Elefantes

By on agosto 3, 2023

Especies Amenazadas

El elefante es el mamífero más grande de la tierra, pudiendo pesar hasta ocho toneladas y medir 3 metros de alto por 7 de largo. Su nombre científico es Loxodonta africana.

Se estima que entre un 25 y un 33 por ciento de la población total de elefantes africanos son elefantes forestales.

Son animales mamíferos, exclusivamente herbívoros, cuya característica principal, además del gran tamaño, es su larga trompa y sus enormes orejas. Se organizan en manadas de unos 20 miembros, miden casi 4 metros (los ejemplares más grandes) y pueden llegar a pesar más de 6 mil kilos. Suelen vivir alrededor de 70 años y tienen el periodo de gestación más largo de todos los animales: 22 meses. Nada más nacen, las crías ya pesan más de 100 kilos.

Dirigidos por una matriarca, se organizan en estructuras sociales complejas de hembras y crías, mientras que los elefantes macho tienden a vivir aislados. Un único elefante nace de una hembra una vez cada 4 o 5 años. Permanecen años con la madre y también pueden ser atendidos por otras hembras en el grupo.

Debido a su gran tamaño, tienen también un cerebro muy grande por lo cual son animales muy inteligentes a los que se asocian comportamientos como el duelo por una pérdida, la asociación con otros miembros, el uso de herramientas, la adopción, el juego e incluso el autorreconocimiento. El elefante africano tiene tres dedos en la pata trasera y cinco en la parte delantera del pie.

Las orejas de los elefantes actúan como termostato, ayudando a soportar el fuerte calor de las zonas donde habitan y su trompa en realidad no es más que una nariz muy desarrollada que también usan como un brazo largo.

Todos los elefantes africanos, incluyendo hembras, tienen colmillos. Usan uno más que otro, por lo que uno suele ser más pequeño resultado del desgaste. Los colmillos los usan para buscar comida y agua, se curvan hacia fuera y son uno de los motivos por los que esta especie se encuentra amenazada, ya que el hombre los utiliza por el valor del marfil.

Elefante asiático

Su nombre científico es Elephas maximus. Vive en zonas frondosas de bosque como el Himalaya Oriental y el Gran Mekong. ​

Elefante asiático es más que un símbolo en India, es una necesidad para el buen estado de los bosques. Son un símbolo cultural en Asia. En el hinduismo, la poderosa deidad honrada antes de todos los rituales es el cabeza de elefante Ganesha.

Más pequeños que los africanos y con orejas rectas en la parte inferior, su peso ronda las 5 a 6 toneladas y mide entre 2 y 3 metros de alto por 6 de largo. Son más oscuros que los africanos y los colmillos son más rectos (de un color ligeramente rosado) y apuntan hacia abajo. Sólo algunos elefantes machos asiáticos tienen colmillos. Tiene cuatro dedos en la pata trasera y cinco en la delantera.

Los elefantes asiáticos son extremadamente sociables, formando grupos de seis a siete hembras lideradas por una matriarca, la de mayor edad. Al igual que los elefantes africanos, estos grupos ocasionalmente se unen a otros para formar manadas, aunque estas asociaciones suelen ser transitorias. Su día a día consiste en comer. Pasan más de dos tercios del día alimentándose. Su menú: hierbas, corteza de árbol, raíces, hojas y pequeños tallos. Los cultivos como el plátano, el arroz y la caña de azúcar son sus favoritos. Los elefantes siempre están cerca del agua.

Cuatro subespecies componen la familia del elefante asiático: el pigmeo de Borneo, el de Sri Lanka, el de Sumatra y el indio.

Tanto los elefantes africanos como los asiáticos necesitan una extensa tierra para sobrevivir. La pérdida de sus hábitats y antiguas rutas migratorias es resultado de la expansión de los asentamientos humanos, el desarrollo de las plantaciones (deforestación) y la construcción de infraestructura como caminos, canales y tuberías. Esto nos lleva a que, a menudo, entran en conflicto con las personas en competencia por los recursos. En algunas áreas seguras, su estado de conservación aumenta, pero en otros lugares se han visto obligados a vivir en grupos más pequeños y aislados.

Un elefante adulto que esté sano no tiene predadores naturales, bueno, uno sí, el ser humano. El número de elefantes es alarmantemente bajo en partes de África central: en los últimos años, el 90 por ciento de los elefantes de Selous en África han muerto a manos de cazadores furtivos.

Además del tráfico de marfil, en el caso de los elefantes asiáticos, la captura de elefantes salvajes para el «uso doméstico» está dañando gravemente a las poblaciones. India, Vietnam y Myanmar han prohibido la captura, pero en Myanmar los elefantes siguen siendo utilizados en la industria maderera, el turismo o el comercio ilegal de vida silvestre.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

 

Fuentes

National Geographic y WWF

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