Maestros Distinguidos 1980 – 2014 – XXXV

By on agosto 5, 2021

XXXV

FIDELIO QUINTAL MARTÍN

(1926 – 2014)

Maestro Distinguido 2013

El distinguido maestro Fidelio Quintal Martín nació el 23 de marzo de 1926 en el municipio de Muna, Yucatán, hijo de don Alberto Quintal Mis y doña Margarita Martín Canul, padres también de otros cinco hijos: Ana, Secundino, Margarita, Alberto y Luis. La familia vivía con los abuelos paternos, don Secundino Quintal González y doña Romana Soberanis, quien con gran dedicación enseñó a leer a su nieto Fidelio cuando éste contaba con cinco años de edad. De su abuelo Secundino el niño aprendió la dinámica de la naturaleza, el conocimiento práctico y los nombres en maya de los elementos de la flora y la fauna de la región.

Dos sucesos desagradables en la niñez del maestro Fidelio desataron varias interrogantes sobre su entorno social: el primero fue haber visto llegar de Opichén una carreta de personas asesinadas que se detuvo a la puerta de su casa. En el pueblo vecino había surgido un levantamiento derivado de motivos políticos y económicos, en el cual se enfrentaron 50 soldados del ejército federal y 65 campesinos que protestaban bajo la consigna de Defensa Revolucionaria; de entre estos últimos, 10 resultaron muertos y ocho heridos, todos ellos oriundos de Muna. El segundo suceso impactante fue cuando su madre fue mordida por una uolpoch, serpiente muy venenosa, motivo por el cual el abuelo tuvo que vender el caballo que ayudaba al trabajo diario de la familia. De ese acontecimiento el maestro Fidelio expresa: “Produjo en mí un cambio. El sentido de una vida natural y apacible desapareció. Un nuevo sentido de esa vida y las cosas comenzaron a surgir. Comencé a darme cuenta de la desigualdad de las cosas y más todavía de las personas…1

En 1932, a la edad de seis años, inició sus estudios formales en la Escuela Primaria Pedro C. Domínguez en su natal Muna, plantel que anteriormente fue una casa habitación expropiada durante el gobierno del Gral. Salvador Alvarado. El niño Fidelio había asistido durante tres meses a la escuela privada de doña Inés Gómez, experiencia que para él fue un repaso de sus conocimientos toda vez que ya sabía leer y escribir. En la primaria, a raíz de un breve examen, fue colocado en segundo grado. Su paso por la escuela estuvo colmado de experiencias y nuevos conocimientos. De aquella época conserva los siguientes recuerdos: haberse aprendido un poema de Salvador Rueda sobre la bandera, representación del símbolo nacionalista, tomado de un libro de lecturas llamado Alma latina; las excursiones a las grutas cercanas a Muna y Opichén organizadas por uno de sus maestros; la visita a Uxmal, antigua ciudad maya del cacicazgo de los Xiu; y la lectura diaria en casa de los periódicos que llegaban al poblado. En el cuarto donde trabajaba su padre por las mañanas como peluquero leía el Diario del Sureste, el Diario de Yucatán y revistas como Sucesos para todos y Hoy. Estaba bien informado de los acontecimientos locales, nacionales y mundiales.

Al terminar sus estudios empezó a trabajar para contribuir a la economía familiar. Tenía dos trabajos que lo mantenían ocupado toda la semana: de lunes a viernes trabajaba como ayudante del fogonero en la sección de raspa o desfibrado y los sábados y domingos envasaba el maíz en sacos. Fueron dos años de arduo trabajo hasta que un día su padre le propuso estudiar en la Escuela Normal Rural de Uayalceh, en Abalá, plantel recién fundado.

El 13 de junio de 1938 en Uayalceh, durante el gobierno de don Humberto Canto Echeverría (1938-1942), fue fundada la Escuela Regional Campesina que integró la formación técnica y pedagógica de los futuros maestros, el trabajo de investigación y acción social, los cursos de capacitación para los maestros en servicio y la fundación, la orientación y el control de las escuelas rurales. En 1941 se convirtió en la Escuela Normal Rural Mixta de Uayalceh.2

Ahí solamente estudió dos años porque la Normal fue clausurada en 1943, pasando los alumnos a la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez en Hecelchakán, Campeche. En su paso por estas dos beneméritas escuelas obtuvo “una idea fundamental sobre la sociedad, acerca de sus características esenciales”. Adquirió disciplina y hábitos para el trabajo y el estudio, consolidó su preparación cultural y aprendió que todo hombre puede ser culto. En estas dos Normales alcanzó una cultura integrada y estructurada.3 En 1945 egresó como Profesor Normalista de Educación Primaria.

