El parque de Santa Lucía: De espacio cultural a plaza comercial

By on septiembre 3, 2020

En Mérida

Mérida a principios del siglo XX. Parque de Santa Lucía (1906).

Cuando en 1965, en la primera quincena de enero, el Alcalde Agustín Martínez de Arredondo impulsó la vocación romántica de un antiguo parque en el corazón histórico de Mérida, el de Santa Lucía, los cuidados jardines interiores ya mostraban imágenes de liras o guitarras logradas por los entusiastas jardineros de la época, empleados del Ayuntamiento que él presidía.

A principios del siglo anterior, en una acción censurable, se usó parte del parque para fines comerciales.

Electo en los meses finales de 1964, el alcalde citado conjuntó la capacidad laboral del Departamento de Parques y Jardines, de los técnicos de Obras Públicas, el personal de Alumbrado Público, como también de pueblos del Municipio, y logró conjuntar la aptitud de sus subordinados, además de poner en marcha un programa de apoyo a las artesanías de Dzityá, para los que contrató el uso de un local en el corredor principal norte, bajo los arcos, para la exhibición y venta de los artículos artesanales que en dicha población se producían.

Recorrido de las obras iniciales con miembros de la iniciativa privada en 1964. Obsérvese el jardín frontal con imagen de una lira en el césped.

Daba inicio también un proyecto ambicioso para impulsar el turismo y la permanencia de viajeros en Mérida, además de promover a grupos de artesanos locales, empresarios hoteleros, promotores turísticos, etc.

En una de las primeras serenatas, la creatividad de los trabajadores municipales desarrolló un escenario móvil de cinco secciones que se utilizaba y retiraba después de las serenatas. La iluminación escénica se improvisaba con cubetas económicas y lámparas. El evento, a partir de las 9:00 de la noche, se transmitía por radio. En festejos oficiales, los invitados vestían apropiadamente. Al terminar la serenata, los accesos quedaban libres para tránsito de peatones, como originalmente se diseñó.

El espacio escénico, para evitar traslados semanales, se construyó de concreto, sin tomar en cuenta que para el zapateo de bailables era mejor la duela de madera.

El día 14 de enero del año citado, después de varias reuniones y acuerdos con comerciantes y ejecutivos empresariales, Martínez de Arredondo puso en marcha su creación: serenatas yucatecas semanales los días jueves. Para ello convocó a los trovadores y músicos y, con el apoyo del gobierno local, puso en marcha las Serenatas Yucatecas que han permanecido vigentes por 55 años, y continúan efectuándose cada día jueves en nuestro parque de Santa Lucía.

Actualmente, los espacios internos del parque y los corredores han sido invadidos por comercios y enseres para servicio de los restaurantes y tiendas de artículos turísticos ubicadas en los bajos de los portales y en varios espacios del parque.

A 55 años de distancia de ese rescate histórico del parque, que hizo crecer la permanencia del turismo en Mérida, una gran parte de los espacios de las antiguas calles interiores están ocupados por mesas, sillas, kioscos, además de invadirse la acera surponiente con un puesto de periódicos y las vías de acceso con servicios públicos de telefonía.

Es risible que un personaje –que por esa época era un jovencillo inexperto– blasone ser el autor de este proyecto magno que requirió, desde su origen, de experiencia política y cultural, relaciones públicas confiables ante la iniciativa privada, y autoridad oficial para convocar a sectores sociales. El éxito no se improvisa, es fruto de la experiencia vivida, de proyectos bien elaborados y de las relaciones cordiales entre poderes, ejecutivos empresariales y grupos sociales, requisitos que solo podría reunir una persona como el alcalde Martínez de Arredondo.

Irreverencia a los monumentos: se usan para aviso de horarios de venta de comidas.

Los sucesivos gobiernos municipales dieron continuidad a la parte musical de las serenatas. En 1968, un partido distinto asumió las riendas del ayuntamiento, y luego de él se dio alternancia partidista. Varios alcaldes, con muy buena voluntad quizá, pero carentes de proyectos trascendentes, fueron haciendo cambios que no solo no han influido en mejoras sustanciales sino, por lo contrario, fueron detonantes para la desaparición del proyecto original creado por el alcalde Martínez de Arredondo, que buscaba realzar la belleza de este sitio bello y antiguo. Nuestros lectores podrán percibir en las imágenes el daño acumulado y manifiesto a la vocación de este parque memorable para los yucatecos de generaciones precedentes.

Se construyeron gradas metálicas fijas, afectando el área de jardines.

Nostalgia pura de aquellos tiempos mejores de gobiernos conscientes, actuando con recursos reducidos, pero con gran responsabilidad histórica.

En virtud de que se abrió un estacionamiento en un predio contiguo, se destruyó el muro norte interior de una casa para darle acceso a los conductores.

En la parte posterior, en una casa ubicada al fondo del escenario, se autorizó la operación de un restaurante.

El último error de algún Ayuntamiento reciente fue ubicar en el acceso principal un bodrio caricaturizando las bancas confidentes y en uso, ubicadas en este y otros parques de la ciudad.

El aumento en el turismo es evidente; el apoyo a los artesanos desapareció.

Es una verdadera lástima que la búsqueda de gloria o de negocios exitosos continúe acabando con la belleza histórica de este parque de Santa Lucía, que fuera dedicado en 1853 al Coronel D. Sebastián Molas, Mártir del Federalismo en Yucatán.

SIC TRANSIT GLORIA MUNDI…

Luis Alvarado Alonzo

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