La Narrativa Gráfica (IX)

By on abril 4, 2019

IX

Transiciones

Las tiras cómicas, tan comunes de encontrar en periódicos y revistas de todo el mundo, se escapaban de dichas publicaciones y pasaban a formar parte de impresos dedicados exclusivamente a historias con dibujos, es decir, a la narrativa gráfica, la historieta.

Fue muy común ver en todo el mundo a personajes como Popeye empezar desde su tira cómica en los periódicos, luego brincarse a una compilación impresa semanal o mensual de aventuras protagonizadas por personajes famosos para, finalmente, cada protagonista con su “elenco” aparecer en su publicación propia, sólo dedicada a sus aventuras, con el título del personaje principal: Popeye el marino.

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Y como hemos platicado anteriormente, eso no fue lo que sucedió en México. Quienes estaban en el negocio de las publicaciones impresas, notaron lo redituable que sería generar revistas dedicadas a historietas, y lanzaron Paquín (1934), Paquito (1935) y Pepín (1936) al mercado, sin poner a ningún personaje a prueba. La única prueba era: si la gente lo compraba, había que seguir imprimiendo.

Claro, hubo casos como Germán Butze, cuando creó Los Supersabios que empezó a publicarlos como tira cómica en el periódico Novedades desde 1936, y pocos meses después también conseguiría espacio en la revista Chamaco, pero será hasta 1953 que Los Supersabios obtendrían su propia revista semanal de 32 páginas.

Otro caso similar sería el de Joaquín Cervantes Bassoco, quien comenzó a publicar desde el periódico deportivo La Afición sus tiras cómicas conocidas como Pies Planos, y sería hasta 1946 cuando la revista Chamaco Chico le daría espacio entre sus páginas.

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Este tipo de transiciones mencionadas, con personajes que salían de una tira cómica de periódico para transformarse luego en historieta, no fueron tan comunes en México. Más bien, las revistas como Paquín, Paquito y Pepín lanzaron muchas historietas distintas que se podían leer en una misma edición. Es decir, en un mismo número leías cuatro páginas de Batman, tres de Pies Planos, cinco de Mandrake, cuatro de Supersabios y, así, el lector no sólo esperaba una historia cada semana, sino que tenía hasta diez historias por leer.

De tal forma, las transiciones en México se daban a partir de las revistas compilatorias de historietas. Es decir, si un personaje y su elenco tomaban fama desde sus apariciones en Paquito, Paquín o Pepín, de ahí podían brincar a su propia publicación semanal. Mencionemos tres casos en especial para entender este proceso.

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En Pepín, desde 1943 se publica la historieta Almas de Niño donde aparecerían las correrías de Memín y sus amigos, serie que dura casi diez años y se vuelve a reeditar unos 10 años más en Pepín, para luego publicarse con Editorial Argumentos en 1963, ya como una historieta específica de Memín Pingüín, la cual contó con al menos seis reediciones.

También La Familia Burrón inició sus andanzas desde 1948 en la revista Paquito, y en 1978 comenzó a publicarse como una historieta que sólo albergaba las peripecias de esta familia mexicana de Gabriel Vargas.

Por último, la revista Tesoro de Cuentos Clásicos publicaba gran diversidad de historietas basadas en personajes literarios de todo el mundo pero, con la llegada de Fantomas en 1966, este personaje aparece constantemente al ser de gran atractivo para el público, logrando obtener su propio título: Fantomas, la amenaza elegante en 1969.

Camilo Solís

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