De 1945 a 1970 ejerció como profesor de educación rural en los municipios de Yalcobá, Chemax, Chibilub, Kanachén, Muna, Kinchil, Chocholá y Yaxcopoil. En Yalcobá dio clases en la Escuela Primaria Mauro López Sosa, siendo director el Profr. Salvador Ciau Cimé. En este recinto se atendió a unos 50 alumnos en los primeros cuatro grados de primaria. El profesor Ciau estaba a cargo de los dos primeros grados y el maestro Fidelio trabajó con los grupos de tercero y cuarto. “Los alumnos eran disciplinados y los cursos se desarrollaban con normalidad […] Con algunos siempre pude referirme a Yalcobá como el lugar en donde trabajé con agrado y sin dificultades4. En Chemax reorganizó la sociedad de padres de familia para mejorar las condiciones físicas de la escuela. En Chibilub implementó el sistema federal de enseñanza y puso en práctica la enseñanza bilingüe en la ranchería.

En 1948 contrajo matrimonio con la señorita Carmen Pantoja Lugo, con quien tuvo siete hijos: Fidel, Enrique, Alberto, Carmen, Ana, Martha y Laura.

Luego de 12 años de ejercer como profesor rural se inscribió como alumno en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM). Los cursos estaban divididos en tres años de educación secundaria y tres de educación profesional. Ahí, en julio y agosto de 1961, tomó los cursos de Historia de la Revolución Mexicana e Interpretación y aplicación de los nuevos programas de educación primaria. En 1963, después de seis años de estudios, egresó de dicho Instituto.

En 1967 ingresó a la Escuela Normal Superior de México, en la capital del país, donde cursó la especialidad de Maestro de Historia. Entre los sucesos de ese periodo fue el movimiento estudiantil de 1968 del que adquirió mayor conciencia: “…Pertenecía a una época difícil, vivía la historia viva, me desconcertó y confundió saber que lo que mejor puede hacer el historiador es alejarse de la vanidad académica y adquirir el sentido de que solamente es un trabajador en un aspecto del conocimiento social5. Frecuentó las librerías del Centro Histórico donde adquirió libros que actualmente conserva. De sus compañeros de la Normal aprendió a ejercer la autoeducación; ellos le orientaron a elegir libros, siendo su prioridad la historia. En 1972 egresó de la prestigiada Normal Superior.

El 1 de septiembre de 1976 ejerció como maestro en la Escuela Secundaria Federal de Hopelchén, Campeche, y en un lapso de 10 años impartió la asignatura de historia y fue subdirector y director de dicha secundaria. Concluida su gestión solicitó su jubilación. Al serle ésta concedida regresó a residir en la ciudad de Mérida.

De 1972 a 1977, invitado por las autoridades del plantel, se desempeñó como profesor de historia de la educación en la Escuela Normal Superior de Yucatán (ENSY) Antonio Betancourt Pérez donde el propio Profr. Betancourt lo designó como representante en varios congresos.

De 1986 a 1992 fue coordinador del Departamento de Historia y profesor de las materias de filosofía de la historia, historia de Latinoamérica, historia de Europa, historia contemporánea, historia de la educación y lengua maya en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Del 23 de mayo al 4 de octubre de 1997 impartió cursos de gramática superior de la lengua maya e historia de la educación en la Facultad de Educación de la UADY, con duración de 40 horas cada uno. En 1998 presentó el libro Breve historia de la educación en Yucatán como parte de la experiencia del curso impartido, siendo ésta su última actividad de investigación antes de retirarse de la Facultad.

Entre las conferencias que ha impartido destacan El movimiento obrero en Yucatán en los años 70, en el marco del Congreso Internacional Obrero organizado por la Universidad Veracruzana y el Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano (CEHSMO), del 5 al 9 de septiembre de 1977; Documentos en maya de la Guerra de Castas, en el Instituto Tecnológico de Mérida, el 9 de mayo de 1984; Sistemas educativos en México a través del tiempo, en la Escuela Normal Juan de Dios Rodríguez Heredia de Valladolid, el 10 de junio de 1993; y La obra de Salvador Alvarado, en el Simposio La Revolución en Quintana Roo (1902-1940), organizado por el Instituto Quintanarroense de la Cultura, el 20 de julio de 1993.

