Master of Reality, una joya de Black Sabbath que cumple 48 años

By on julio 18, 2019

Han pasado 48 años del lanzamiento oficial del tercer álbum de estudio de los “Príncipes de la Oscuridad”, Master of Reality, el majestuoso trabajo de Black Sabbath producido por Rodger Bain, grabado de febrero a abril de 1971 en los Island Studios de Londres y editado el 21 de julio de 1971.

Esta es una obra que influyó en el desarrollo del heavy metal. Puede decirse con certeza que con ella nació el doom metal, el stoner y hasta el Sludge metal, con 8 maravillas que fueron creadas en la etapa de mayor compenetración de la banda con la mariguana, siendo verdaderos tesoros que todo ser humano merece escuchar al menos una vez en su vida. Este es pues el disco “doobie” de Sabbath y es un excelente disco.

Tony Iommi, Ozzy Osburne, Geezer Butler y Bill Ward están sensacionales en sus respectivas responsabilidades, regalándonos temas inmortales como ‘Sweet Leaf’, que inicia con una tos provocada por un evidente toque de mota, con unos riffs increíbles que nos acompañan en el viaje de principio a fin.

After Forever’ es rápida, heavy y melódica, con una pesadez palpable que la convierte en muy pegajosa, incluso su ritmo te puede provocar ganas de bailar. Curiosamente, su lírica era completamente cristiana, completamente alejada del mito satánico del grupo.

La instrumental ‘Embryo’ da paso a ‘Children of the Grave’, una de sus canciones más heavy de su carrera y de las canciones que parieron el ritmo que sería bautizado como heavy metal. Resulta increíble constatar su pesadez a casi 50 años de distancia, lo que demuestra que es un tema visionario.

Otra instrumental, ‘Orchid’, nos envía a ‘Lord of this World’, que es otra brillante gema con un riff amenazante que da paso a otro más duro y potente, acompañado de una batería autoritaria que da paso a un tercer riff hipnótico, hasta llegar a la voz de Ozzy que la interpreta como un poseído, respaldado a su vez por las líneas de bajo de Butler, afiladas como cuchillas. Iommi demuestra que sus rápidos solos podían transmitir sentimiento. Vaya pedazo de canción.

Solitude’ es melancólica y profunda, con Ozzy cantando completamente diferente, tratando de sonar más dulce. La pieza es acompañada por el bajo de Butler y por Tony Iommi, pero no con la guitarra, sino con una flauta, más un delicioso acompañamiento de guitarra acústica.

El gran final llega con ‘Into the Void’, donde cada integrante deposita lo mejor de su talento para concretar un disco que nos voló la cabeza a millones de roqueros a lo largo de todos estos años.

Para muchos, este es el mejor álbum de los ‘Príncipes de la Oscuridad’ aunque ¿no es eso lo que se dice siempre de Black Sabbath: que tal o cual disco es el mejor?

Como sea, vendió 2 millones de copias en los Estados Unidos para lograr el certificado de platino, logrando entrar al puesto 8 de Billboard, mientras que en el Reino Unido llegaron al puesto 5, algo realmente memorable.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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Diario del Sureste