La excomunión de Miguel Hidalgo y Costilla

By on julio 23, 2020

Atisbando la Historia

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

Baste recorrer la historia para encontrar algunos antecedentes poco conocidos de la misma, como la necesidad de la excomunión de un sacerdote para justificar que no era ya un miembro de la iglesia y religión católica, mostrando la saña,  pensamiento, la calidad humana y el rencor enconado en el pecho de un obispo.

Miguel Hidalgo y Costilla fué un insurgente y sacerdote mexicano. Nació el 8 de mayo de 1753 en la hacienda de San Diego de Corralejo, Pénjamo, Guanajuato. El 11 de enero de 1811, Hidalgo fue derrotado cerca de Guadalajara por las fuerzas realistas. Escapó hacia el norte, pero fue capturado y condenado a muerte.

Miguel Hidalgo y Costilla es reconocido por ser una de las figuras más importantes de la historia mexicana y por ser considerado el Padre de la Patria tras haberse pronunciado con el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810, acto que dio inicio a los enfrentamientos armados por la Independencia de México.

Decreto lanzado por el obispo Manuel Abad y Queipo, Obispo de Michoacán de 1810 a 1815.

“Por la autoridad de Dios Todopoderoso, el Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de los santos cánones, y de la inmaculada Virgen María madre y nodriza de nuestro Salvador, y de las vírgenes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominios, papas, querubines y serafines, y de todos los santos patriarcas y profetas; y de los apóstoles y evangelistas; y de los santos inocentes, quienes a la vista del Santo Cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y de los santos confesores; y de las vírgenes y de los santos y elegidos de Dios, lo excomulgamos, anatemizamos y lo secuestramos de los umbrales de la Iglesia del Dios omnipotente, para que pueda ser atormentado por eternos y tremendos sufrimientos, juntamente con Satán y Abrirán, y aquellos que dicen al Señor ¡apártate de nosotros porque no deseamos ninguno de tus caminos! Y así como el fuego del camino es extinguido por el agua, que sea la luz extinguida en él para siempre.

«Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado en nuestro bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz a la cual ascendió Cristo por nuestra salvación, triunfante de sus amigos, lo maldiga. Que la Santa y eterna Virgen María madre de Dios lo maldiga.

«Que todos los ángeles y arcángeles, principados y potestades, y todos los ejércitos celestiales lo maldigan. Que San Juan el Precursor, y San Pedro y San Pablo y San Juan el Bautista, y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntamente lo maldigan. Ojalá que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas quienes por sus predicaciones convirtieron al mundo universal; y ojalá que la santa compañía de mártires y confesores, quienes por sus santas obras se han encontrado agradables al Dios Todopoderoso lo maldigan..

«Ojalá que todos los santos desde el principio del mundo y todas las edades quienes se hallan ser amados de Dios, le condenen; y ojalá que los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos le condenen.

«Que sea condenado en donde quiera que esté en la casa o en el campo; en los caminos o en las veredas; en las selvas o en agua, o aún en la Iglesia. Que sea maldito en el vivir y en el morir; en el comer y en el beber; en el ayuno o en la sed; en el dormitar y en el dormir; en la vigilia o andando; mingiendo o cancando, y en todas las sangrías.

«Que sea maldito interior y exteriormente. Que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes, en frente y oídos, en sus cejas y mejillas, en sus quijadas y narices, en sus dientes, en sus labios y garganta; hombros y muñecas; en sus brazos, manos y dedos. Que sea condenado en sus venas, muslos, caderas, piernas, pies y uñas de los pies.

«Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo.

«Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no haya nada bueno en él.

«Que el Hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga, y que el cielo, con todos los poderes que hay en él, se subleven contra él, lo maldigan y lo condenen. Amén. ¡Así sea! Amén.”

Creo que no se necesitan comentarios adicionales para estos sentimientos poco cristianos.

Fuentes

https://www.banxico.org.mx/billetes-y-monedas/miguel-hidalgo-costilla-biogr.html

http://www.tulancingo.com.mx/excomunion/hidalgo.htm

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