La Conjura de Xinúm – XIX

By on diciembre 2, 2021

XVII. La ira de los caciques

Los principales caciques del oriente y del sur no tardaron en condenar la actitud de Jacinto Pat por haber solapado con su firma el tratado de Tzucacab. Para ellos tal documento era un papel inicuo y una nueva traición de los blancos. Pat empezó a recibir insultos y amenazas y, para evadir los peligros que lo cercaban, no tuvo más remedio que ocultarse hasta de su propia gente. Este encono alcanzó a su ayudante Ignacio Tuz. El infeliz ya se disponía a huir en seguimiento de su jefe, cuando una turba lo sorprendió y le dio muerte. Como burla, los asesinos le cubrieron el pecho con una cinta de colores, remedo de la banda que había recibido Jacinto Pat.

Como es natural, Chi tenía que ser el más inconforme con aquel convenio. En cuanto conoció su texto, montó en cólera y remitió a Pat una carta en la que le llamó cobarde y desleal y le hizo ver el error en que había caído, escuchando las falsas promesas de los blancos. «Con ellas -le decía- se ha hecho una nueva burla a la justicia que reclaman los indios». Tras la carta, comisionó a su sobrino Raimundo Chi, para que fuera a Tzucacab y recabara el tratado y los regalos de Barbachano. Con fuerte escolta, Raimundo Chi se plantó frente a Tzucacab y mandó recado a Jacinto Pat, indicándole en pocas palabras el objeto de su visita. En un primer impulso, el cacique quiso rechazar por la fuerza al intruso, pero luego, desconfiando de su propia gente, mandó a decirles que sin temor alguno podía avanzar para cumplir con su misión.

Chi desplegó sus soldados en línea de tiradores y ocupó la plaza y Pat no tardó en enviarle todo lo pedido. En cuanto Raimundo tuvo en sus manos los pliegos del tratado y el bastón y la banda del Gran Cacique, los alzó sobre su cabeza, los mostró al pueblo allí reunido, los hizo pedazos y, con ostensible repugnancia, los arrojó lejos de sí. No hizo más; dio media vuelta, se puso al frente de su tropa y abandonó Tzucacab.

Ermilo Abreu Gómez

Continuará la próxima semana…

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