Encefalitis Equina

By on agosto 29, 2019

¡Otra más de mosquitos!

La encefalitis equina es una zoonosis transmitida por un virus del género alphavirus, la cual puede generar diversos problemas entre caballos y seres humanos, provocando desde episodios de fiebre hasta la muerte, con base a la inflamación del cerebro. Este virus se transmite a través de la picadura de un mosquito, el cual previamente ha picado a aves o roedores infectados. Sin embargo, no se transmite entre los propios animales o del equino al ser humano. Es solo a través de la picadura del mosquito, excepto en el caso del Virus del Nilo.

Pueden verse involucrados en el ciclo otras especies de mosquitos (Aedes sollicitans, Aedes vexans), que actúan como vectores puente al alimentarse tanto de aves como de équidos y humanos, extendiendo así la infección a estas especies. En estas áreas templadas, los brotes son claramente estacionales, con máximos entre agosto-septiembre y desapareciendo con las primeras heladas.

El patrón nocturno de alimentación de los mosquitos está asociado con la dinámica de transmisión de virus en animales domésticos y silvestres, teniendo un pico de actividad crepuscular y otro a medianoche. El ciclo de transmisión se amplifica debido a la proliferación de mosquitos cuando hay precipitaciones durante la primavera, cuando se forman criaderos larvarios en contenedores de agua. En los países de clima tropical o subtropical, las épocas de mayor riesgo son el verano y la temporada de lluvias. Aunque la asociación entre las precipitaciones pluviales y la temperatura puede ser de utilidad, los huracanes y las inundaciones son también factores predisponentes de epidemias. De igual manera, las corrientes eólicas pueden contribuir a dispersar las diferentes especies de mosquitos transmisores a localidades distantes. Todo el ciclo epidemiológico depende netamente de las tasas de supervivencia de las hembras

Una vez desarrollado un brote en una determinada explotación, la infección puede transmitirse por pica o canibalismo entre los pájaros afectados.

Las aves son portadoras del mismo, pero necesitan del mosquito para transmitirlo posteriormente, esto hace que se produzca en numerosos puntos del planeta, debido al flujo migratorio de las mismas.

Existen varios tipos de Encefalitis equina.

Encefalitis Equina del Este (EEE)

Su nombre se debe a que su principal zona de infección se suele situar en el extremo este de Estados Unidos, más concretamente, en Florida. La gran acumulación de pantanos, estanque y humedales hace que sea un lugar de fácil infección, debido a que el mosquito que los transmite es el Culex Melanura, así como otros como el Culiseta o el Aedes, muy propio de marismas de madera dura y agua dulce, aunque también se ha llegado a extender en otros países del Caribe, así como Canadá y otras regiones de América del Sur.

Encefalitis Equina del Oeste (EEO)

La encefalitis equina del oeste es otro tipo de esta enfermedad que se suele reproducir también a través de los mosquitos, como el Culex o el Culiseta. En su caso, presenta diferentes grados de morbilidad y letalidad. Por norma general afecta de manera leve a los seres humanos, mientras que es más virulenta con los equinos, y los episodios epidémicos suelen producirse en lugares como el Norte de América, Argentina, Brasil o Uruguay.

Encefalitis del Virus del Oeste del Nilo (VON)

A diferencia de los otros tipos de encefalitis equina, el Virus del Oeste del Nilo presenta otras maneras de infección además de la propia picadura del mosquito, como sucede por la transmisión sanguínea, lactancia materna o trasplantes, e incluso con contacto a través del ganado. Además, tiene un mayor alcance debido a la migración de las aves, llegando prácticamente a todos los continentes del mundo y a todos los países. Lo transmiten mosquitos como el Culex, Ochlerotatuso Psorophora.

Se ha informado de infecciones asintomáticas en algunos mamíferos silvestres como las ardillas, así como también en serpientes, ranas y tortugas

Los reservorios desarrollan una corta viremia, de 2 a 5 días, durante la cual los mosquitos se infectan al alimentarse. Algunas aves silvestres mantienen al virus en la naturaleza hasta por 10 meses después de su infección.