Otras de sus conferencias son El TLC y su impacto en la educación primaria, impartida en la Escuela Normal Urbana Rodolfo Méndez de la Peña en enero de 1994; Cien libros fundamentales sobre educación, en la Facultad de Educación de la UADY, en el marco de la V Semana Cultural, el 9 de noviembre de 1994; El concepto de calidad de la educación y su relación con el niño yucateco, en las II Jornadas Académicas La niñez mexicana: condiciones, necesidades y problemas, realizadas en la Escuela Normal Urbana Rodolfo Menéndez de la Peña en enero de 1995; El Lic. Jesús Reyes Heroles y su trascendencia educativa, en el marco de la Semana Cultural del XX Aniversario de la Escuela Secundaria General Jesús Reyes Heroles, en septiembre de 2004; Trayectoria histórica, educativa e ideológica de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez, en el marco del 75 Aniversario de la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez, en 2005; La primera chispa de la Revolución, en la Escuela Normal Juan de Dios Rodríguez Heredia de Valladolid, en el marco del Festival Anual de las Artes-Otoño Cultural y del Centenario de la Revolución mexicana, en noviembre de 2010; y La Revolución mexicana y la educación rural en México, en la Academia Mexicana de la Educación Profr. Fabio Espinosa Granados, A.C., el 19 de diciembre de 2010.

Entre los reconocimientos obtenidos durante su vida laboral se encuentran los de Ciudadano Honorario y el de Embajador de Buena Voluntad, este último otorgado en septiembre de 1976 por el Ayuntamiento de Monterrey, Nuevo León; y el reconocimiento a su labor de difusión cultural a través de sus colaboraciones en la Revista de la Universidad de Yucatán, otorgado por la UADY en julio de 1984.

De igual manera, ha sido premiado en certámenes literarios como el del Pro-Centenario de la Constitución de 1857, convocado por la Universidad Nacional del Sureste en 1957, donde obtuvo el primer lugar junto con la Lic. Antonia Jiménez Trava; y los VIII Juegos Florales de Yucatán convocados 10 años después, en 1967, por el Ayuntamiento de Ticul en el aniversario de su nombramiento como ciudad, donde resultó ganador con el ensayo Monografía de Ticul. A este concurso fueron inscritos 18 trabajos, siendo ganador el maestro Fidelio junto con el historiador Miguel Civeira Taboada. Este trabajo resultó ser uno de los más representativos en el campo de las monografías de la región.

A finales de la década de los 70 fue invitado a impartir un curso en el Centro Regional de Educación Fundamental para el Desarrollo de la Comunidad en América Latina (CREFAL), en Pátzcuaro, Michoacán, propuesto por un grupo de estudiantes indígenas de la institución. El curso que impartió fue el de Historia de Mesoamérica y tuvo una duración de 15 días.

Por su larga trayectoria de vida magisterial el maestro Fidelio ha obtenido diversas medallas, entre las que destacan la Medalla “Rafael Ramírez” por 30 años de servicio, otorgada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 1979; la “Medalla Yucatán”, otorgada por el Gobierno del Estado, de manos del gobernador Víctor Cervera Pacheco en 1987; la Medalla “Ignacio Manuel Altamirano” por 40 años de servicio en 1992; y la Medalla “Pablo Moreno Triay” por 50 años de servicio en 1995.

Prolífico investigador, entre sus publicaciones se encuentran más de 20 libros de gran valor para el conocimiento de la cultura y la educación en Yucatán. Sus escritos sobre la Guerra de Castas e historiografía yucateca constituyen valiosas aportaciones. Tal es el caso de In Cahal. Monografía de Muna (1955); Bibliografía de la Guerra de Castas. Viaje a Yucatán a fines de 1886 (1956); “Nota al libro Canto a José Martí, de José Peón Contreras” (Instituto Mexicano-Cubano de Intercambio Cultural, Yucatán, 1963); Cuatro escritores yucatecos. Leyendo a José Díaz Bolio, Carlos Moreno Medina, Leopoldo Peniche Vallado, Juan Duch Colell (1965); Trayectoria ideológica de la educación en Yucatán (Publicaciones del Grupo Magisterial Narciso Bassols, 1966); “Monografía de Ticul”, en Crónica relativa a las festividades del 1er. Centenario de Ticul, 1867-1967” (1967); Yucatán. Un periodo de historia contemporánea, 1910-1924 (Ediciones de la Universidad de Yucatán, 1974); “Comentario a Noticias históricas de Yucatán, por Ignacio Rubio Mañé”, en Historia y sociedad, cuaderno núm. 1 (1975); Yucatán. Carácter de la guerra campesina de 1847. Una síntesis interpretativa (1976), libro de consulta obligada para la investigación sobre dicho suceso; Reseña geográfica, histórica, social y económica del municipio de Hopelchén, Campeche (1979); El hombre y la revolución científico-técnica (1979); “Lic. José María Pino Suárez: liberal revolucionario (1869-1913), esquema biográfico”, en Diario del Sureste (1990); Valladolid de Yucatán en la Revolución mexicana. Memorias del Lic. Crescencio Jiménez Borreguí (1990); Correspondencia de la Guerra de Castas: epistolario documental, 1843-1866 (1992); Historia oral de la Guerra de Castas de 1847. Según los viejos. descendientes mayas (Genaro Pool Jiménez, trad. maya-español de Fidelio Quintal Martin, 1997); Cien obras fundamentales sobre educación. Una bibliografía comentada (1998); Breve historia de la educación en Yucatán: desde los mayas hasta el siglo XX (1998); Curso de gramática maya (coord., 1999); Fidelio Quintal Martín. Autobiografía de un maestro rural (2002); e Historia de la Benemérita Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez de Hecelchakán, Campeche, México (Academia Mexicana de la Educación, A.C., Yucatán, 2003).

