Black Sabbath, a 50 años de su demoledor debut

By on febrero 16, 2020

Black Sabbath, el álbum debut de los ‘Príncipes de la Oscuridad’, cumple este 13 de febrero 50 años de haber sido lanzado en el Reino Unido y los Estados Unidos a través del sello discográfico Vertigo. Se trata de una pieza magistral que creó las bases de lo que después sería conocido como Heavy Metal.

La leyenda dice que este disco fue grabado en un solo día, el 16 de octubre de 1969, en los Regent Sound Studios de Londres, bajo la guía del productor Rodger Bain. La edición y mezcla tomó otro día más. El resultado fue realmente innovador: nunca antes se había escuchado una propuesta tan terrorífica y original como esta.

El sonido creado con la Fender Stratocaster y la Gibson GS de Tony Iommi, la voz inimitable de Ozzy Osbourne, el denso bajo de Geezer Butler y la poderosa batería de Bill Ward crearon una era en la música de rock que influenció a centenares de bandas.

Black Sabbath supo meternos en su viaje con esta joya discográfica que en su versión original de vinilo nos permitía apreciar con mayor detalle su sobrecogedora e inquietante portada: una misteriosa mujer atisba desde el entorno de aquella construcción en Mapledurham Watermill, situado en el río Támesis en Oxfordshire, Inglaterra.

Ozzy Osbourne no podía dar crédito al resultado final de aquel primer esfuerzo discográfico, era un disco monumental. Su padre escuchó el tema de apertura que da título al álbum y salió de la habitación, era demasiado intenso para alguien como él; sin embargo, siempre apoyó a su hijo.

Escuchar este álbum es como adentrarte a una película de misterio que adquiere dimensiones de terror e incluso humor negro en sus líricas, con un sonido demoledor que transmite sensaciones inquietantes y seductoras. Nunca antes se había escuchado algo parecido.

Black Sabbath narra la horripilante presencia maligna que atormenta al protagonista, que no tarda en descubrir que está ante el mismísimo Lucifer. El inicio con lluvia y sonido de rayos trata de advertirnos lo que viene. “¿Qué es esto que se para frente de mí? Una figura en negro que me apunta. Doy la vuelta rápido, y comienzo a correr. Me entero que soy el elegido. ¡Oh nooo!”

The Wizard tiende un puente entre el estremecedor arranque y el resto del trayecto; es un tema con varios cambios de ritmo, una armónica pegajosa acompañando los remates heavy, una batería precisa garantiza gozo, y más con el acompañamiento del bajo de Geezer, quien complementa la labor de Tony Iommi.

Behind the Wall of sleep debe ser uno de los primeros stonerock de la historia, pues es pesado, como todo lo que salía de esa perrisima base rítmica de Butler y Ward, pero melódico y con cambios rítmicos en los que la voz de Ozzy suena perfecta. Es inconcebible imaginar a cualquier otro cantante narrando esta historia. “Visiones huecas dentro de una flor, pétalos mortales con extraño poder, rostros que lucen una sonrisa mortal, resguardándote en tu prueba.”

N.I.B es una de las piezas que labraron la reputación de la banda, una joya creativa en la que el bajo de Butler nos da la pauta de entrada al riff de guitarra que Ozzy nació para cantar. Aquel inglés que toda su vida había sido un desastre pudo por fin descubrir su lugar en el mundo, y su trabajo es increíble, porque le crees toda la trama, incluso cuando descubrimos que Lucifer es un personaje clave en este debut discográfico. “Ahora te tengo conmigo, bajo mi poder. Nuestro amor crece más fuerte ahora con cada hora. Mira en mis ojos, verás quien soy, mi nombre es Lucifer; por favor, toma mi mano. ¡Oh sí!”

Sleeping Village tiene un intro con la guitarra acústica de Iommi y la voz de Ozzy: “Un sol rojo se alza en el cielo, el pueblo duerme, los jóvenes gallos cantan, una suave brisa sopla en los árboles, tranquilidad de espíritu, todo está en calma”… hasta la irrupción de un tema instrumental que incluso jazzea en una parte para que Iommi se dé gusto con sus punteos, hasta que la batería de Ward regresa al riff inicial de un doom rock realmente heavy.

Los dos covers incluidos no están mal, pero no dejan de ser un complemento en esta gema que logró categoría de Oro en el Reino Unido y Canadá, y de Platino en los Estados Unidos: Evil Woman, del grupo ‘Crow’ de Minneapolis, la cual tocan de manera similar, aunque con el filo que la banda destilaba en aquellos años, y más lograda está Warning, original de ‘The Anysley Dumbar Retaliation’, pues los Príncipes de la Oscuridad le otorgaron un tratamiento más pesado y experimental.

El impacto de este esfuerzo discográfico sigue vigente en este 2020, pues aquellos sonidos fueron los surcos donde germinaría la parte más dura del rock, el heavy metal, también con el aporte innegable de Led Zeppelin, Deep Purple y Uriah Heep, que junto a Black Sabbath son los definitivos creadores del género.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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