El Triste que se convirtió en El Príncipe de la Canción

By on octubre 3, 2019

Réquiem por José José

edgar rodríguez cimé

Frank Sinatra admiraba la voz de José José

Debido a una enfermedad incurable de su esposa, que la llevó finalmente a la tumba, luego de la letra de “Reloj”, el músico mejicano Roberto Cantoral, todavía motivado por ese trance, compuso la canción “El triste”, que interpretara el joven cantante José José en el III Festival de la Canción Latina, antecesora del OTI, en 1970, impulsándolo al éxito internacional por el estilo inconfundible de su romanticismo, que atravesó generaciones de sensibilidades en Latinoamérica.

“Qué triste fue decirnos adiós / cuando nos adorábamos más / hasta la golondrina emigró / presagiando el final. / Qué triste luce todo sin ti / los mares de la playa se van / se tiñen los colores de gris / hoy todo es soledad…”.

Es una obra maestra del romanticismo latinoamericano en la que coincide el drama sufrido por una pareja que se ama (Cantoral y esposa desahuciada) a quienes el destino separa abruptamente, y el sentimiento y la voz del nuevo semi dios de la canción amorosa, José Rómulo Sosa Ortiz, su generosa Majestad José José, quien la dio a conocer. Su éxito fue tal, que su prestigio trascendió las fronteras nacionales y su voz sedujo a públicos de lugares lejanos: Rusia, Japón, Israel.

“… No sé si vuelva a verte después.  / No sé qué de mi vida será / sin el lucero azul de tu ser / que no me alumbra ya. / Hoy quiero saborear mi dolor / No pido compasión ni piedad [sufrimiento “a la mexicana”]. / La historia de este amor se escribió / para la eternidad…”.

El videoclip de la presentación de quien debido a esa fantástica participación sería conocido por ese tremendo éxito, no engaña: todo el público -incluyendo al músico consagrado Marco Antonio Muñiz, con la boca abierta por la sorpresa de estar escuchando el despegue del “artista más importante de Méjico”- arrobado, seducido, hipnotizado, por la magia del chamán-cantante.

Con “El Triste”, José José nos mostró lo que era capaz de hacer con su voz prodigiosa: maravillas acústicas, quizá herencia de sus cultos padres dedicados a la música de concierto, el famoso tenor José Sosa Esquivel y la concertista de piano Margarita Ortiz Pensado. A pesar de que su padre tenía prohibido escuchar “música popular”, José hizo caso omiso, adoptando como su mentor al cantante “Pepe” Jara. Estaba destinado a ser “El Príncipe de la Canción”.

“… El triste, todos dicen que soy / que siempre estoy hablando de ti / No saben que pensando en tu amor, en tu amor / he podido ayudarme a vivir / he podido ayudarme a vivir…”, y las letras de su voz de barítono se alaaaargan tanto como el sentimiento, la trayectoria, los premios o las travesuras del maestro.

Detalles de su larga trayectoria: vendió alrededor de 100 millones de discos; es considerado “el artista más importante de México”; es uno de los cantantes latinoamericanos más exitosos de la historia; recibió numerosos reconocimientos a nivel mundial y nueve nominaciones al Grammy.

Su prodigiosa voz llenó grandes recintos (Madison Square Garden, Radio City Music Hall, Pavillion, Las Dunas o el Auditorio Nacional); las nuevas generaciones de roqueros latinoamericanos grabaron colectivamente Un Tributo (a José José); su filin musical lo llevó a seducir a públicos no hispano parlantes, abigarrados y lejanos, con otros idiomas y culturas: Arabia Saudita. Egipto, Israel, Japón y Rusia.

Finalmente, obtuvo el reconocimiento más importante que se le puede ofrendar a estos semi dioses cuando ya no se encuentran físicamente entre nosotros (ahora debe anda “conbebiendo” con sus amigos que se le adelantaron de este mundo terrenal):

En un microbús de la atestada Ciudad de México, allá en el antiguo Detritus Federal, los pasajeros, sentados o parados, al enterarse de la funesta noticia del fallecimiento del ídolo José José, y escuchar en la radio del vehículo la canción con la cual José Rómulo Sosa Esquivel se metamorfoseó en el famoso cantante José José: “El Triste”, se ponen a “acompañarlo colectivamente”:

“… HOY QUIERO SABOREAR MI DOLOR / NO PIDO COMPASIÓN NI PIEDAD / LA HISTORIA DE ESTE AMOR SE ESCRIBIÓ / PARA LA ETERNIDAD. / “EL TRISTE”, TODOS DICEN QUE SOY / QUE SIEMPRE ESTOY HABLANDO DE TI / NO SABEN QUE PENSANDO EN TU AMOR, EN TU AMOR / HE PODIDO AYUDARME A VIVIR / HE PODIDO AYUDARME A VIVIR / HE PODIDO… AYUDARME A VIVIIIIIIIIIIIIR”.

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

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