Memorias de doña Rita Lazo – II

By on marzo 4, 2022

Colonia Yucatán

Doña Rita Juliana Lazo Pérez es una de las personalidades más queridas y recordadas de la Colonia Yucatán.

Su hija Zoila Rosa, la tercera de la familia Ávila Lazo, recuerda que, cuando se inauguró el nuevo hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social, quisieron liquidar a todo el personal a excepción del Dr. Daniel Ríos Macbeth. “Él se opuso. ‘Sí me quedo a trabajar, pero con todo mi personal,’ exigió. Gracias a él mandaron a capacitar a todo el personal a Mérida y se quedaron a trabajar en el nuevo hospital del IMSS. Así entraron a trabajar los doctores Zapata y Lezama, las enfermeras Gloria y mi mamá, que trabajó nueve años en el antiguo hospital de la empresa; cuando se inauguró el IMSS en el ‘63 pasó ahí, casi veinte años trabajó en la Colonia.

Doña Amparito era la jefa. Cuando ella se fue, se quedó mi mamá, que fue padre y madre al mismo tiempo. Fíjate: nunca nos habló mal de mi papá José María Ávila Gibaja. Ella compensaba todo. Nos dijo que era viuda y siempre nos creció sola, jamás habló mal de nadie. Era muy generosa. Daba muchas cosas a los sacerdotes, cositas, detalles. Al padre Andrés le mandaba cosas, yo iba con Charito a llevarlas ahí por Mejorada; al padre Juan le daba regalos para su cumpleaños. También compraba cosas para ayudar a la gente. Fue muy bondadosa. Mi mamá, por cierto, nació en Peto en 1920, y falleció acá en Mérida en 2006. Trabajaba de noche, un día sí y un día no; en el otro hospital trabajaba de puro gusto, su base era del Seguro.

Nosotros vivimos una vida contenta en la Colonia. Nuestras navidades eran muy bonitas: poníamos una rama con algodón y era nuestro arbolito. Cenábamos escabeche y salíamos. En todas las casas nos daban de comer y, como nos daban juguetes, pues nunca vi pobreza. Me acuerdo que pasaba la camioneta y salíamos a la puerta y nos daban juguetes. Nuestra niñez en la Colonia fue inolvidable. A mis hijos les digo que eso no lo van a vivir porque acá no existió nada de eso. Allá no había gente pobre. El sacerdote y las maestros eran unas autoridades. Para nosotros, el Padre Juan Martín imponía, era una persona que yo le tenía mucho respeto, a todos los sacerdotes.

La familia Avila-Lazo. Al frente, doña Rita Juliana Lazo Pérez.

Mi mamá quiso mucho a los padres de Maryknoll, ya que gracias a ellos estudiamos porque nos becaron la secundaria en el Rogers de acá porque no había secundaria en la Colonia. No pasamos pobrezas porque nos dieron libros, zapatos, uniforme, todo. Gracias a los padres de Maryknoll soy lo que soy, siempre lo digo, yo todo se lo debo a ellos: al padre Pedro Petrucci, Román Kaspersak y Dionisio O’Bryan. Ellos me asesoraban en inglés.

Ahí nadie insultaba, no oías malas palabras ni andaban mal vestidos, iban bien peinaditos… Era otra época. Lo mejor que hemos vivido en nuestra vida fue lo que vivimos en la Colonia. Toda mi primaria la estudié allá. Mario Lezama, Raquel y Armando Cabrera eran mis compañeros; también Pedro Rebolledo, Lauro Arce (+), Manuel Tello, Arturo Jasso, ese nunca cambia ¿verdad? Gilberto, uno de la Sierra era el más aplicado; Betty, una blanca muy bonita, vivía al lado de Antonio Tello; Víctor Martín. También recuerdo al hermano de Miriam Díaz. Diny Marín y Silvia Polanco estudiaron igual conmigo, muchos son profesionistas. Cuando la fiesta de fin de cursos, mi mamá siempre iba uniformada del hospital a ver que bailemos.

Mi hermana Blanca y yo fuimos candidatas a Reina del Carnaval, pero nunca ganamos.  Lina y yo estudiamos la secundaria becados en el Roger’s, después estudié tres años en la academia Angelina Cintra y regresé a la Colonia a trabajar, haciendo suplencias en el Seguro. Volví acá para mi base, y es cuando vino mi mamá. Éramos solteras, ninguna de nosotros se casó en la Colonia. Las tres nos casamos acá en la iglesia de Lourdes, añade la vecina del profesor Porfirio Matos García, en su casa del fraccionamiento Granjas de esta ciudad.

Mi mamá fue muy alegre. La llevaba a todas las fiestas a casa de Charito Nuñez, a casa de don Gerardo, esposo de doña Martita, que vivían al lado de la iglesia. Con el padre Juan Martín fue fundadora de la SASA (Sociedad de Asaltos de Señoras y Señoritas): llevaban serenatas, pero cada quien llevaba su comida. Teresita Nuñez, Charito, y a veces Rach Gamboa tocaban la guitarra.

Continuará…

L.C.C. ARIEL LÓPEZ TEJERO

vicentelote63@gmail.com

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