Fulgores lejanos

By on diciembre 9, 2021

José Juan Cervera

¿Cómo sospechar que las paradojas siderales guardan sus entrañas más oscuras en el núcleo de una estrella?

Pese a los galardones de su admirable instrumental científico, la astronomía no logra desentrañar el alma esquiva de los cuerpos celestes.

Con serenidad y arrobamiento, el simple mortal interroga a las estrellas. Ellas depositan en su alma los frutos de la intuición.

No necesitas contarlas si sólo disfrutas la calidad bienhechora de sus luces.

Si es verdad que el destino está escrito en el brillo inconmensurable de los astros, no hay combinación de alfabeto que logre penetrar en sus arcanos.

Ninguna lluvia de estrellas refresca la aridez opresiva de los suelos mundanos.

Venus proyecta esplendores de su belleza incomparable desde un lienzo que cubre los límites de la bóveda celeste.

Y entonces, mientras duermes, una estrella deposita el beso de alguien que te acoge en sus sueños.

Moralistas estrictos definen la virtud justo cuando una estrella vela tu sueño.

Con red de tenues fulgores, el enamorado corteja a las estrellas sin esperanza de tocar su magno brillo.

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