El Conejo Marino

By on junio 17, 2021

El mar esconde miles de secretos, desde cuevas remotas hasta animales desconocidos. Con el paso de los años, nuevas especies han sido descubiertas, una de ellas es el Conejo Marino. Es una especie de invertebrado molusco gasterópodo del orden de los opistobranquios y la familia de los discodorídidos (Discodorididae), y uno de los 27 miembros de género Jorunna. Fue descubierto en 1938 por el malacólogo japonés Kikutarō Baba en el este del archipiélago japonés.

El Conejo marino es un tipo de babosa marina llamada Jorunna parva; mide menos de 2.5 centímetros de largo, y pueden encontrarse en todo el océano Indo-Pacífico, desde Sudáfrica hasta el Pacífico central. Se distribuye en Asia, en los países Japón, Filipinas, Tanzania, Papúa Nueva Guinea, Seychelles y Reunión.

Su coloración va desde el blanco o celeste al amarillo-marrón o anaranjado. En todo el lomo de su cuerpo poseen unas varillas o bastones, llamadas caryophyllidia, que están distribuidos alrededor de pequeñas protuberancias, a veces negras, que dan al conejito un aspecto moteado; no se sabe a ciencia cierta cuál es su función, pero es probable que tengan una función sensorial.

Las dos estructuras que parecen antenas en lo alto de su cabeza (OREJAS) son, definitivamente, órganos sensoriales llamados rinóforos, que detectan sustancias químicas en el agua que le permiten encontrar alimento y parejas, e igual usan para cazar a sus presas, las cuales son comúnmente pequeños organismos como crustáceos y esponjas del mar. Los rinóforos están cubiertos de diminutas aletas que mejoran su capacidad de detección, permitiendo que perciba su ambiente con mucha eficacia. Viven desde unos cuantos meses hasta un año.

En su parte posterior hay una estructura parecida a una flor, son sus branquias. Casi todas las babosas de mar, o nudibranquios, son hermafroditas. Todos los conejitos tienen órganos reproductores masculino y femenino y, cuando forman pareja para aparearse, los dos intercambian esperma. Están equipados con espinas copuladoras increíblemente largas, es una especie de dardo que el animal clava en su compañero durante el apareamiento, esto asegura que permanecerán unidos mientras se lleva a cabo el intercambio de esperma.

No tiene que preocuparse de los depredadores durante su corta vida, son muy, pero muy tóxicos. El conejo marino obtiene defensas tóxicas del alimento. Los dóridos comen esponjas, y algunas de sus toxinas también se utilizan para tratar el cáncer en seres humanos. Algunos grupos de babosas marinas roban los aguijones a las medusas para usarlos en defensa propia.

Las babosas del género Glaucus atacan y devoran a una de las medusas más venenosas del mundo, la carabela portuguesa. Estos ejemplares se pueden encontrar desde el Océano Índico hasta Filipinas y Japón, donde la gente se ha fascinado por su aspecto adorable.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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