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The End of the Known World, de Fernando Leal Audirac

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Arte

El pasado 7 de febrero se presentó en Casa Lamm el libro The End of the Known World, de Fernando Leal- Audirac. Lejos de encontrarnos frente a un libro de arte, como los anteriores publicados bajo el cuidado del propio Leal Audirac, lo que tenemos aquí es un libro de artista o, quizás más precisamente, un libro de pintor, encuadernado en tela, cuyo placer estético empieza desde la tapa (o primera de forros), en la cual se puede admirar un grabado al aguafuerte que reproduce formas geométricas cobrizas y plateadas trazadas libremente que parecen flotar sobre un fondo oscuro. Tanto el equilibrio de las figuras como el hecho de que la cubierta esté carente de título anuncia el carácter visual de la obra.

Al abrir el libro, la guarda anterior, en papel de alto gramaje, ofrece de inmediato una nueva experiencia estética que se vincula con la satisfacción experimentada desde la tapa y contratapa, tanto a nivel visual como háptico. Encontramos el mismo tipo de formas geométricas cobrizas y plateadas que al parecer provienen de las mismas placas, sólo que sobre un fondo predominantemente azul, salpicado de manchas claras como luces.

El hecho de que el libro carezca intencionalmente de paginación, y por ende de índice, permite que el observador -puesto que sería ya un despropósito hablar de un lector- sea llamado desde el primer momento a moverse libremente a lo largo de la obra para apreciar con detenimiento tal o tal reproducción.

La elección del papel Ferdrigoni de alto gramaje contribuye igualmente a la sensualidad inherente al libro, confirmando la intención óptico-háptica del proyecto, mientras que la calidad de las reproducciones, en offset de 6 colores, hace que resulte casi inadecuado denominarlas como tal.

Una de las características del libro es precisamente que ofrece la posibilidad de contemplar los lienzos de Leal Audirac no como reproducciones, sino como una versión independiente de éstos, un poco, uno diría, como sucedía con los grabados, antes de que se generalizara el uso de la fotografía.

Al placer estético que procura navegar en el libro contribuyen las solapas interiores, que invitan al lector a contemplar la obra con mayor detenimiento. Estas solapas pueden estar plegadas en ventana abierta, o en ventana cerrada. También pueden estar aisladas y abrirse a partir del anverso o del reverso de la hoja. Pueden quedar blancas en su reverso o, al contrario, estar impresas por ambos lados, de tal manera que al abrirlas se completa no sólo la obra reproducida del anverso, sino también la del reverso de la hoja principal mientras que, si permanecen cerradas, se produce un juego estético interesante, pues la obra incompleta se ve complementada por un fragmento de la otra.

La presentación del libro precedió la inauguración de la exposición The Cathedral of the Mind, del mismo Fernando Leal Audirac, la cual se podrá visitar hasta el 28 de febrero 2023 en el salón Tarkovsky de Casa Lamm, en la Ciudad de México.

Dentro de libro, por ejemplo, dos obras se despliegan en cuatro páginas. Para contemplarlas es necesario abrir las solapas de ventana cerrada. La primera de estas obras lleva el título de Tempo ed Eco, en la cual reconocemos una forma que pudiera remitirnos a la vez a un hueso y a una trompeta, como apuntando simultáneamente a alguna sepultura ancestral y al anuncio bíblico de la resurrección de los cuerpos (Corintios 15:42-58).  La segunda de estas obras es End, una obra monumental de 3.90 m. de alto por 9,80 m. de largo, como ya dije. Se trata de una pintura premonitoria con la cual Leal-Audirac presintió la pandemia por venir.

Por lo demás, es sin duda un acierto que todas las obras estén reproducidas de manera enteramente independiente, sin que las acompañe título alguno, ya que estos se encuentran en páginas distintas y se distribuyen además de manera atípica, lo cual hace que cobren un valor propio, independiente de las obras a las que corresponden. Pueden, por ejemplo, preceder o seguir las obras que describen de manera aleatoria, lo cual acrecienta el carácter lúdico del diseño y de la mise en page. Cabe decir que estos títulos son además altamente poéticos en sí mismos, por lo que es del todo pertinente que se puedan leer de manera aislada sobre la página blanca.

Doy algunos ejemplos:

Lengua de fuego, La semilla del absoluto, Monumento por la abolición de la ley de gravedad, Esquirlas, El anillo del ser o El Señor del universo.

En pocas palabras, se trata de un objeto de una gran belleza y magnífica ejecución por lo que es sólo natural que un cineasta tan preocupado por lo visual como Edmund Elias Merighe haya tenido a bien prologarlo, o que Cristopher Skelton-Foord, bibliotecario de la universidad de Oxford, cuya entrevista a Leal Audirac ha sido incluida en el libro a guisa de introducción, se haya asegurado de que éste formara parte de la colección de la Bodleian Library, en Oxford.

ESTEBAN GARCÍA BROSSEAU

garciabrosseaue@gmail.com

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