta de la familia. Su abuela le enseñó la técnica del hilo contado; bordaba servilletas que luego su chichí, como le decía de cariño, vendía a las puertas del Hotel Mérida. Inició sus estudios elementales en la Escuela Primaria núm. 11 Altamirano. Sin dejar de asistir al colegio, a partir de los once años empezó a confeccionar vestidos que sus amigas y conocidas le solicitaban. Al concluir la educación primaria ingresó a la Escuela Secundaria Adolfo Cisneros Cámara, ubicada en el exconvento de Monjas.

Como hermana mayor de la familia, aprendió la disposición de servir, apoyar y enseñar. Desde muy joven creció con el gusto de escribir poemas y contar cuentos a sus hermanos. Aunque su infancia fue feliz, no fue fácil: su familia era de condición humilde, lo cual le hizo fijarse metas en su preparación y fortalecerse como ser humano. En aquellos años la familia Góngora López asistió a la Coronación Pontificia de la Virgen de Izamal; su madre era originaria de ahí. La joven Nidia quedó impresionada por la Ciudad de las Tres Culturas; no sabía que en el futuro trabajaría durante muchos años en ese bello municipio.

Al concluir la educación secundaria ingresó a la Universidad Nacional del Sureste, donde fue colaboradora de la sección del Club Cultural Universitario que se publicaba en el Diario del Sureste. A la edad de 20 años recibió el título de Bachiller en Ciencias. Al implementarse la educación secundaria en los municipios del estado, la joven bachiller solicitó trabajo inmediatamente, toda vez que su familia requería de su contribución económica.

En 1953 comenzó a laborar como secretaria-prefecta en la Escuela Secundaria núm. 7 Tiburcio Mena de la ciudad de Izamal; en el turno vespertino incursionó en la docencia con siete horas semanales frente a grupo y al año siguiente le fue asignado, además, el taller de literatura. También apoyaba las actividades comunitarias de formación científica, cultural y asistencial: fue representante del municipio ante el VI Consejo del Instituto Nacional de Protección a la Infancia, en la ciudad de México; fue colaboradora de la revista La Voz de los Cerros, fundadora y primera directora de la Mesa Redonda Panamericana llevada a cabo en Izamal, presidenta del Comité de Protección a la Infancia, siendo responsable de los desayunos escolares del municipio y sus comisarías. Dirigía las veladas en que se realizaban obras de teatro, declamación de poesía y oratoria; esto se llevaba a cabo en la plaza del pueblo. Devota de la Virgen de Izamal, tuvo a su cargo el cambio anual de su vestuario.

En 1961, con deseos de continuar su formación académica, la joven Nidia ingresó al Centro Escolar núm. 30 del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM) para estudiar la Escuela Normal, que en ese entonces era por correspondencia, y cursos intensivos en agosto. Alumna ejemplar, obtuvo buenas calificaciones en la mayoría de sus asignaturas. El local del instituto se encontraba en los altos del edificio Aladino.

En agosto de 1963 obtuvo el título de Profesora de Educación Primaria, habiendo presentado su examen profesional mediante el desarrollo de la prueba práctica que consistió en Lectura en silencio y Capítulo VI «Adquisición de los elementos de la cultura en el tercer grado». Al término de la clase se dio inicio a las preguntas en relación a la asignatura y, por último, ella escribió el ensayo «Memoria de práctica profesional y servicio social de 1962 a 1963».

Durante más de 17 años compartió con sus alumnos y la comunidad izamaleña situaciones cotidianas de alegría y de tristeza; aprendió a querer a las personas y entendió la frase del Dr. Jaime Torres Bodet: ella era el punto medular de la enseñanza de sus alumnos, tenía la responsabilidad de moldear sus vidas y de formar hombres y mujeres comprometidos con la sociedad.