Uno de los pasajes más destacados en la vida del maestro Fidelio Quintal es la invitación a participar con un trabajo de investigación para la reedición de la Enciclopedia Yucatanense, donde elaboró el inigualable capítulo “Vida y obra de Felipe Carrillo Puerto” (1981). Después de seis meses de arduo trabajo y redactar 50 cuartillas el maestro celebró con su familia la entrega de tan importante documento.

Otros de sus artículos y colaboraciones son: “La Universidad Autónoma de Yucatán a cuatro siglos de andar educativo”, en La educación superior en el proceso histórico de México. Semblanzas de instituciones (2002); “La serpiente tótem de Yucatán”, en Historia mexicana (El Colegio de México, 1956); “Aportaciones del liberalismo”, en Revista Orbe (Universidad Nacional del Sureste, 1958); “El problema rural yucateco desde el punto de vista educativo” (1960); y “Mérida y su palacio municipal”, en Historia Mexicana (1961).

En la Revista de la Universidad de Yucatán se hallan plasmadas sus investigaciones, principalmente ensayos sobre temas históricos: “Don Crescencio Carrillo y Ancona y su Historia antigua de Yucatán” (1959), “Dos historiadores” (1960), “La obra histórica de Héctor Pérez Martínez” (1962), “Análisis de la pobreza y la educación en una hacienda henequenera” (1964), “La arquitectura de la sangre. Carlos Moreno Medina” (reseña, 1964), “Aproximación al arte maya. Carlos Samayoa Chinchilla” (reseña, 1964), “Las verdaderas causas de la Guerra de Castas” (1969), “Cronología fundamental de la historia de Yucatán” (1971), “Réquiem por un poeta” (1972), “Semblanza de Adolfo Cisneros Cámara” (1972), “Algunas consideraciones sobre la filosofía de la historia” (1973), “Apuntes para la historia de la educación secundaria en Yucatán” (1973), “Quince años trascendentales en la historia de Yucatán” (1974), “Interpretación campesina de Yucatán de 1847” (1976), “Fray Diego de Landa, 400 años después de su fallecimiento” (1981), “Justo Sierra O’Reilly, el historiador” (1982), “Una antología general de Simón Bolívar” (reseña), “Una perspectiva analítica de la obra de Silvanus G. Morley, 1883-1948” (1984) y “La Revolución mexicana y la Reforma agraria” (1987), entre otros.

En la época que laboró en la Escuela de Ciencias Antropológicas el maestro Fidelio escribió artículos como “Biografías campesinas del siglo XIX” (1982), “Breve historia de Yucatán durante la última década del Porfiriato: 1901-1910” (1984), “Lorenzo de Zavala Sáenz (1788 1856). Un comentario de carácter histórico” (1984) y “Proceso de ejecución de don Manuel Antonio Ay Tec, caudillo campesino de Chichimilá, Yucatán” (1986), en el Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Yucatán.

De igual manera, ha colaborado en periódicos como Diario del Sureste, Novedades de Yucatán y Por Esto! desde la década de los años 50.

