La vida incansable de don Manuel Cirerol

By on enero 18, 2024

Letras

Manuel Cirerol Sansores

Carlos Moreno Medina

La noticia llegó indetenible: don Manuel Cirerol había terminado el ejercicio de sus pasos por la Tierra. Hombre múltiple y vario, tenía una gran capacidad para subsistir en esta vida escalonada y severa. Para ello poseía mil talismanes, pues podía sacar de las bolsas de su guayabera serpentinas, palomas y conejos con sólo tocar su lámpara encantada.

En realidad, luchaba tenaz e incansablemente por la vida. Lo mismo escalar un edificio para descubrir algo, que atravesar la Plaza Grande caminando sobre un alambre con una botella en la cabeza; excavaba en Chichén y descubría al Tigre Rojo, dirigía la colocación del pórtico del Palacio Municipal, escribía un libro acerca del problema henequenero, mostraba al público el escudo que estaba tapado en el frente de la Catedral de Mérida, o llevaba la portada del Matadero Viejo y la colocaba en la puerta de entrada del parque Centenario.

Don Manuel Cirerol Sansores fue múltiple y vario; figuró en la política al lado o muy cerca de Felipe Carrillo Puerto; fue cinematografista, escritor, arqueólogo, fotógrafo, caricaturista e inventor que inventaba cómo resolver todos los problemas que se le presentaban.

Fue precursor del cine nacional, pues colaboró estrechamente con el fotógrafo yucateco Carlos Martínez de Arredondo en la primera película hecha en México: Mil ochocientos diez o los libertadores de México. En esta época era gobernador el general Salvador Alvarado, el cual proporcionó soldados y dirección militar para la filmación de las batallas como la de la toma de la Alhóndiga de Granaditas. La película fue estrenada en Mérida en el teatro Peón Contreras.

Colaboró en el teatro regional con Héctor Herrera, Diana Martínez y Luisa Torregrosa, en aquellos tiempos de María Caballé e Isa Marcué. Posteriormente, no hace muchos años, hizo una exposición de fotografías y otra de caricaturas a las cuales llamó Taquisemblantes, por ser hechas de memoria.

Publica numerosos libros y folletos; entre ellos podemos mencionar los siguientes: El proyectado muelle de Progreso – 1936–, Yo no asesiné a Felipe Carrillo Puerto –1938– , El problema henequenero de Yucatán –1939–, La portada del Matadero Viejo –1943­–, La realidad de las fachadas mayas –sin fecha–, El arte pictórico de los antiguos mayas –1946–, El Castillo –1947–, Chichén Itzá –1951–, Uxmal –1952–, Historia del transporte de pasajeros en Mérida –1960– y El rey Enano de Uxmal –1961–.

Vida admirable y ejemplar la de don Manuel Cirerol Sansores: de continua inquietud e incansable lucha. Un gran carácter; todavía en sus últimos años, con orgullosa altivez llevaba su ancianidad erguida. Después de tanto andar y tanta lucha, hoy se acuesta a descansar de modo ininterrumpido.

 

Diario del Sureste. Mérida, 28 de mayo de 1967, pp. 3 y 5.

[Compilación de José Juan Cervera Fernández]

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