Encefalitis Equina Venezolana (EEV)

La encefalitis equina venezolana recibe este nombre por ser uno de los países de la que es característica, junto con otros países americanos del entorno como son Ecuador, México, Perú, Ecuador o Trinidad, sobre todo en lugares selváticos. Sin embargo, el proceso de transmisión es igual que en el caso de la encefalitis equina oriental, así como sus síntomas. Los mosquitos que transmiten este virus son el Aedes, Culex Portesi y Psorophora ferox.

Sintomatología

Se produce un cuadro febril, que en los casos leves es único y del que se suele recuperar, con fiebre, anorexia y depresión, y en los casos más graves difásico, siendo acompañada la segunda fase de la típica sintomatología nerviosa. El animal se encuentra deprimido, con la cabeza baja cerca del suelo, labios flácidos, incapacidad para deglutir y dificultad en la visión. Extremidades separadas, movimientos musculares involuntarios, movimientos en círculo o sin dirección aparente, ataxia, parexia y parálisis. Al final, parálisis lateral, convulsiones y muerte.

La duración del proceso es de aproximadamente una semana, con mortalidad en los casos más graves del 75-90 por ciento. En algunas ocasiones puede observarse esta sintomatología también en cerdos.

Diagnóstico

Clínico-epidemiológico-lesión – Más fácil y fiable en las formas norteamericanas, más ricas en signos neurológicos que la venezolana, pero las tres pueden confundirse entre sí. Son importantes la estacionalidad y/o la abundancia de mosquitos.

Laboratorio – Se realiza por aislamiento del virus en cultivo celular o en ratón lactante, a partir de sangre en fase febril o de otros tejidos post mortem; o bien por neutralización o HA-IHA. El diagnóstico serológico requiere demostrar seroconversión.

El principal de los problemas de la encefalitis equina es que no hay un tratamiento eficaz para la eliminación del virus, por lo que la mejor base para evitar la enfermedad está en la prevención.

En zonas enzoóticas o de alto riesgo se utiliza inmunoprevención; existen vacunas atenuadas para la VEE, así como vacunas inactivadas mono específicas y mixtas para dos o las tres encefalitis; la primera se administra en una sola dosis, y las otras en dos, separadas 7-10 días; en todas se revacuna anualmente.

El control de vectores mediante fumigación aérea de grandes extensiones con malatión o piretroides a muy baja concentración ha resultado útil, incluso en grandes epizootias. Más difícil y ecológicamente comprometido es actuar sobre los reservorios aviares.

Las medidas de higiene y sanitaria son imprescindibles. La utilización de mosquiteros y desinsectación de cuadras, y el aislamiento sanitario de las zonas afectadas, son también necesarios para limitar la extensión y los daños del proceso. Las medidas de prevención y control tomadas para evitar la posible infección en humanos serían el uso de repelentes, telas mosquiteras, uso de ropa de protección (pantalones largos, camisas con mangas largas, etc.), limitar la exposición al aire libre durante los brotes en horarios de actividad del vector (tarde-noche), la ejecución de programas para la reducción de los vectores tales como la modificación del hábitat, desecho de recipientes con agua estancada, perfeccionamiento en el manejo del riego, fumigación por parte del Sector Salud y/o la aplicación de larvicidas. Asimismo, se debe tomar la precaución de evitar la exposición a los líquidos corporales al realizar necropsias en caballos posiblemente infectados

Así, ante un caso confirmado de encefalitis equina, es conveniente aislar al animal y limpiar la zona, debido a que es posible que por ahí merodeen mosquitos que transmitan la enfermedad. Las encefalomielitis equinas son zoonóticas: Es esporádica, pero muy grave en el hombre, y presenta una letalidad del 70 por ciento. Causa normalmente un cuadro febril, pero pocos casos encefalíticos, aunque en éstos la letalidad es del 25-30%. El mayor riesgo para veterinarios está en las heridas durante el tratamiento o la necropsia de caballos enfermos.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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