En 2003 y 2004 publicó constantemente en el suplemento cultural Unicornio del Por Esto! Ejemplos de ello son “El último cacique de Muna”, “Don Eulogio Rosado y la memoria histórica”, “La educación en Yucatán durante el periodo de la Guerra de Castas (1847-1901)”, “José Inés Novelo, intelectual revolucionario”, “La desintegración del mundo maya”, “Salvador Rodríguez Losa y su aportación a la historia de Yucatán”, “Luis Felipe De Regil, jefe político de Valladolid”, “Gral. Ignacio A. Bravo: los mayas lo llamaban kisín y kinsahuinic”, “Todo es historia, según Luis González y González”, “Norberto Bobbio. Testigo del siglo XX”, “La historia del legendario General Francisco May Pech”, “El fenómeno de la corrupción según las ciencias sociales”, “El cenote sagrado o cenote de los sacrificios de Chichén Itzá”, “Trayectoria ideológica del Diario del Sureste” y “Ramón Berzunza Pinto: un notable historiador”.

En el Boletín de la Asociación de Pensionados y Jubilados de la Universidad Autónoma de Yucatán publicó en 2005 “Maní. Breve historia”, “Las batallas de Blanca Flor, Pocboc y Halachó”, “Doce semblanzas de yucatecos del siglo XX. Primera parte” y “Una breve lectura sobre la Revolución mexicana en Yucatán. Primera parte”.

En noviembre de 2011 donó dos mil 500 libros de gran valor histórico de su acervo personal a la Biblioteca del Maestro de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, perteneciente a la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY), institución en cuyas actividades colaboró en diversas ocasiones.

En abril de 2013 la Universidad de Oriente, a través del Rector Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz, y la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán, por conducto de la coordinadora general Mtra. Effy Luz Vázquez López, propusieron al maestro Fidelio como recipiendario del reconocimiento de Maestro Distinguido del año, mismo que obtuvo por votación mayoritaria de las autoridades educativas que habían recibido otras cinco propuestas. La ceremonia de entrega se llevó a cabo el 15 de mayo de 2013, Día del Maestro, en La Plaza del Maestro de la Unidad Habitacional Cordemex. La Mtra. Effy Luz leyó la semblanza del homenajeado y dirigió unas palabras a los profesores presentes. Posteriormente fue develada una placa alusiva con la siguiente frase del maestro Fidelio: “La educación es una labor continua, urgente y riesgosa en la que el maestro participa”.

Por otra parte, la Biblioteca Virtual de Yucatán de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) obtuvo la autorización del maestro para digitalizar 11 libros de su autoría, poniéndolos a disposición de los interesados en su página electrónica. Estos libros abordan temas sobre historia, educación y culturas regionales.

También como consecuencia de sus valiosas aportaciones a la historia, la cultura y la educación en el estado, otras obras suyas han comenzado a reeditarse y difundirse entre las nuevas generaciones de estudiantes, investigadores y sociedad yucateca, como es el caso del Programa Bienestar Digital del Gobierno del Estado que digitalizó el capítulo “Vida y obra de Felipe Carrillo Puerto” de la Enciclopedia Yucatanense.

Profesor, maestro, amigo, padre, hermano, abuelo, falleció el 7 de febrero de 2014, acompañado de su esposa Carmen y rodeado de sus hijos y nietos. El profesor Fidelio Quintal Martín supo hacer de su vida un invaluable ejemplo como ser humano. Alguna vez expresó: “Mi vida fue una aventura, en el sentido de la palabra aventura que es un suceso, hecho, acaecimiento, lance, episodio, ocurrencia, incidencia, accidente, andanza, hazaña, azar, coyuntura, riesgo, empresa, correría, peligro, que de todo al parecer hubo en mi vida7.

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1 Quintal Martín, Fidelio. Autobiografía de un maestro rural, Academia Mexicana de la Educación Profr. Fabio Espinosa Granados, A.C., Delegación Yucatán, 2002, p. 52.

2 En 1944 desapareció el sistema de internados mixtos, por lo que los hombres pasaron a estudiar en la Escuela Normal Rural Justo Sierra Méndez en Hecelchakán, Campeche. Polanco Catzin, Jorge Arturo. “Un relato que contar. “Las normales rurales: una casa para los forjadores de la comunidad”, en Tribuna Pedagógica, núm. 15, septiembre de 2010, p. 162.

3 Quintal Martín, Fidelio. Op. cit., p. 69.

4 Ibid., p. 92.

5 Ibid., p. 77.

6 El objetivo de este programa es dotar a los estudiantes de Educación Media Superior de una computadora portátil precargada de información, programas educativos y una cuenta de correo electrónico institucional con la finalidad de impulsar el desempeño en las pruebas y estimular su permanencia en el nivel educativo.

7 Quintal Martín, Fidelio. Op. cit., p. 151.

Marion Guadalupe Garrido May

Continuará la próxima semana…

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