En Mérida, la profesora Nidia contaba con un grupo de amigas que habían sido discípulas del maestro Humberto Lara y Lara, quienes con el gran afecto que le tenían al destacado profesor organizaban tertulias en su honor. Escribían cuentos y poemas y charlaban sobre educación, música, cultura y de Yucatán en general. Al fallecer el maestro las exalumnas siguieron reuniéndose con el nombre de Círculo Literario Humberto Lara y Lara. Actualmente este grupo es ampliamente reconocido en la entidad; cuenta con 42 años de existencia, siendo su presidenta la maestra Nidia desde su fundación hasta la actualidad.

En abril de 1970 fue designada directora de la Escuela Secundaria núm. 3 Carlos Marx del puerto de Progreso, donde laboró durante tres años e impartió la asignatura de Física en el tercer grado. Posteriormente ejerció durante tres meses el cargo de secretaria interina de la Escuela Secundaria núm. 2 Adolfo Cisneros Cámara de la ciudad de Mérida. Ese mismo año inició la carrera de Maestra en Lengua y Literatura Españolas en la Escuela Normal Superior de Yucatán (ENSY), donde obtuvo las máximas calificaciones en psicotécnica pedagógica, curso superior de español, literatura general, lingüística general y romance, literatura española y literatura mexicana.

En mayo de 1973 se hizo cargo de la dirección de la Escuela Secundaria núm. 16 del municipio de Muna, contando además con 16 horas semanales frente a grupo. En este poblado la maestra laboró durante 10 años. Durante su gestión al frente de la secundaria le otorgó a ésta el nombre de Jaime Torres Bodet en honor al escritor, ensayista y poeta mexicano, secretario de Educación Pública, y fomentó la creación de su biblioteca. La secundaria compartía aulas con la Primaria Pedro C. Domínguez. El gobernador del Estado, Dr. Francisco Luna Kan, había mandado construir el plantel.

Al ser inaugurada la secundaria los alumnos, felices por la nueva escuela, fueron por sillas y escritorios a la primaria, toda vez que había algunos salones que no contaban con dicho mobiliario. En un terreno aledaño, la escuela se organizó para sembrar maíz. Con la venta de éste fueron plantadas matas de plátano alrededor de los salones para que dieran sombra, ya que las nuevas instalaciones no contaban con árboles. La maestra Nidia tuvo la oportunidad de ser el eje del nuevo plantel y convivir con una comunidad hospitalaria y cariñosa. Se convenció de que el maestro debe vivir y sentir las palabras que transmite: «Tenemos que imprimir nuestra experiencia en la memoria de nuestros alumnos para que, a pesar del paso del tiempo, nuestros consejos se sigan aplicando». En 2005, en el domicilio de la Profra. Dalila Casanova Ferráez, en ese municipio, fue inaugurada la biblioteca particular que lleva su nombre como un merecido homenaje realizado el día de su cumpleaños. Durante esa década fue secretaria y presidenta de la Academia Estatal de Español.

El 10 de agosto de 1976 la maestra Nidia presentó en la ENSY el examen para la obtención del título de Maestra en Lengua y Literatura Españolas, motivo por el cual expuso la tesis intitulada La lírica romántica española ante un sínodo integrado por los maestros Humberto Lara y Lara, Santiago Gómez Cámara y Remigio Hernández Heredia. De manos del primero, quien además fue designado padrino de la generación, recibió su carta de pasante y diploma en la cena-baile realizada en el Salón Provenzal del Hotel Real Montejo.

Diez años después de laborar en Muna fue comisionada para desempeñar el cargo de directora académica de la Dirección General de Educación Pública del Estado, siendo director general de Educación Pública el Ing. José A. Sosa López, exalumno de la maestra Nidia en Izamal y por lo tanto conocedor de su responsabilidad y profesionalismo, motivo por el cual le solicitó su apoyo como segunda al mando. Ella conocía la situación del sistema educativo en la entidad y los métodos que se podían aplicar para mejorarlo. Fue jefa de la Oficina de Estudios y Proyectos de la Dirección de Educación General y jefa del Área de Español en las Jornadas de Coordinación Pedagógica del Estado.

En mayo de 1987 obtuvo su jubilación después de 33 años de servicio magisterial. Fue en esa época en que la escritura fluyó como agua sobre el papel. Ya en 1969 había publicado Izamal, un poemario dedicado a la ciudad. Fue colaboradora del Instituto Nacional Indigenista (INI) como traductora en lengua maya de los cuentos de Juan Rulfo. Entre sus publicaciones destacan: Lecturas de Yucatán (1995), compiladora con Nidia Esther Rosado Bacelis; Poemas a Izamal (1995); Corona de soneto, Carilda Oliver Labra (1998); Cristales rotos (1999); Moriré en el pecado (1999); Miniaturas para la flor de mayo (1999); Décimas a Izamal (1999); El crimen perfecto y otros cuentos (2004); Entre cuentos y recuerdos de Izamal (2011); y el Libro del Círculo Literario Humberto Lara y Lara (2013), compilación de los trabajos de investigación realizados durante 40 años por las mujeres que lo integran.

Entre sus ensayos biográficos se encuentran Gertrudis Gómez de Avellaneda, Ganivet el Olvidado, Dr. Jaime Torres Bodet y Las campañas del Siervo de la Nación José María Morelos y Pavón. Asimismo, La Revista de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) publicó sus poemas y cuentos Canto a don Cándido, Tu muerte, El retorno, En Palenque, Pakal y Alberto, Poemas, A los malos Dios los marca, Moriré en pecado y La flecha de sombra, entre otros.

Fue asistente y conferencista de varios congresos y coloquios nacionales e internacionales de literatura; participó en el Taller Literario Carlos Moreno Medina, organizado por la Profra. Nidia Esther Rosado Bacelis, en el Taller de Historia Alfredo Barrera Vásquez y en las Charlas de Café. También fue socia de las asociaciones civiles Zamná, La Peña del Café y la Casa Maya de la Poesía. Fomentó círculos de lectura y participó en el primer y segundo seminarios de reforma educativa a nivel de educación media básica y en los trabajos de superación profesional realizados en el Seminario para Maestros de Educación Media de los Estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. En 1991 fue nombrada directora de la Biblioteca Central Estatal Manuel Cepeda Peraza del Instituto de Cultura de Yucatán (ICY). Acudió al taller de entrenamiento y adiestramiento para la consolidación de la biblioteca pública, impartido por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). En 1994 fue vocal ejecutiva del Patronato Pro-Casa del Maestro Jubilado del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

A lo largo de su vida ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Itzmal Kauil de la Unión Nacional de Museos Comunitarios Sección Izamal (1998), el agradecimiento de la Delegación D-II-25 de la Villa de Muna (1999) por sus años de servicio y el reconocimiento por su labor como presidenta del Círculo Literario Humberto Lara y Lara, otorgado por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta, 2013).

En mayo de 2014 fue laureada como Maestra Distinguida del año a partir de la propuesta de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, coordinada por la Profra. Effy Luz Vázquez López. En ceremonia realizada en la Plaza del Maestro, el Prof. Elly Marby Yerves Ceballos dirigió unas amenas y emotivas palabras a la maestra Nidia Magdalena Góngora López, externando la importancia de la docencia y cómo los maestros transmiten sus conocimientos dentro y fuera del aula. Acompañada de su familia, el Círculo Literario y sus exalumnos de Izamal y Muna, entre muchas otras amistades, la maestra develó la placa conmemorativa que lleva su nombre,

En la actualidad, a sus 81 años, la maestra Nidia continúa como presidenta del Círculo Literario Humberto Lara y Lara, asistiendo a sus reuniones mensuales; desayuna de vez en cuando con los exalumnos que le demuestran un gran cariño por haberles inculcado el deseo de superarse; y frecuenta a sus amigos de juventud, como es el caso del escritor e historiador Roldán Peniche Barrera. Ella expresa: «Los maestros somos el núcleo de una apuesta educativa de grandes dimensiones; tenemos la labor de activar las herramientas necesarias dentro de cada individuo que tengamos en las aulas para que cada uno de ellos se desenvuelva intelectualmente por sí mismo».

Marion Guadalupe Garrido May

FIN.

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